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Carlos Robles

Son un desastre

Mi Columna

Son un desastre

Por Carlos Robles Nava

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No hay, al menos en nuestro país, penitenciarias perfectas, dignas ni humanas, pero hay Estados en donde las condiciones rebasan los límites y excesos por cuanto a sus condiciones que son de las peores que se pueden escuchar y conocer.

El honor y reconocimiento de tener los penales con más calamidades en México, es Baja California, al menos lo ha testificado la Comisión Nacional de Derechos Humanos a través de su programa Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, MNPT.

Tras una visita realizada a esos lugares, el organismo Nacional de Derechos Humanos, testificó con los 11 mil 332 reclusos que tienen las seis penitenciarias de Baja California, la inconformidad por la falta de mantenimiento en las celdas que carecen de ventilación e iluminación, agua corriente, los lavabos tienen fugas de agua, humedad en las paredes, la falta de actividades, insuficientes visitas familiares, encierro las 24 horas del día, deficiente atención médica, discriminación a quienes pertenecen a la comunidad LGBTTTI.

Además, las celdas no cuentan con colchonetas ni cobijas, el cien por ciento de los reos se quejó de que los alimentos que se les proporcionan no son suficientes, un 60 por ciento denuncio que se trata de comida de mala calidad y un 40 por ciento de calidad regular.

La CNDH considera que las acciones denunciadas pueden provocar malos tratos y torturas, lo mismo en las cárceles de Mexicali, Tijuana y Ensenada, así como en otras comunidades donde está el resto de los seis penales.

Un informe completo de lo observado por el personal del MNPT encargado de haber hecho las visitas, se le remitió al gobierno del Estado de Baja California, relatando la falta de trato humano y digno, legalidad y seguridad jurídica, protección de la salud e integridad personal.

Lamentablemente, pocos gobiernos estatales atienden las quejas y recomendaciones que hace la C.N.D.H., tras las visitas a las cárceles y a lo más que se llega es cumplir resolviendo parte de las quejas.

Para tener una idea de si alguna autoridad estatal da un mínimo de condiciones positivas a los reclusos de las penitenciarías, es suficiente con conocer el presupuesto asignado, habiendo Estados que reviran a la respuesta de dar mejor vida a los reos, con un “si apenas nos alcanza con pagar a los celadores o guardias del interior de esos lugares”.

En parte a esas desatenciones también hay responsabilidad de las autoridades federales ya que lo asignado de aportación por cada preso federal que se trata de quienes cometen delitos contra la salud, portación de armas de fuego y otros ilícitos cometidos, es una cantidad mensual extremadamente raquítica, por lo que las Entidades tienen que enfrentar por si solas las carencias que se tienen.

Este panorama no es nuevo, lo que si es que su crecimiento ha sido demesurado por la incidencia en la criminalidad en general. (www.intersip.org)