Noticias Coahuila, Lideres de Opinión, Reportaje SIP

Guillermo Robles

¿Qué tiempos eran mejor?

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

¿Qué tiempos eran mejor?

guillermo robles columna

Cuántas veces ha escuchado o le han dicho que los tiempos de antes eran mejor que los de ahora. Algo tan trillado, pero podrá ser muy atinado para quien lo dice. Aunque también pasa el tiempo y lo que alguna vez te dijeron lo entenderás que la mejor época de la vida siempre será el que estás viviendo en este mismo momento.

Algunas cosas cambian, pero no se sabe si para bien o para mal. Pudiera ser también un mal entendido del concepto de modernidad o medidas de inseguridad en la localidad.

Un ejemplo de ello, son las iglesias y capillas de las ciudades. Al menos aquí en el norte recuerdo que desde muy temprana hora y una vez pasado la primera misa siempre encontrabas abierto, es decir, nunca se cerraba esa puerta hasta la última misa.

Ahora es totalmente diferente una vez terminado la celebración de la palabra de Dios, estos recintos son cerrados para evitar que sean hurtados porque sinceramente los ladrones ya ni siquiera respetan la casa de Dios y eso que todo lo ve.

También anteriormente la impartición de catecismo cada sábado en los antiguos barrios sentados los chiquitines en rudimentarias bancas de madera y recibiendo la enseñanza de los mandamientos y demás conceptos básicos de la iglesia católica por las abnegadas catequistas, los bautismos de cada sábado, etc.

Sale sobrando comentar que en los tiempos actuales solo se imparte catecismo en cierto mes del año y los bautismos también en ciertas fechas y exclusivamente en domingo, pero no solo eso sino también para recibir otros de los sacramentos como es la confirmación y la única persona de la Iglesia autorizado para hacerlo es el obispo de su respectiva diócesis y no como antes que esa facultad también la tenían todos los sacerdotes, también conocido por la comunidad cercana como Padres.

Es indiscutible que ir a misa se ha deformado conforme pasan los siglos. Se supone que la razón de este precepto eclesiástico tiene claro su fundamento, en el derecho divino, es decir, la ley natural de rendir culto a Dios, y la Santa Misa es el acto fundamental del culto católico.

            En un inicio el concepto de los primeros cristianos entendió que el culto más apropiado para esos días era la Misa y la Iglesia no necesitaba obligarlos a asistir al Santo Sacrificio, puesto que ya ellos lo consideraban la realidad más importante de su vida.

Pero aquella época se fue acabando en la misma medida que se fueron reduciendo los ánimos de ir a misa, porque en la actualidad muchos sacerdotes aprovechan el púlpito para dirigirse a los feligreses y dar su opinión e influyendo en temas políticos en lugar de concientizar en asistir con espíritu de fe y sentimientos de piedad como una renovación del Sacrificio de la Cruz.

De igual manera el concepto de la limosna ha cambiado; anteriormente era  el fervor de la Iglesia que llegaba en los fieles para deshacerse de sus bienes y depositar el precio en manos de los apóstoles para socorrer a los necesitados; pero ahora parece que es para socorrer a la misma Iglesia, demostrándolo con la construcción de grandes iglesias; muchos de ellos con adornos recubiertos en oro superando lo necesario o indispensable para poder hacer llegar la palabra de Dios, exagerando la edificación de sus congregaciones hacia una ostentosidad, dejando la humildad fuera de lo terrenal.

La misma Iglesia en su discurso dominical hace mención de pasajes bíblicos de cuando Jesucristo hacia milagros; pero que recordemos que nunca cobró por esas maravillas. Sin embargo, la iglesia católica mexicana cobra por cada uno de sus sacramentos y celebraciones, como bautizos, matrimonios, quince años, confirmación, velación, elevar oraciones a enfermos, etc.

Ahora bien, retomando la idea le pregunto a usted lector: ¿Eran mejor los tiempos de antes o los de ahora? (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) www.intersip.org