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Carlos Robles

Papelito habla

No son gratis y menos inútiles las recomendaciones generalizadas que recibimos de propios y extraños figurando entre éstos consejos, la de “no confíes en tu memoria, anótalo” o bien la de “papelito habla”, principalmente en estos tiempos dizque modernos en los que sobran quienes buscan beneficiarse haciendo un daño a su prójimo o afectarlo en su patrimonio para acrecentar lo ajeno o de terceros.

Mi Columna

Papelito habla

Por Carlos Robles Nava

No son gratis y menos inútiles las recomendaciones generalizadas que recibimos de propios y extraños figurando entre éstos consejos, la de “no confíes en tu memoria, anótalo” o bien la de “papelito habla”, principalmente en estos tiempos dizque modernos en los que sobran quienes buscan beneficiarse haciendo un daño a su prójimo o afectarlo en su patrimonio para acrecentar lo ajeno o de terceros.

La primera de las recomendaciones o consejos, fue eterno para este columnista de parte de don Antonio de Juambelz, Director General y propietario de El Siglo de Torreón, durante los 29 años y meses que como reportero me desempeñe en esa casa editora.

Eternamente le agradeceré a don Antonio, su repetitiva frase de “no confíes en tu memoria, anótalo”, misma que mantuvo quien llevó a El Siglo a sus glorias y reconocimientos nacionales dentro del periodismo impreso, en un cuadro que pendía detrás de su reducida oficina contigua a la redacción de ese casi centenario medio impreso de comunicación.

Sigo después de 58 años de brega en esta bonita profesión, aplicando la tan mencionada frase, incluyendo pedimentos que me hace mi esposa al salir a la calle, así como guías de notas periodísticas que me interesa cubrir a los eventos o fuentes informativas a las que acostumbro cubrir y acudir.

Toda esta letanía, viene al caso por una “travesura” o tropelía de que es víctima el ya entrado a los inicios de la tercera edad, por sus primeros 60 años de vida, el conductor de taxi, Juan Carlos Romo, quien el pasado 25 de enero de este año, su unidad fue chocada por una unidad de transporte de personal de conocida empresa de esta Región Sureste.

La unidad motriz propiedad de Juan Carlos Romo, fue llevada a uno de esos tallecillos de tercera para su reparación, trabajo del que no ha quedado a su plena satisfacción y ante el reclamo que hizo al o representantes legales de la compañía aseguradora, ha recibido de esta injusta empresa, un “hágale como quiera”.

Y, como bien dice el responsable de esa aseguradora, “hágale como quiera” y la pregunta es cómo quiere que le haga, pues su sinvergüenza empresa de seguros, abuso y aprovechó de la buena fe de don Carlos cuando el agente de seguros que acudió para tomar nota del choque que sufrio su taxi, le pidió que no llamara al Departamento de Tránsito y Vialidad Municipal, pues el “ajustador” Ricardo Coss, empleado de su dizque aseguradora que bien debe llamarse “perjudicadora” o “abusadora”, ante la ausencia de “papelito habla” ahora le están haciendo violines y burlas, pues efectivamente el “hágale como quiera”, es porque, persistimos a este buen hombre, el taxista Juan Carlos Romo, le gano la buena fe y voluntad y dio su palabra de no llamar a las autoridades, donde la aseguradora en donde cobra Ricardo Coss, aprovecha la labia y mañoso manejo de sus agentes de seguros para regatear reparaciones a plena satisfacción del afectado,

Don Juan Carlos Romo, no es la única, pero tampoco la primera víctima de agencias de seguros automotrices que abusan de quienes resultan afectados por alguno de sus asegurados, pues esa anómala situación la han vivido muchos conductores que aceptan no acudan los peritos de Tránsito y Vialidad.

No puede pasar desapercibido que los talleres que tienen contratos con diferentes aseguradoras, regatean no solo en las piezas originales con las que supuestamente deben reponer el daño automotriz, sino igualmente el deficiente trabajo de enderezado y pintura, pues ha quedado demostrado en repetidas e infinidad de ocasiones qué puede esperarse de talleres “macuches”, “chambones” o “malhechos”, pues bien se dice que por lo que pagan las aseguradoras a “sus talleres por la reparación del daño causado, antes debe agradecer que se le lavo el vehículo.

Por eso, insisto y persisto, papelito habla, aunque sin o con papeles, en la Procuraduría Federal del Consumidor, sabrán orientarlo para que se les haga justicia a las víctimas de aseguradoras de unidades automotrices irresponsables y abusonas .(www.intersip.org)