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Guillermo Robles

Los buena “onda” igual como la reforma

Todos los extremos son malos, al igual que las exageraciones. Hablar de hacer reformas en un pasado era algo intocable e inclusive privativo de proponer. Aquellos presidentes de la república de nuestro país que se aventuraron      a hacer cambios únicamente hicieron lo que comúnmente conocemos como simples remedios o parches en los artículos dejando más huecos legales y ambiguos sus interpretaciones.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Los  buena “onda” igual como la reforma

            Todos los extremos son malos, al igual que las exageraciones. Hablar de hacer reformas en un pasado era algo intocable e inclusive privativo de proponer. Aquellos presidentes de la república de nuestro país que se aventuraron      a hacer cambios únicamente hicieron lo que comúnmente conocemos como simples remedios o parches en los artículos dejando más huecos legales y ambiguos sus interpretaciones.

            Pero lo que antes sonaba imposible hacer e inclusive considerado como todo un tabú, se ha hecho en la administración de Enrique Peña Nieto, en donde no solamente la palabra reforma resulta fácil sino con una mano en la cintura y hechas al vapor han salido las dizque reformas las cuales han sido lo único que se ha presumido alrededor del mundo para figurar como un México lleno de cambios pero al final del día terminan siendo peores que los parches del pasado.

            Las famosas reformas hechas en el gobierno peñista en su contenido se ve mucho texto en apariencia, pero para fines prácticos y realistas están muy distantes a los objetivos reales en donde en una general nunca se dice el  cómo o la metodología para lograr las metas.

            Un claro ejemplo fueron aquellas reformas educativas en donde se resume que los alumnos contarán con mejores maestros, es decir, más preparados por medio de una reglamentación para poder ascender como maestros, directores o supervisores medio de concursos y exámenes para evaluar el conocimiento de los docentes.

            También se habló de un diagnóstico para mejorar la educación por medio del INEGI para la creación del Sistema de Información y Gestión Educativa para ir cubriendo las necesidades de las escuelas de educación básica y media superior.

            Y el tercer punto importante dentro de la reforma educativa, era la autonomía de las instituciones educativas en las que participan directores, maestros y padres de familia para la toma de decisión de mejoras en el plantel sin necesidad de la intervención de los Sindicatos y autoridades educativas.

            En fondo de todas éstas dizque reformas educativas no se han visto traducidos resultados positivos para el mejoramiento en la preparación de conocimientos de lo que los políticos se llenan la boca de decir el futuro de México o en otras palabras, los estudiantes.

            La mayor parte de los catedráticos por no decir que casi todos que imparten clases en las instituciones educativas en el país, han asumido una posición más cómodos tanto en sus enseñanzas así como en el modo de calificar a sus alumnados.

            Nada más por mencionar sus metodologías de enseñanzas, han cambiado radicalmente a un estilo más valemadristas en donde el método pedagógico es olvidado por completo siendo éste muy fácil de comprobar en donde los estudiantes  simplemente conocen los conceptos a base de la repetición como si se tratase de un truco por aprender y la ejecución lo realiza exitosamente, sin embargo, si se les pide lo contrario se quedan como una hoja en blanco.

            Esto se ve reflejado simplemente en las evaluaciones de sus módulos cuando en los exámenes se les proporciona las opciones de respuestas múltiples en donde algunos estudiantes con buena suerte aplican el “Ave María dame buena puntería”, para salir bien librados.

            El trabajo de los maestros para calificar los exámenes cosa que es labor por el cual se les paga para que hagan ellos mismos, lo realizan los estudiantes al intercambiar los exámenes para que sean los mismos alumnos quienes califican de manera sencilla y rápida al dictado de las repuestas correctas siendo ellos quienes califican los reactivos y así nada más hacen el conteo los docentes para  poderlos calificar y pasarlos rápidamente a sus boletas.

            Las preguntas abiertas quedaron en el olvido porque esto implicaría un mayor trabajo para calificar por los mismos docentes pero es un excelente parámetro para saber si los estudiantes realmente aprendieron o se pusieron a estudiar comprendiendo bien lo que en aulas supuestamente se les enseñan. No se diga de los exámenes orales porque ahí sí que se quedarían con la mente en blanco y sin nada que decir.

            Aquellas listas de palabras en donde generaciones pasadas tenían que buscar su significado, más hacer oraciones con ellas para enriquecer el vocabulario ya no hacen ni en las clases o mucho menos se dejan como parte de las tareas motivo por el cual las nuevas generaciones están carente de palabras para poderse expresar o mucho menos de entendimiento para comprender una explicación de alguna clase quedándose en total ignorancia porque no entienden lo que se les dice.

            Las asignaciones de tareas ni siquiera son evaluadas detenidamente por los docentes porque ellos mismos saben que la mayoría  de los alumnos hacen sus tareas buscados por el Internet perjudicando todo método de investigación dejando en el olvido los libros o enciclopedias que ni si quieran saben cómo consultar en una de ellas cuando llegan a sus manos. En donde los maestros también forman parte de la culpa por el cual el hábito de la lectura en México está por los suelos teniendo un promedio de un 2.9 libros por capital al año, que en la entidad baja a 0.8, es decir, ni uno solo calificándolo en un promedio.

            La educación en México cada vez va más en decadencia porque la mayoría de los docentes trabajan nada más para ganar dinero y son muy pocos los que  lo hacen con verdadera vocación. Son muchas reformas los que se hacen pero los resultados son desalentadores. La imagen de aquel maestro que se ganaba el cariño y admiración por su conocimiento cada vez se va perdiendo siendo sustituido por la buena onda carente de la aplicación de la pedagogía, tan huecos y vacíos como las reformas educativas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org