Mi Columna
Los eternos jodidos
Por Carlos Robles Nava

Las consecuencias alcistas de la inflación bajaron en las primeras dos semanas de julio pasado para la clase de poder económico, mientras que para las familias de menores recursos fue lo contrario al tener que comprar a mayor precio los artículos de más uso y consumo.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, reveló lo anterior al hacer saber que en la primera mitad de julio de este año, la inflación general fue de 6.28 por ciento, contra 6.33 por ciento registrada en la segunda quincena de junio de este mismo año.
Lamentablemente las familias con ingreso mensual no mayor de 2 mil 400 pesos tuvieron que enfrentar una inflación en la primera quincena de julio del presente año de un 6.72 por ciento siendo ésta la más alta desde el 2011.
Esta es la tercera quincena consecutiva del presente año en que las familias más pobres o más jodidas, como desee cada lector calificar al núcleo poblacional, es en donde recaen todos los “pecados del mundo”, es decir, allí recalan todas circunstancias adversas a diferencia del resto de la población.
Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México, BANXICO, atinadamente calificó este fenómeno de la siguiente manera: “La inflación es el injusto y más cruel de los impuestos, de modo que las personas con menos recursos sufren más sus efectos”.
La lógica en este controvertido fenómeno que provoca la inflación es porque los que perciben un simple salario mínimo no tienen más remedio que comprar lo que les alcanza en misceláneas, mini-abarrotes, tendejones, es decir en comercios pequeños en donde no hay control en los precios, además de que sus propietarios se abastecen haciendo compras mínimas o al menudeo y a precios inflados.
Por su parte, los que ganan salario superior a los 2 mil cuatrocientos pesos para abastecerse de lo necesario, acuden a los supermercados de cadenas o directamente a distribuidores resultando favorecidos con mejores y más bajos precios comparativamente a los de menos ingresos.
Este viacrucis no es nuevo, como comúnmente se dice, “el hilo se revienta por lo más delgado” y aquí los perdedores en cada inflación, reiteramos, son los más vulnerables, los de menor poder adquisitivo al caer en manos de comerciantes voraces e inhumanos.
Hace años, el gobierno apoyaba a las familias más vulnerables a través de las tiendas CONASUPO que fueron desapareciendo y cambiando no solo de nombre, sino de esquemas comerciales bajando la calidad de sus productos para paulatinamente terminar como “botín abierto” para muchos funcionarios corruptos, por lo que fue obvio que la Federación redujera su número e hiciera cambios radicales en su sistema de comercialización.
Por todo lo anterior, las palabras de Agustín Carstens, resultan sabias al indicar que las inflaciones son el injusto y más cruel de los impuestos, pegándole directamente a los más pobres o jodidos como ha sido así cada que el país enfrenta las consecuencias de una inflación.
Esto no tiene remedio, al menos para los de menor poder adquisitivo que seguirán sufriendo y cada vez más, porque a ellos no solo les pegan las inflaciones, sino igual la robadera y corrupción cada vez mayor de funcionarios gubernamentales de todos los niveles al limitarse los programas por la “desaparición” de los dineros públicos. (www.intersip.org)
