Cuarto Congreso de Filosofía
Por Jorge Moreno

21 junio 2019; Saltillo, Coahuila.-Hablar sobre pobreza y desigualdad económica es sin duda un tema que ha de ser abordado bajo una óptica crítica, sistemática y realista, pero también bajo la premisa solidaria,de que lo que le suceda a nuestro prójimo no debe sernos indiferente.
Celebro que se reúnan filósofos y amantes de la filosofía, quienes han sido educados para pensar críticamente sobre las ideas, y es que como apuntabaIsaiahBerlin, “cuando las ideas son descuidadas por los que debieran preocuparse de ellas, éstas adquieren a veces un carácter incontrolado y un poder irresistible sobre multitudes de seres humanos que pueden hacerse demasiado violentos para ser afectados por la crítica de la razón”.
Desde el punto de vista de la filosofía del derecho, el ejercicio de la libertad humana requiere un mínimo de condiciones económicas que lo posibiliten y lo hagan eficaz. Como capacidad de autodeterminación, puede decirse que la libertad del hombre con bienes económicos suficientes es idéntica a la libertad de quien no cuenta con lo esencial para vivir, sin embargo, el ejercicio concreto de la libertad en las situaciones de la vida real, cambia radicalmente de acuerdo con las diversas situaciones económicas. Ya lo apuntaba Berlin“se dice muy plausiblemente, que si un hombre es tan pobre que no puede permitirse algo respecto a lo cual no hay ningún impedimento legal (como comprar una barra de pan o un viaje alrededor del mundo), él tiene tan poca libertad para obtenerlo como si la ley se lo impidiera”.
Así pues, la libertad como capacidad de autodeterminación de la voluntad humana no es eficaz si no se dispone de los recursos económicos necesarios para realizar decisiones libres.
John Rawls en “La justicia como equidad” señalaba que “ no hay un acuerdo básico sobre cómo han de organizarse las instituciones para favorecer la libertad y la igualdad de la ciudadanía…Sin embargo, la justicia es una de las muchas virtudes de las instituciones sociales,y deberá tener siempre como punto de referencia al ser humano, su respeto, mejora y realización”.
Así pues, las instituciones y sus funcionarios deben atender los reclamos de justicia y de igualdad con una actitud comprensiva y sensible frente a los marginados, y acompañar las causas de los más desfavorecidos implementando,cada una desde su vocación, una política social agresiva para abatir los índices de pobreza. La meta, tener una autoridad con identidad “solidaria” frente a los abandonados, sin perder de vista que la autoridad es ante todo, derecho de mandar para el bien común, y debe ser legítima,no solo por su origen,sino también por su ejercicio.
De acuerdo con el informe “Panorama Social de América Latina 2018” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas, (CEPAL),en México, más de 35% de su población está en pobreza y entre 10% y 15% en pobreza extrema, y lo alarmante, es que en el horizonte próximo, estas cifras no tienden a disminuir, al contrario, pareciera que vamos en un viaje de regreso al pasado, caracterizado por un aislamiento internacional, y políticas públicas internas basadas en ideas viejas y fracasadasque auguran un futuro de pobreza cultural (con el retiro de becas a nuestros artistas), de pobreza intelectual (con el retiro deapoyos a científicos y estudiantes destacados), y en una sólida transición de la austeridad al austericidio, ante una equivocada concepción de la austeridad que está llevando al país y a los mexicanos a la miseria, donde paradójicamente, esa obsesión neoliberal por el ahorro, torpemente implementada, sobre todo en áreas sensibles como el Sistema de Salud, está llevando al actual Gobierno Federal, a la sustitución del gobierno de personas, por la administración de las cosas.
No basta tener derecho de mandar, hay que tener en verdad la capacidad intelectual y profesional de ejercer bien ese puesto, y la rectitud moral necesaria para hacerlo, es decir, el respeto fundamental a la dignidad y a los derechos humanos, mediante la justicia como mínimo, y el amor al prójimo como plenitud.
Celebro que se aborden estos temas, siéntanse bienvenidos y tengan la certeza que, en el Congreso del Estado de Coahuila, siempre habrá espacios para el diálogo, para la reflexión, para la cultura, para la ciencia y la filosofía. Ésta es la casa del pueblo.





