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Carlos Robles

Los lecheros, ¿pobres?

La cuenca lechera de La Laguna que comprende lo mismo parte de Coahuila como de Durango, es calificada como la mayor y más importante de México, ocupando además un lugar preponderante en Latino América, privilegiada posición en la que no hay discusión y menos dudas, pues tan solo su producción diaria se estima entre 2 Y 3 millones de litros, sin incluir la fabricación de quesos, cremas, yogurt, requesones, choco-leches, etc.

Mi Columna

Los lecheros, ¿pobres?

Por Carlos Robles Nava

La cuenca lechera de La Laguna que comprende lo mismo parte de Coahuila como de Durango, es calificada como la mayor y más importante de México, ocupando además un lugar preponderante en Latino América, privilegiada posición en la que no hay discusión y menos dudas, pues tan solo su producción diaria se estima entre 2 Y 3 millones de litros, sin incluir la fabricación de quesos, cremas, yogurt, requesones, choco-leches, etc.

Tuve la fortuna por tener mi origen en Torreón y, lógico por mi edad, de conocer los primeros años de lo que se inició como Pasteurizadora de la Laguna, en la calzada Cuahutémoc y avenida Artes Gráficas, sino no me traiciona la memoria.

Por mi profesión y duración siendo reportero de El Siglo de Torreón, por algún tiempo tuve lo que se llamaba “fuentes agropecuarias” y por tanto, por una cosa u otra, no necesariamente por la reporteada, tuve contacto con algunos de los estableros o lecheros de aquellos años del pasado como fueron don Nacho Berlanga, Lic. Carlos Valdés y otros, los dos primeros originarios de Arteaga, Coahuila y de quienes se decía principales iniciadores y fundadores de lo que ahora es el imperio “LALA” que por su crecimiento instalaron sus nuevas plantas, almacenes, patios, etc., la zona industrial de Gómez Palacio, al borde o pegado al Nazas, el único en el mundo que es río y que históricamente nunca lleva agua, al menos que se desborde por el vertedor o vertedero de demasías agua producto de las lluvias almacenadas por la presa El Palmito o Lázaro Cárdenas.

Dentro de esos años, tuve el privilegio de conocer la primera empresa transportadora de leche que recorría todo  o casi todo México, llevando en elegantes y pulcras cisternas de aluminio, miles de litros de leche lagunera. Esa empresa ejemplo nacional, sino no mal recuerdo propiedad de los hermanos Treviño, con quien me ligo bonita amistad y que a raíz de una “chicanada” del gobierno de Luis Echeverría Álvarez, fueron amenazados de venden o venden su “transportadora” a lo que hoy es la hartamente conocida como LALA, así es que tuvieron que ceder a las presiones y regresaron a su tierra natal, Baja California Norte y tomar el timón de otros negocios que tenían en la península.

Hago mención a lo anterior, porque una vez más, pues no es este el único año en que los productores de leche de La Laguna, se lamentan y lloran por la difícil crisis que enfrentan por las mismas causas y razones que llevan “cantando” en los últimos 50 años.

Los lecheros laguneros por enésima ocasión amenazan con echar en las alcantarillas o calles de Torreón, no menos de dos millones de litros diarios de leche que dicen se les queda porque el gobierno federal cada vez abre más las puertas fronterizas para que llegue a México lácteos americanos, empezando por leche líquida y en polvo.

Afirman que ya no pueden convertir la leche líquida sobrante en polvo, porque sus almacenes los tienen saturados. Se quejan de que el gobierno americano “subsidia” la leche con precios preferenciales en los granos y complementos alimenticios para el ganado lechero, lo que los saca de competencia frente al mercado “gringo”. Lamentan otras muchas situaciones que tienen a su favor los lecheros estadunidenses y que aquí los gobiernos federales desde los de la vieja ola priistas y panistas y hasta el actual “Peñista” no les dan y por el contrario les “voltean la espalda”. ¿Será?.

Me llama la atención tanta queja y lloriqueo, si es bien sabido que por su gran y extraordinaria empresa LALA, los lecheros tienen las puertas abiertas de Los Pinos, con el mero “preciso”.

Y, si fuera poco, la mayoría de los principales socios de LALA, incluyendo a la cabeza a don Ramón Iriarte, son uña y carne del actual Secretario Federal de SAGARPA, el saltillense Enrique Martínez y Martínez, que hace pocas semanas estuvo en la mesa principal, en la gran “comelitona” servida y asistiendo cientos de amigos y parientes del cumpleaños de don Ramón, en el ruedo de la plaza o auditorio “El Centenario”, por el rumbo de “Todo Territorio Santos” más conocido como el “TTS”.

No es la primera vez que los lecheros dicen sufrir y estar en bancarrota, ya llevan varias escenas de ese tipo, pero sin ofender y honestamente, no conozco lechero “pobre”. Que este año están perdiendo dinero, no lo dudo, pero también es cierto que otros muchos años han ganado bastante lana y la infinidad de ellos en los buenos tiempos no se acuerdan de sus gobiernos y menos de su prójimo que son sus trabajadores. (www.intersip.org)