OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
Sombras de dóberman en la carretera 57

La semana pasada platicaba con un chofer que recorre la 57 de ida y vuelta, de esos que cargan mercancía o regresan de allá arriba. Me decía, con esa voz ronca de quien ya trae muchas horas al volante, que en la zona de Monclova y Castaños todavía hay paradas que dejan un mal sabor de boca. No todo es igual que hace quince o veinte años, pero tampoco ha desaparecido del todo esa costumbre de “algo para el refresco”.
Fíjense ustedes, yo que nací en Torreón, me crié por el norte de Coahuila y llevo ya casi tres décadas radicado en Saltillo, he visto pasar muchas administraciones. En aquellos meses de finales del 2009, cuando andaba reportando por la región centro, las quejas llovían en los módulos del Instituto Nacional de Migración. Conductores con placas de fuera, paisanos que venían de visita o de regreso, se topaban con la misma historia: una patrulla los detenía sin motivo claro y la plática terminaba en la misma parte.
Castaños se llevaba la medalla de oro en eso de la mordida, Monclova la de plata y San Buenaventura andaba peleando el bronce. Sabinas también entraba en la jugada cuando las autoridades locales de entonces ya veían el final del periodo cerca.
Y la cosa es que mucha gente creía, con esa buena fe que a veces nos caracteriza, que al cambiar las autoridades municipales en enero del 2010 se iba a acabar esa cultura del chayote. “Ya va a cambiar todo”, decían. Pero la realidad se encargó de recordarnos que las costumbres viejas no se van solas. Y aquí estamos, tantos años después, con las mismas voces del sector empresarial alzando la mano otra vez.
Imagínense nomás. La Cámara de Comercio de Monclova y quienes representan a los hoteleros y moteleros de la región, gente que vive del flujo diario de la carretera, han tenido que volver a poner el grito en el cielo. No es la primera vez, ni la segunda. Ha pasado en administraciones de distintos colores. Hace poco, a finales del año pasado, un representante del turismo de esa misma Cámara denunciaba abusos en retenes de la 57 que afectan directamente a los paisanos que regresan.
Y no son solo quejas aisladas; en marzo de este año las autoridades de Monclova dieron de baja a diez elementos de la Policía Municipal por irregularidades y presuntos actos de corrupción. Meses antes habían suspendido a otros seis. Se habla de cero tolerancia, se compran patrullas nuevas, se anuncian operativos… pero las historias de choferes de plataformas o de conductores comunes siguen saliendo.
¿Y saben qué es lo que más duele? No es solo la extorsión en sí. Es el daño que le hace a todo lo demás. Un conductor que pasa por ahí y le toca una mala experiencia ya no para en la gasolinera de la entrada, ni come en el restaurantito de la esquina, ni se queda en el motel que tanto necesita el flujo de turismo de paso. Se va derecho, con coraje o con miedo.
Y en una región donde el comercio, las gasolineras y la hotelería dependen de ese movimiento constante, eso se siente en las ventas de cada día. La fama de “dóberman” es bien ganada por lo feroz de la mordida, se ha pegado como lodo a la Policía Municipal de Monclova. Uno se pregunta si será por esa imagen de perro que no suelta fácil lo que agarra.
La verdad yo he visto de cerca cómo estas cosas se viven. Recuerdo una ocasión, años atrás, platicando con un señor de Saltillo que iba a Monclova por asuntos de trabajo. Le pararon sin motivo aparente, le pidieron documentos que no correspondían y al final la conversación giró alrededor de “colaborar un poco”. La cara de impotencia que traía cuando me lo contó… uno no la olvida. Y lo peor es que esas historias se cuentan en voz baja, entre conocidos, porque denunciar abiertamente a veces trae más problemas que soluciones. Hay quienes han recibido llamadas intimidantes por alzar la voz. Eso también lo he escuchado.
Ahora, en lo que va de este año, hay esfuerzos por limpiar la corporación. Se han dado de baja elementos, se habla de controles más estrictos. Pero uno se pregunta si basta con eso. Porque la vigilancia no se hace solo desde el escritorio ni con reportes que llegan a control remoto. Hay que estar en la calle, ver qué pasa de verdad en los retenes, platicar con la gente que vive y trabaja en la zona. De lo contrario, los de abajo siguen haciendo lo mismo y los de arriba se enteran cuando ya es tarde.
¿Será que al final de cada periodo municipal se repite el mismo ciclo? Esa frase vieja de “en año de Hidalgo, chin chin el que deje algo” parece seguir rondando en algunos rincones. Y mientras tanto, el que paga es el de a pie: el comerciante que ve bajar sus ventas, el hotelero que tiene cuartos vacíos, el chofer que prefiere dar la vuelta o pagar para seguir su camino sin broncas.
No se trata de pintar todo de negro. Hay policías buenos, hay elementos que hacen su trabajo con decencia. Pero cuando la mala fama se generaliza, termina manchando a todos. Y eso, al final, le hace daño a la imagen de toda la región centro, a Coahuila entera. Porque el que viaja por la 57 o por las carreteras que conectan Monclova con Castaños, Frontera o Sabinas, se lleva una impresión que después cuenta en su casa, en su trabajo, en su grupo de amigos.
Uno, después de tantos años viendo estas cosas, llega a la conclusión de que no basta con cambiar nombres en las oficinas ni con promesas de limpieza. Hace falta voluntad real de supervisión constante, de escuchar a la gente que no tiene micrófono ni cámara. Porque mientras sigamos permitiendo que unos cuantos usen el uniforme para cobrar un peaje invisible, la confianza en las instituciones se va erosionando a pedacitos. Y recuperar eso cuesta mucho más que cualquier patrulla nueva.
Al final, la pregunta que queda flotando es sencilla pero incómoda: ¿cuánto más vamos a tolerar que la fama de los dóbérmanes siga definiendo a una corporación entera?. Porque al final, quien pierde no es solo el conductor que pasó por ahí. Perdemos todos los que queremos un Coahuila donde uno pueda transitar tranquilo, sin miedo a que la autoridad se convierta en el primer problema del camino. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org



