Balón o libro: el dilema que nos roba el futuro
Por Liliana García Navarro

La preparación académica en la vida es muy importante, en gran parte te definirá como persona. Hoy en día, estar preparado y tener una carrera universitaria es de mucho valor, ya que no cualquiera tiene oportunidad de lograrla o tenerla; depende mucho también de la situación económica de cada familia.
Hay padres de familia que no tienen los recursos económicos para darles a sus hijos estudios, y deciden darles lo que puedan. En muchas ocasiones solo les pueden dar a sus hijos la educación básica: preescolar, primaria y secundaria.
Pero también existen familias que ni siquiera pueden darles a sus hijos la educación básica por falta de dinero, porque la educación básica, aunque se diga que es gratuita, no lo es del todo, ya que también se necesita dinero para lo básico.
Por eso las familias que pueden darles a sus hijos la educación básica, deben de valorarlo mucho, tanto los padres como los hijos, ya que es una oportunidad que no todos la tienen.
Y no se diga los que pueden darles a sus hijos bachillerato y carrera universitaria, es de mucho más valor, por el simple hecho de que no cualquiera puede lograrlo.
Y ahora, en este 2026, ese valor se siente más fuerte que nunca. La Secretaría de Educación Pública, junto con las 32 secretarías estatales, decidió adelantar el fin de clases al viernes 5 de junio. ¿La razón? El calor extremo y el Mundial de Fútbol que arranca el 11 de junio en el Estadio Azteca.
Así, millones de niños y jóvenes tendrán casi tres meses de vacaciones, desde el 13 de junio hasta finales de agosto. Regresan el 31 de agosto, con solo dos semanas de “reforzamiento”. Suena a fiesta, ¿verdad? Más tiempo para disfrutar los partidos de México, para que las familias vivan el sueño de ser sede del Mundial.
Pero detrás de ese balón que brilla hay un silencio que duele. Maestros lo dicen claro en redes y en sus grupos: “Nos quitaron más de 40 días efectivos de clase. ¿Cómo terminamos el programa? ¿Cómo cubrimos todo lo que falta en matemáticas, lectura y ciencias cuando ya veníamos con rezago?”. Ellos no pidieron este cambio.
Les cayó de sorpresa, sin consulta, y ahora tendrán que regresar antes, el 10 de agosto, a preparar todo a marchas forzadas. Sienten que se sacrifica el derecho a aprender por un evento deportivo.
Y los padres de familia… ¡ay, los padres!. La Unión Nacional de Padres de Familia lo gritó fuerte: “Es un grave error. La educación no se puede sacrificar por un partido”. Madres trabajadoras cuentan en voz baja: “¿Qué hago con ellos casi tres meses?” No tengo vacaciones tan largas, ni dinero para cursos o estancias todo el verano.
Esto desorganiza la vida de muchas familias, solo toca aceptar y dar lo mejor en este verano con los hijos en casa, reforzando la educación y los valores, porque la educación no es solo en las aulas, es también en casa con la ayuda de los padres.
La educación básica ya es un lujo para muchos. El bachillerato y la universidad, un sueño que se alcanza con sudor y sacrificio. Y ahora, justo cuando más necesitamos cada día en el salón, se nos adelanta el adiós a las aulas.
No es solo calor ni es solo fútbol. Es una decisión que pone en la balanza el futuro de millones de niños contra un verano de goles. México arrastra un rezago educativo alarmante que nos coloca entre los últimos lugares de los rankings mundiales como el PISA, donde nuestros estudiantes quedan muy por debajo del promedio en matemáticas, lectura y ciencias.
Esta suspensión anticipada de clases, en lugar de ayudar con el calor o el Mundial, solo perjudica y agrava esa brecha. Lo que hace falta es reforzar la formación de maestros y alumnos, darles más días en el salón, más capacitación y más apoyo real, no menos tiempo de aprendizaje. Este año 2026, será un cambio que marcará a la educación en el futuro de México. www.intersip.org



