Dicen por ahí, “haz fama y échate a dormir” y eso igual ha sucedido con algunas organizaciones que trabajan con dos caras, la de “cordero” y la de diablo, esto último por las diabluras que cometen afectando y dañando a muchas personas, siendo lo lamentable que estas últimas son generalmente de sectores muy vulnerables y la primera por el rostro de “bondadosos” y buena gente que hacen para que el prójimo los vea y tome como verdaderos “redentores” y “protectores”.
Mi Columna
Especialidad de la casa
Por Carlos Robles Nava
Dicen por ahí, “haz fama y échate a dormir” y eso igual ha sucedido con algunas organizaciones que trabajan con dos caras, la de “cordero” y la de diablo, esto último por las diabluras que cometen afectando y dañando a muchas personas, siendo lo lamentable que estas últimas son generalmente de sectores muy vulnerables y la primera por el rostro de “bondadosos” y buena gente que hacen para que el prójimo los vea y tome como verdaderos “redentores” y “protectores”.
En días pasados, el líder de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas en Coahuila, José Luis López Cepeda, hizo declaraciones haciendo un llamado a las autoridades en general sobre la necesidad de que destinen autobuses a los ejidos para que los jóvenes en edad de secundaria puedan movilizarse al punto más cercano en donde sí se tiene esos centros de estudios secundarios.
El “piadoso” exhorto lo hizo en días pasados, José Luis López Cepeda, quien medra bajo la bandera y escudo de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas y, que por cierto, tiene toda la razón en esa necesidad. Quienes por trabajo u otras razones viajamos fuera de los límites urbanos de Saltillo o ciudad donde radiquemos en Coahuila, nos damos cuenta que desde las siete o siete y media de la mañana, grupos de chavales están apostados en la orilla de la carretera esperando algún camión de pasajeros para trasladarse a su secundaria.
En ocasiones el autobús que esperan los jóvenes estudiantes de origen campesino, llega demasiado tarde y en otras no pasa, por lo tanto, la asistencia de los alumnos del campo es irregular.
Más tardó José Luis en hacer sus declaraciones que en salir a relucir comentarios adversos sobre las dizque “buenas” intenciones” de este líder “nylón”, respecto a que las autoridades deben ser cuidadosas en dar el sí a las propuestas de este dirigente dizque campesino.
Los comentarios negativos hechos a López Cepeda tienen solo un origen y que son sus malos antecedentes al tomar a la citada UNTA como su principal escaparate para medrar y saquear a los que menos tienen y que es el caso de los ejidatarios.
Casi al día siguiente en que el dirigente de la UNTA expuso la problemática de los alumnos de secundaria del campo, salió a la luz pública, una de las muchas denuncias judiciales que se han hecho contra José Luis López Cepeda, por sus fraudes, triquiñuelas y raterías cometidas, al menos así lo han hecho públicamente sus víctimas.
Ante la Procuraduría de Justicia de Coahuila, se presentó una de las últimas acusaciones contra el líder de “marras” y la hicieron campesinos del ejido “Presa de los Muchachos”, por los delitos de falsificación de firmas, simulación de actos ilícitos, robo con quebranto de la confianza y otros más que resulten.
La denuncia fue encabezada por Ricardo Ramírez Rodríguez, quien señala en la denuncia que José Luis López Cepeda, supo de la formación de la cooperativa en proceso por ejidatarios de la citada comunidad y “se ofreció” para a través de la UNTA agilizar la tramitación con SAGARPA para recibir un crédito de cinco a seis millones de pesos para construir y equipar un establo.
Por meses se ausentó José Luis y cuando lo buscaban se ocultaba, hasta que decidieron ir a las oficinas de SAGARPA para ver “cómo andaba el crédito” y se les informó que a “su líder de la UNTA” ya le habían entregado 4 millones de pesos en diferentes partidas, protegiéndose el fraudulento dirigente “redentor” de los campesinos en la falsificación de doce integrantes de la cooperativa en donde lo “nombraron apoderado” con facultades de recibir la lana.
Se dice que el robo es robo, solo que hay que diferenciar de quien y contra quien, que en este caso, José Luis López Cepeda, de acuerdo con lo denunciando, no fue un latrocinio simple, sino con todas las agravantes de la ley y, por desgracia, a un sector que es el del campo que en la mayoría de los casos son más vulnerables que grupos que residen en las zonas urbanas.
José Luis, se ha ganado a ley la fama de abusar de los débiles, siendo precisamente esa su especialidad, ganarse la confianza y luego dar el zarpazo o “raterazo”. (www.intersip.org)
