OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
Heredar el sello y las observaciones

Cuando en la Carbonífera se apaga una oficina, no es solo un fusible. Es la señal de que el municipio ya no alcanza ni para lo básico.
Este agosto, mientras Múzquiz abre la Feria de Santa Rosa de Lima con coronación y turismo estatal, yo me quedé pensando en otra cosa. En lo que un pueblo paga cuando cambia de alcalde y hereda no solo las calles, sino las cuentas que nadie quiso explicar a tiempo.
Hace dieciséis años escribí, a mano, sobre San Juan de Sabinas. Entonces el argumento era sencillo y casi piadoso: si la gente confía, paga. Si paga, hay obra. Nueva Rosita acababa de pasar de un gobierno que dejó deuda y desorden a otro que, en pocos meses, presumía más banqueta, más predial y hasta una semana de motociclismo. La fórmula sonaba limpia. Con los años uno aprende que esa fórmula se repite en toda la región… y que el segundo capítulo casi nunca es el milagro que prometieron.
En Múzquiz el relevo quedó en el calendario. Tania Vanessa Flores Guerra fue alcaldesa de 2022 a 2024. El 1 de enero de 2025 tomó el cargo Laura Patricia Jiménez Gutiérrez, de la alianza PRI-PRD-UDC. No lo invento: está en la cronología municipal. Lo que sí digo, porque lo he visto en Saltillo, en Monclova y en otras cabeceras municipales, es que la entrega de un ayuntamiento casi nunca se parece a la foto del último informe.
La auditoría no es un corrido. La Auditoría Superior del Estado de Coahuila y la Auditoría Superior de la Federación —según la síntesis de El Universal del 8 de julio de este año— detectaron irregularidades por 29 millones 613 mil 155 pesos en 2022-2024. El grueso, 23 millones 69 mil 268 pesos, corresponde al último año de aquella gestión, por gasto no comprobado en obras, bienes y servicios. Vanguardia, al dar cuenta de la cuenta pública 2024, puso a Múzquiz en segundo lugar estatal por observaciones no solventadas. Y la ASF dejó pendientes de aclarar 57 millones 145 mil pesos de recursos federales de 2024: Faismun, Fortamun y participaciones, con arrendamiento de maquinaria sin expediente completo y programas sociales sin padrón suficiente. Son pliegos. No son sentencia.
Hay que hablar con cuidado. Flores Guerra enfrenta proceso por peculado y ejercicio abusivo de funciones. La vincularon en diciembre de 2025. La detuvieron a principios de julio en San Pedro Garza García y un juez le impuso prisión preventiva. Ella y los suyos han dicho que hay persecución y que se pagaban adeudos. El expediente sigue abierto. Un columnista viejo no se pone de juez. Tampoco puede hacerse sordo cuando la ASE ya denunció ante la Fiscalía Anticorrupción.
¿Y quién se quedó en su lugar? Laura Jiménez llegó diciendo, en su primer informe de diciembre pasado, que recibió un Múzquiz herido: finanzas rotas, agua colapsada, basura sin recolectores. Para reconstruir la confianza —esa de la que yo hablaba en 2010— ofreció estímulo al predial y la condonación a cero de recibos domésticos de la vieja JAAPAM. Fíjense ustedes: el municipio pide que la gente pague… y al mismo tiempo borra lo atrasado para que vuelva a la ventanilla. Pues la cosa es que eso no es magia. Es admitir que la tesorería se había vuelto un cuarto oscuro.
Yo he visto esa escena en Nueva Rosita más de una vez. Oscar Ríos dejó un municipio pesado; Antonio Nerio Maltos llegó con fama de recaudador. Años después hubo embargos por facturas de 2010. Luego volvió Ríos y su oficina cifró en más de 16 millones la captación de predial de 2025. La lección no es de apellidos. Es de caja. Cuando el ciudadano paga, no siempre es porque ame al alcalde. A veces es porque necesita el recibo.
Imagínense nomás la paradoja: un Pueblo Mágico que vive de la Arreada, de Santa Rosa y del carbón, y que discute si una máquina quedó o no en el expediente. Sabe a qué me refiero. En Arteaga se pelea el agua. En Ramos, el crecimiento. En Múzquiz la pelea es más íntima: si el informe alcanza para tapar lo que la auditoría dejó en rojo.
¡Ande… no!. No se trata de celebrar a quien llega ni de linchar a quien se fue. Se trata de preguntar si la confianza se recupera con una feria de agosto o con cuentas que cierren. Porque el predial entra. Las observaciones, si no se solventan, se quedan.
Al cabo la pregunta no es quién ganó la última elección. Es más seca: cuando ustedes paguen el predial el año que entra, ¿estarán comprando obra… o la factura de lo que nadie quiso comprobar? (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org


