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Carlos Robles

Una más del montón

MI COLUMNA

Una más del montón

Por Carlos Robles Nava

Carlos Robles Nava

Aunque se trata de una corruptela más del montón, no deja de irritar a la sociedad casos como el registrado en Saltillo, Coah., donde supuestamente la Delegación Coahuila de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, en el 2015 entrego a sectores muy necesitados económicamente apoyos por 105 mil pesos para que las familias beneficiadas construyeran y contarán con una casa digna.

La dependencia federal citada, en fecha pasada envió cartas a los dizque “beneficiados” con el programa “Vivienda para Prosperar”, felicitándolos por tener ya una casa digna, gracias a los 105 mil pesos aportados por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Empero, resulta que esas familias al menos las de la colonia Fundadores que es una de las que se menciona como incluida en el citado programa habitacional, no solo reviraron “encorajinados y encabritados” y echando “madres” porque los mentados 105 mil pesos que se dijo habían entregado a cada familia, jamás llegaron a las manos de estas familias en condiciones vulnerables.

Esta es una del monto de las triquiñuelas y corruptelas de funcionarios públicos sin escrúpulos que no llenan ni terminan de llenar sus bolsillos con recursos públicos que escamotean y regatean a gente necesitada.

Aún se escuchan los gritos en contra de funcionarios de la Delegación Federal de Desarrollo Social en Coahuila, por el abuso de varios de sus integrantes que durante meses estuvieron embolsándose los apoyos económicos de programas sociales.

En el caso concreto de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, sus responsables en esta situación se la pasan asegurando que se está haciendo una “exhaustiva” investigación para encarcelar a los abusones y sinvergüenzas de recursos públicos robados, porque no es otra cosa, a familias cuyas condiciones económicas son lamentables.

Hasta cuando se pondrá un alto a estas corruptelas y sinverguenzadas que aunque es una más del montón, no deja de enardecer al resto de la comunidad, ya que se ve que estas ratas de dos patas, no tienen llenadera.

El problema es que los jefes inmediatos de estos ladrones de dineros públicos reciben su “participación” en las ganancias que dejan estas tropelías a familias sin recursos, por tanto las raterías quedan en eso: Saqueos y asaltos indiscriminados a los que menos tienen y, lo peor, que más indefensos están.

La comunidad coahuilense desea y ve con mucho interés el día en que se ponga un hasta aquí a estos y otros abusos que eternamente han lastimado a los que menos tienen, lo que no pocos juran y dan por hecho que jamás sucederá o bien que cuando las autoridades actúen, ya nada puede hacerse, pues como las ratas, los corruptos huyen cuando se dan cuenta que ya salieron a flotes sus raterías.

No podemos exigir a las generaciones actuales, lo que no damos, es decir, honestidad y responsabilidad en caso de ocupar un puesto en una dependencia pública en donde las arcas están abiertas y se da la facilidad de meter las manos, al fin y al cabo, nada harán sus superiores a quienes por el contrario a no pocos de ellos les comparten parte de lo robado o defraudado. (www.intersip.org)