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Laguna

Continúan acciones para abatir contingencia ambiental

Continúan acciones para abatir contingencia ambiental

 Por Alberto Casas

15 mayo 2016;  Torreón, Coahuila.-El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), encontró que casi la totalidad de las palmas datileras de la ciudad de Torreón presentan la enfermedad conocida como «amarillamiento letal (AL)» y es están destinadas a morir.

La directora de Medio Ambiente, Susana Estens de la Garza y el director Forestal y de Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente en Coahuila (SEMA), informaron que luego de las pruebas que se realizaron, alrededor de cinco mil palmas presentan daños irreversibles.

Si bien las perspectivas son desalentadoras, no dejarán de intentar salvarlas, por el daño ecológico que presentaría este suceso. Por tal motivo, emprendieron un programa emergente de reforestación en el que plantarán solamente árboles nativos de la región y otros adaptables a las condiciones climatológicas de La Laguna del Desierto Chihuahuense.

Aseguraron que tienen el antecedente de otras regiones del país en donde sea presentado el AL en las palmas sin que se haya podido hacer algo para evitar su muerte, dado que es una plaga para la cual aún no existe cura.

Es un problema que ha evolucionado en el transcurso de los últimos 30 años, afectando primero grandes extensiones de plantaciones cocoteras en las costas, para luego afectar otros tipos de palmas.

El AL es provocado por un fitoplasma que es transmitido por un pequeño insecto que ha avanzado hacia el norte del país con sus efectos devastadores, tal como lo hizo en algunas ciudades de Guanajuato y San Luis Potosí.

A nivel local el total de las Washingtonias presentan síntomas de la enfermedad, pero el mal puede llegar a presentarse en otras variedades de palmas.

Estens de la Garza, explicó que este padecimiento es una enfermedad sistémica que se presenta en toda la planta que obstruye la circulación de los nutrientes una vez que el fitoplasma está en su interior.

“El principal vector de trasmisión es una chicharra (Myndus Crudus), que tiene un periodo de incubación aproximado de entre siete y 15 meses”, apuntó.

Esta pequeña chicharra a su vez, es infectada por un fitoplasma; cuando está en su etapa larvaria se aloja en las raíces de los pastos y es difícil detectarla. Cuando es adulta, pasa a las hojas verdes de las palmas y al alimentarse de ellas introduce el fitoplasma.

Por esta razón, se contempla la creación de un inventario de especies con la finalidad de aplicar estrategias de control. “Se cubren ya las principales avenidas y calzadas de Torreón; no se han considerado los predios particulares ni otras áreas”.

Del tratamiento aplicado, destacó el antibiótico Oxitetraciclina, insecticida Phyto Laminar y los Inductores de resistencia- fertilizante, funguicidas y bactericidas Biometa y Berrakera; sin embargo, el período de vida estimada para un palma enferma es de tres a seis meses después de detectar el primer síntoma.

Uno de los controles más grandes que se deben de tener, es el cultural, por ello, es necesario que los mismos ciudadanos detecten los daños y síntomas aparentes en las plantas como la caída prematura de frutos  y la necrosis de inflorescencias nuevas.

Las primeras hojas en amarillearse son las más viejas y avanza hacia las más jóvenes; las hojas se desecan y cuelgan de la palma formando una falda alrededor del tronco por varias semanas antes de caer.

En caso de detectarse alguno de estos síntomas, hay que notificar a la dirección de Medio Ambiente ubicada en el cuarto piso de Presidencia Municipal o bien a Parques y Jardines.

Se recomienda cancelar la poda en todas las especies para evitar la proliferación del patógeno; extraer todas las palmas muertas o aquellas con más del 75 por ciento de su follaje seco; el personal que realice la extracción deberá estar capacitado por Medio Ambiente y mostrar su identificación que lo acredite.

El titular de Parques y Jardines, Jesús Orozco Gómez, dio a conocer que no existen métodos de control de la enfermedad, las palmas afectadas deben eliminarse y de ser el caso, reemplazarse por especies tolerantes.

No obstante, el área con presencia de palmas afectadas por el fitoplasma se encuentra en la zona urbana de Torreón, por lo que la aplicación de las respectivas medidas corresponde al municipio.

Explicó que las palmas extraídas deberán transportarse al relleno sanitario en un vehículo que debe ser sanitizado al término de la jornada de trabajo al igual que las herramientas de trabajo.