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Guillermo Robles

Cada vez más en el olvido

Para gran parte de los mexicanos, este domingo pasado el Día de la Familia pasó desadvertido en nuestro país como un fin de semana normal sin pena ni gloria. Un día más para descansar sin nada que celebrar.

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Cada vez más en el olvido

Para gran parte de los mexicanos, este domingo pasado el Día de la Familia pasó desadvertido en nuestro país como un fin de semana normal sin pena ni gloria. Un día más para descansar sin nada que celebrar.

            No es de extrañar que el Día de la Familia en México no haya tenido una gran relevancia puesto que fue algo inventado por parte del gobierno federal para que sirviera como una cortina de humo. Fue instituida por el expresidente Vicente Fox, junto con un grupo de particulares, el sector empresarial y obviamente que también el gobierno federal quienes tuvieron la grandiosa idea de inventar tal concepto con el pretexto de poder mitigar las consecuencias del combate contra el crimen organizado, aunque todos sabemos que el gatillero de dicha guerra sin planeación fue el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.

            Pero como todo lo que sucede en el país o al menos la mayor parte de ello. Las cosas se hacen como “El Borras”, muy  valemadrista sin planear o mejor dicho coloquialmente al “chingue su madre”. El Día de la Familia en México se acordó celebrarse el primer domingo del mes de marzo;  para dizque reflexionar sobre los valores de la familia y a su vez la sociedad tuviera conciencia de que el núcleo familiar y su unidad hace el mundo perfecto.

            En la práctica el primer domingo del mes de abril, es considerado como un día ordinario del que no hay mucho que celebrar. La concientización sobre los valores familiares no cae del cielo por sí solas como lluvia, sino tiene que existir una campaña permanente para poder lograr el objetivo de ello.

            Pero como todo en el 2005 cuando se instituyó el Día de la Familia en el país, era algo novedoso y una justificación perfecta para tener un día del año de tregua familiar y poner ese gran escenario de la apariencia de “La Familia Telerín”.

            El concepto que se tiene aquí en México sobre ese día es la famosa reunión familiar para poder comer todos juntos, invitando a los no deseados o deseadas dependiendo del caso para compartir los alimentos entre el núcleo familiar. Muchos lo hicieron en sus hogares otros como se observó el día de anteayer domingo en restaurantes. Pero definitivamente desde su creación el primer día de marzo a celebrar va en decadencia y popularidad porque fue poca su afluencia en el sector restaurantero comparativamente a años pasados.

            Muy independientemente de qué sector de la población se esté beneficiando existe la interrogante: ¿Realmente se está logrando el objetivo de la conciencia familiar?

            En el pasado, quienes se beneficiaban era únicamente el sector restaurantero, pero lo que fue este 2015 no fue así. La falta de darle continuidad al fomento de los valores de la familia por parte del gobierno federal que encabeza la administración Enrique Peña Nieto, fue más que nula y posiblemente hasta fue lo mejor en su caso particular de no echarle más leña al fuego después de  iniciado su tercer año en donde su imagen cada vez va más en su deterioro, falta de credibilidad, honestidad pero sobre todo en apariencia no importarle ni la situación económica de muchas familias mexicanas después de que la Organización en Defensa de la Economía Social diera el resultado de que el 10 por ciento de las pequeñas empresas y negocios formales, es decir, más de 20 mil empresas en el país quebraran viéndose en la necesidad de la mayoría de ellos de trabajar en la informalidad por no cumplir con carga del nuevo régimen fiscal en su primer bimestre del 2015.

            La poca importancia que le ha dado el Ejecutivo a las familias víctimas del narcotráfico, así como el carpetazo del caso de la masacre de los estudiantes de Guerrero, deseoso de darle vuelta a la página  de una más de las tragedias de la historia de México. Es más que evidente que todas esas familias entre de las que un miembro familiar fue víctima no solo de lo sucedido en aquel viaje a Iguala, Guerrero, sino también en situaciones en donde perdieron la vida en el resto del país por culpa del narcotráfico y el combate directo e insistente del gobierno federal sin planeación siguiendo en aumento el índice de muertes de civiles, definitivamente no tienen nada que celebrar el Día de la Familia de México, sino todo lo contrario.

            Para las familias que viven en extrema pobreza, donde muchas de las veces todos los integrantes de la familia incluyendo a niñas y niños se ven en la necesidad de participar para integrar un ingreso dentro de sus hogares. Para ellos alguien se ha puesto a pensar si el día domingo fue motivo de celebración o un día más para poder trabajar para que otras familias se pudieran divertir.

            Tiene que ser una labor conjunta del Gobierno Federal, Estatal y Municipal para que los valores familiares existan durante todo el año, a través de campañas o programas permanentes de lo que es la importancia de la cultura familiar y sus valores, porque es precisamente en el núcleo familiar donde nacen grandes formadores de personas para el bien o pudiera suceder lo contrario a la falta de valores irse del lado oscuro, con la necesidad económica o anhelo del poder en donde pudieran surgir nuevos líderes criminales resentidos con la sociedad y con un gobierno en donde ya no existe diferencia alguna en la cual los políticos comenten las mismas atrocidades que el crimen organizado teniendo el mismo pensamiento de solamente beneficiarse a ellos mismos.  (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org