Quienes por cualquier motivo viajamos por el rumbo de la región Norte de Coahuila, para ubicarnos justamente, me refiero a la frontera de Coahuila, México, con Texas, Estados Unidos, no causó sorpresa ni extrañeza la noticia de que en la carretera conocida como “Rivereña” entre Piedras Negras, Coahuila y Nuevo Laredo, Tamaulipas, el jueves pasado de la semana antepasada un grupo de 18 mujeres y hombres, al parecer migrantes, “secuestraron” un autobús de pasajeros, obligando a su chofer Artemio Correa Fuente, a desviar su camino.
Mi Columna
Siempre viajan en ellos
Por Carlos Robles Nava
Quienes por cualquier motivo viajamos por el rumbo de la región Norte de Coahuila, para ubicarnos justamente, me refiero a la frontera de Coahuila, México, con Texas, Estados Unidos, no causó sorpresa ni extrañeza la noticia de que en la carretera conocida como “Rivereña” entre Piedras Negras, Coahuila y Nuevo Laredo, Tamaulipas, el jueves pasado de la semana antepasada un grupo de 18 mujeres y hombres, al parecer migrantes, “secuestraron” un autobús de pasajeros, obligando a su chofer Artemio Correa Fuente, a desviar su camino.
Según la noticia publicada por un diario nigropetense, los migrantes o “secuestradores” no hicieron daño al conductor del camión de pasajeros ni tampoco a los ocupantes no migrantes que iban en la misma unidad.
La intención de los migrantes de desviar esa unidad de pasajeros a la altura del ejido San Vicente, fue meramente para estar más cerca del río Bravo y cruzar éste para hacer realidad su “sueño americano”, si es que logran eludir a la “migra” gringa o norteamericana.
Los migrantes que abordan los autobuses procedentes de Nuevo Laredo, Tamaulipas, pagan una cuota para que el “patero”, “pollero” o simplemente quien los “ayudará” a pasar las aguas del “Bravo”, les arreglan para que en determinado kilómetro de la “Rivereña” que generalmente son puntos ya pre establecidos y en donde la alambrada de la cerca perimetral de los ranchos de ese rumbo está cortada y sea la mejor forma de los migrantes de cruzar al “otro lado” atravesando esos predios ganaderos en donde no faltan propietarios que reciben una “cuota” por su “amabilidad de dejarlos pasar hasta la orilla del río Bravo.
Hay igualmente “cuotas de peaje” previstas para los choferes de los autobuses de pasajeros para detenerse en esos puntos para como estampida correr los migrantes y “brincar” la famosa cerca.
Insisto, quienes viajamos para ese o esos rumbos, hemos sido testigos de que es una de las mil formas para comercializar el paso de los centroamericanos o sureños mexicanos que son los que más “contratan” estos servicios.
Esto no es un secreto mudo, sino que tiene muchas voces y los conocedores de estos sistemas de “ganarse la vida” saben y tienen conocimiento de que así como los migrantes arreglan a los choferes y dueños de ranchos ganaderos, pasa con las fuerzas policiacas estatales encargadas y responsables de “impedirlo”.
Esta modalidad o sistema ya tiene sus años de practicarse.
Conocedores de mañas y tretas coloquiales y pueblerinas, rechazan que los migrantes hayan “secuestrado” del camión, como se afirma o se dice, pues el chofer no fue lastimado, nunca salió a relucir arma alguna y, al menos es la opinión de no pocos, que bien pudo el conductor haber incumplido con un trato y se “pasó” u olvido donde debió pararse para que los migrantes pasaran al río Bravo.
Hay coahuilenses que temen circular por la “Rivereña”, pese a tener harta vigilancia militar y policiaca, pues en años del pasado fue un buen punto de asalto de remedos de la delincuencia organizada de la que supongo que no andan perdiendo el tiempo “centaveando” o desvalijando de algunas monedas a quienes viajan en autobús y que generalmente son personas de escasos recursos y que por eso utilizan ese medio de transporte y no la comodidad de su coche propio que no lo tienen.
Alguien está mintiendo con ese supuesto e inventado “secuestro”, disculpando la imaginación y pensamiento porque ya en estos tiempos, todo puede suceder, por lo que en este caso concreto no se visualizan los más mínimos signos de secuestro, que normalmente se comete o se intenta para obtener un lucro y aquí los migrantes solo querían estar más cerca del río Bravo, haciendo valer el cumplimiento de algo ofrecido y no cumplido.
Al menos es lo que piensa este columnistas creyente de “miente y acertaras” y sino tiempo al tiempo. (www.intersi.org)


