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Carlos Robles

¿ Una ?… muchas

Hace poco más de una semana, los medios de comunicación de la ciudad capital coahuilense, destacaron una información policiaca en el sentido de que “una banda delictiva opera en Saltillo”, haciendo alusión específicamente a un grupo de maleantes que tienen “azorrillada” a las familias de fraccionamientos como Oceanía Bulevares, Europa y Oceanía debido a los múltiples latrocinios cometidos diariamente lo mismo en casas habitación que vehículos al igual que al interior de las unidades motrices.

Mi Columna

¿ Una ?… muchas

Por Carlos Robles Nava

Hace poco más de una semana, los medios de comunicación de la ciudad capital coahuilense, destacaron una información policiaca en el sentido de que “una banda delictiva opera en Saltillo”, haciendo alusión específicamente a un grupo de maleantes que tienen “azorrillada” a las familias de fraccionamientos como Oceanía Bulevares, Europa y Oceanía debido a los múltiples latrocinios cometidos diariamente lo mismo en casas habitación que vehículos al igual que al interior de las unidades motrices.

Por más que hacen llegar sus quejas y denuncias a las autoridades policiacas saltillenses, los latrocinios no paran en esos tres sectores habitacionales.

El encabezado o título de esa nota periodística, me hizo recordar una de las tantas anécdotas que surgieron durante el sexenio del entonces Presidente de México, Luis Echeverría Alvarez, que a la sazón, no recuerdo a ningún otro primer mandatario del país que le hayan sacado a relucir tantas ocurrencias, chistes y bromas de buen y mal gusto, al menos es lo que en esos años, los 70´s, se le acreditaban a don Luis.

Emparejado a la noticia de que en Saltillo, una banda delictiva tenía asoleada a familias de tres colonias, se vino de inmediato a mi memoria, la guasa o broma de que doña Esther Zuno de Echeverría, de esposa de don Luis, mujer de carácter recio e impositivo, cierto día al personal de Los Pinos, la residencia oficial de los Presidentes, recomendó y pidió que por ningún motivo se permitiera que Luis, su marido, tomara vehículo alguno del garaje de Los Pinos, porque era tan “pen…sador” que temía doña Esther fuera a chocar.

Quienes cuentan este chiste, dicen que don Luis no tuvo dificultades para convencer a sus guardias le permitieran usar uno de los vehículos presidenciales, que una vez en posesión del vehículo más tardó en salir de Los Pinos que en subir a uno de los tantos ejes viales del Distrito Federal.

Debido, se platica, a la “sabiduría e inteligencia” del entonces Presidente, entró al eje vial en sentido contrario, tardando más don Luis en treparse al eje vial, que un helicóptero de vialidad del D.F., empezó a vocear alertando precaución porque un “loco va en sentido contrario por el eje”.

El ex “preciso” de México, al escuchar esas recomendaciones del helicóptero, inmediatamente sacó la cabeza por la ventanilla del vehículo y cuestionó a los agentes viales a bordo del helicóptero gritándoles : ¿ Un loco va en sentido contrario?, añadiendo: Son muchos los que vienen en sentido contrario.

Igual a la broma presidencial de hace 40 años, responde el encabezado de que no es específicamente una sola banda de rateros la que tiene asolada a los saltillenses, sino son tantas que es difícil precisar su número.

Nuestra afirmación de que no es una banda, sino varias, de ninguna manera es con el afán de rebatir las repetitivas afirmaciones de nuestras autoridades policiacas saltillenses de que se vive una placentera baja en robos a casas, a vehículos, asaltos callejeros, etc., al menos las cifras de nuestra gendarmería no coincide con las notas periodísticas que a diario se mencionan en los medios de comunicación lo mismo impresos que en los electrónicos y que dan cuenta de hora, del sector u ubicación donde se cometió el ilícito y nombre del o los saltillenses afectados en su patrimonio. (www.intersip.org)