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Carlos Robles

Los desprotegidos

Mi Columna

Los desprotegidos

Por Carlos Robles Nava

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Los más desamparados y desprotegidos por sus patrones, son los que trabajan en la “obra” como suele llamársele a la rama de la construcción.

Cada parte, patrones e Instituto Mexicano del Seguro Social, tienen sus argumentos mientras que los primeros para evadir y negar ese valioso servicio a los empleados de la construcción y sus  familias,  pretextan que es demasiada rotación de trabajadores y se pierde mucho tiempo en las oficinas del IMSS para frecuentemente dar de baja o de alta a sus trabajadores de nómina, los segundos o sea el Seguro Social, regatean pagar centavitos aunque pierdan pesos para no contratar supervisores “callejeros”.

No hay comunidad de la República que de diez obras, esos constructores máximo reportan y pagan al IMSS solo de dos construcciones y en casos excepcionales llegan hacerlo a un máximo de tres y eso es ya mucho decir, jugándosela esos contratistas a que por mera coincidencia les “caiga” el citado Instituto.

Conforme a esos dos criterios los perdedores son los trabajadores de la construcción y sus familias, ganando “terreno” los constructores al ser en este tiempo cada vez más jóvenes los albañiles y precisamente por su edad hacen a un lado el futuro al no pedir su afiliación al IMSS para ir sumando semanas cotizadas, pero qué sucede cuando ocurre un accidente de trabajo dejando incapacitado al empleado, además sin la atención médica suficiente para su recuperación.

Lo peor es cuando pierde la vida el albañil por un mal paso y caer desde varios metros de altura dejando en situación incierta a la esposa e hijos pequeños.

Por cierto, son cada vez más frecuentes las muertes por accidentes de trabajo y la pregunta obligada es ¿ y dónde están las autoridades laborales estatales y federales ? .

La penuria y viacrucis para las mujeres que enviudan por lo antes citado es su desconocimiento por no llamarle ignorancia de los derechos que les dan nuestras leyes laborales y dar por hecho las sandeces y falsedades que les dicen en las oficinas del Ministerio Público a que habiendo sido muerte por accidente de trabajo, el patrón no es obligado, supuestamente, por la ley al pago de la respectiva indemnización.

Sin que esto suene a novela, los abusos que se cometen con esas desamparadas viudas no terminan allí, ya que no faltan los voraces “tinterillos” que dicen arreglar y conseguir la indemnización por muerte en accidente de trabajo, logrando sus objetivos pero no para proteger a la familia que quedo en el desamparado, sino para beneficio propio de esos supuestos “abogados” cobrando al patrón del occiso una “cuota” para “arreglar” a la viuda, yendo el dinero a un solo bolsillo y que es el de quien aparece como “protector” de la viuda.

Esto no sucede nomás en Saltillo ni solo en Coahuila, sino es el pan diario en todas las entidades de la República, exhibiendo la falsedad de la Secretaría Federal del Trabajo y Prevención Social, de sus delegaciones estatales y como si fuera poco cosa similar, es decir de demagogia y hartas mentiras en las Secretarías de Trabajo de los Estados y para rematar está la feroz y tremenda esquilmada que se da en las Juntas de Conciliación y Arbitraje que no son otra cosa que guaridas de bandidos y abusones de quienes, por desgracia, consideran que se les ayudará y defenderá cuando resulta todo lo contrario.

No hay visos ni a un futuro lejano que a estos desamparados obreros de la construcción y sus familias se les haga justicia social. (www.intersip.org)