Noticias Coahuila, Lideres de Opinión, Reportaje SIP

Guillermo Robles

Nueva piel, misma manada

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Nueva piel, misma manada

Uno anda por Saltillo viendo de todo y de pronto un rector escribe en su Instagram cuatro renglones que parecen de temporada y no lo son. “Una nueva piel. La misma fuerza. Un proyecto que sigue creciendo”. Fíjense ustedes cuánta gente lo tomó como frase bonita, de esas que se “likean” y se olvidan. Yo la leí dos veces. Me quedé pensando. Y al otro día fui al evento. Me invitaron. Llegué sin más oficio que mirar. Y ahí, entre porras y aplausos, entendí por qué ese comentario pesa más de lo que se cree.

No era un anuncio de ropa. Era una señal de dueño. Cuando el rector lo dice en su cuenta personal, no en un boletín, está diciendo que el proyecto de los Lobos no le queda lejos del escritorio. Que lo carga. Que lo va a defender. Hay quien no lo entiende porque confunde identidad con mercadotecnia. Y no es lo mismo.

La manada se había juntado. Los universitarios se veían contentos, erguidos, con esa alegría medio tímida de quien por fin se pone algo que lo representa de verdad. El uniforme no era de entrenamiento. Se sentía casi de gala. Limpio, serio, cortado para presentarse ante la ciudad y ante la ONEFA. El rector Octavio Pimentel se veía satisfecho. No de pose para la foto. De alguien que lleva casi tres años empujando un asunto que para otros sigue siendo adorno.

Sabe a qué me refiero. En el futbol americano universitario el jersey es el pedazo visible de un trabajo que casi nadie aplaude. Madrugada, pesas, tarea pendiente, hombro lastimado y todavía sentarse en un aula como si nada. El muchacho que se lo pone no carga tela: carga el nombre de la UAdeC. Por eso el cambio de piel importa. No porque sea bonito. Porque le dice a la jauría que lo que portan vale, y que la casa se atreve a mostrarlo sin pena. Cuando un lobo se mira al espejo con esos colores, deja de ser sólo alumno. Se vuelve manada.

Lo que poca gente ató —y aquí está el hueso del Instagram— es de dónde viene Pimentel. Ingeniero industrial de la Facultad de Sistemas, con maestría en sistemas de calidad y productividad, catedrático desde 2001. Tomó protesta en febrero de 2024 y dijo que quería ser un rector de campo, de menos traje y más jeans. Antes de eso jugó: Daneses del Ateneo Fuente y luego Lobos. Cuando habla de camiseta no habla de campaña. Habla de algo que ya se puso, sudó y entendió desde adentro. Un rector que fue lobo no usa “nueva piel” por moda. La usa porque sabe que la identidad se viste o se pierde.

En estos casi tres años no se ha quedado en el discurso. Trajo a Frank González a dirigir el programa. En marzo inauguró el gimnasio de pesas “La Casa de los Lobos”, hecho para esa disciplina y no para recorte de periódico. Se profesionalizó el staff. Se buscó talento de aquí y de fuera. Se acercó a la AFAIS, semillero de esta ciudad. Abrió incluso caminos académicos ligados al deporte, como la licenciatura en Organización Deportiva. Y ahora presenta como head coach a Daniel “Carrete”, saltillense, exjugador de los mismos Lobos. La manada, pues la cosa es que, empieza a reconocer a los suyos. Eso también es territorio.

En la jornada salieron además los entrenadores. Esos que viven detrás de las trincheras. En una jauría no sólo aúlla el que corre con el “run play o carry”. Aúllan los que diseñan la cacería, los que corrigen el ángulo, los que sostienen el carácter cuando el marcador no ayuda. Sin ellos la nueva piel se queda en vitrina. Yo los vi presentarse uno a uno y pensé en tantas tardes de periodista en campos de Saltillo, Torreón o Monclova, donde el juego se decide lejos de las luces.

Imagínense nomás lo que busca el rector con ese cambio. No un desfile. Una identidad que se vea igual en el emparrillado del campo y en el salón. Disciplina, trabajo, ambición. La misma fuerza, dijo. O sea: “no estamos inventando otra universidad; le estamos quitando el polvo a la que ya teníamos”. Un joven que se siente digno de su casa juega distinto. La verdad yo he visto equipos pobres de recursos y ricos de orgullo. Y al revés. El orgullo no se improvisa. Se cose.

El evento estuvo bien. Se escuchaban porras. Había comunidad universitaria contenta. Faltaba, eso sí, que el público leyera el fondo. Un uniforme no gana partidos. La temporada se acerca. La piel ya está. Ahora hay que ver si la manada caza junta, si el proyecto resiste el primer golpe feo y si el rector sostiene el apoyo cuando el resultado tarde. Porque cambiarse de piel es fácil. Merecerla, otra cosa. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org