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Carlos Robles

Es una infamia

Mi Columna

Es una infamia

Por Carlos Robles Nava

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Los jóvenes futuros profesionistas que realizan sus estudios en centros educativos públicos, preferentemente, están obligados antes de recibir el título, prestar un año de “servicio social”, consistente en ejercer su profesión en instituciones públicas.

Esto sirve además de ejercer su profesión, una compensación al gobierno central por terminar sus estudios en centros educativos públicos de nivel profesional.

Muchos de esos chavos además de venir de otros Estados, pertenecen a familias de limitados recursos económicos de tal manera que para ellas es un sacrificio la manutención de su hijo o familiar cercano hacer los estudios fuera de su Entidad residente.

La mayoría llegan y pagan asistencia en casas particulares por su bajo costo, además de que esas escuelas públicas no tienen manera de alojarlos en las mismas instalaciones.

Es por eso, que las instituciones donde hacen su servicio social, les asignan pequeñas compensaciones económicas pero que para estos chavos futuros profesionistas son de extraordinario apoyo por tener necesidad de esos apoyos económicos.

Cualesquier retraso que se tenga en la entrega de ese dinero, causa grave problema a los jóvenes profesionistas que cumplen con su servicio social, pues lógico es que estas situaciones “rebotan” en los compromisos que tienen donde les dan alojamiento conocida como asistencia.

Lo peor por lo que puedan atravesar estos chavales es que ya no les den el apoyo y es precisamente esa difícil situación por la que están atravesando pasantes de medicina del hospital rural número 33 del Municipio de Ramos Arizpe.

La principal infamia que se comete en afectación de esos pasantes es la desviación de ese dinero ya, pero con escusas inválidas no se les entrega provocando que se vulnere más su situación.

Aseguran que los dineros llegaron al área administrativa del Hospital 33 de Ramos Arizpe, lo constataron al investigar las razones por lo que no se les cumple con los compromisos económicos, consecuentemente es de dar como un  hecho que el dinero lo están escamoteando o hurtando o haciendo mal uso de él, en el interior del hospital de referencia.

Se inconformaron públicamente que desde el invierno pasado no les pagan lo que gastaron de consumo de gas al ser asignados a ejidos en la sierra de Ramos Arizpe, donde las temperaturas son extremosas y pese a que se hizo un ofrecimiento formal de que mientras se recibían los fondos, pagaran los pasantes y se repondrían lo que hubiesen gastado lo que a la fecha no ha ocurrido.

Las infamias cometidas a estos pasantes va más lejos, ya que ante la dizque falta de recursos del hospital, claro porque consideren que se están mal gastando o mal destinando indebidamente, se ha llegado al grado de poner de su propio bolsillo el costo de combustible de una ambulancia de institución pública para trasladar a la zona urbana a enfermos que ameritan una mayor atención médica por la enfermedad que viene enfrentando.

Las autoridades superiores del hospital rural 33, ojalá y no se hagan de oídos sordos. (www.intersip.org)