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Guillermo Robles

ES EJEMPLO EN COMBATE CÁNCER

En este mes de octubre, para los niños es más conocido como el mes de “Noche de Brujas o Halloween”, para otros el “Día de la Raza” y para la política está dentro de su agenda como mes de sensibilización sobre el cáncer de mama.

OPINIÓN

 Guillermo Robles Ramírez

ES EJEMPLO EN COMBATE CÁNCER

En este mes de octubre, para los niños es más conocido como el mes de “Noche de Brujas o Halloween”, para otros el “Día de la Raza” y para la política está dentro de su agenda como mes de sensibilización sobre el cáncer de mama.

            Sobre éste último punto a manera personal considero que ésta sensibilidad sobre el cáncer de mama no tiene que ser exclusivo de octubre sino de todos los meses del año al igual que cualquier otro tipo de enfermedad cancerosa, ya que los pacientes quienes lo padecen tienen que luchar diariamente con esta enfermedad terminal comenzando por ellos mismos emocionalmente desde la aceptación.

            Por otro lado, el de los familiares y sociedad en donde lo menos que quieren es despertar lástima, sino un poco de comprensión de que se trata de una enfermedad que si bien es cierto es terminal más no que los maten en vida por la  incomprensión y desconocimiento del problema del cáncer o sus consecuencias colaterales causados por los medicamentos para controlar la enfermedad.

            La medicina para combatir éste tipo de enfermedades ha hecho el desarrollo en investigaciones científicas en torno a la salud, ha permitido conocer cuán enfermos estamos como sociedad. Ahora sabemos qué es el cáncer, algunas de sus causas, cómo es que se genera y eventualmente curarlo.

            Igualmente sabemos más acerca de muchos otros padecimientos al que la idiosincrasia del mexicano le dio el concepto de castigos divinos  o productos de hechicerías.

            La ciencia ha fincado no sólo este conocimiento, sino que nos ha permitido verlo de muy distinta manera. Los médicos informan ahora sobre enfermedades que antes ni se imaginaban.

            Aunque con un mejor nivel de vida sustentado en su poderosa economía y los efectos de ésta en la vida cotidiana, Estados Unidos se preocupa más que México por el estado de salud de sus ciudadanos.

            La obesidad, el cáncer, el sida, la artritis, el autismo, la infertilidad, el estrés y muchos otros males, son parte del lenguaje coloquial de ésta población norteamericana. Con una frecuencia hipocondríaca, los medios de comunicación abordan los preocupantes índices de prevalencia de enfermedades en las personas.

            En México, la cultura de la prevención no llega a éstos extremos de angustia, pero el uso de los conocimientos ajenos y la muy buena aplicación de los especialistas mexicanos, han logrado hacer de la salud de los mexicanos un tema que muchos envidiarían.

            Aquí podemos vivir con estrés y un nivel de vida inferior al de los estadounidenses, pero vaya que somos más felices. Nuestras costumbres y tradiciones hacen de los mexicanos un entregado a la experiencia de las emociones y sentimientos, algo mucho más apegado al espíritu del ser humano y creemos que ésta puede ser una de las mejores medicinas que usamos.

            Aún con éstos, no podemos soslayar la existencia de casos verdaderamente estremecedores. En Coahuila, por hablar localmente, se recuerdan los de niños cuyos padres arman campañas de publicidad para integrar el presupuesto de una costosa cirugía para curarlos de un mal hepático.

            Aquí hay organizaciones altruistas, muchas de ellas que viven de colectas públicas y de acciones voluntarias, que trabajan para procurar atención a niños enfermos de familias pobres.

            El resultado de éste trabajo ha dado algunos frutos que revelan historias lacrimógenas y derivan en la generación de confianza, un elemento fundamental para su permanencia.

            Queremos reconocer en ésta ocasión el esfuerzo de una de éstas organizaciones, la  de Niños con Leucemia (NICLA), que ha reafirmado las esperanzas de muchos padres humildes que han tenido que enfrentar la triste realidad de ver a un niño crecer mientras se acerca a su muerte.

            La Asociación de Niños con Leucemia de Saltillo (NICLA) ha hecho un trabajo fundamental, en el que ha vivido estos frutos y lamentables desaciertos. Pero más allá de eso, lo verdaderamente importante es saber que ahí está un grupo de personas dispuestas a indignarse ante la pena ajena y tomar como propios los problemas de prójimo necesitado. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org