Saltillo se vistió de gala en donde hace 438 años atrás se ha venido celebrando el aniversario de la ciudad conocido como el Atenas de México siendo su tradicional festejo en el lugar en donde los saltillenses consideran el nacimiento de esta cabecera municipal en el templo del Ojo de Agua.
OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
Progreso y superación lleno de tradiciones
Saltillo se vistió de gala en donde hace 438 años atrás se ha venido celebrando el aniversario de la ciudad conocido como el Atenas de México siendo su tradicional festejo en el lugar en donde los saltillenses consideran el nacimiento de esta cabecera municipal en el templo del Ojo de Agua.
Fácil decirlo, pero difícil de creer que ya cuente con tantos años puesto que los saltillenses así como sus visitantes han querido detener el tiempo de los años trascurridos que todo aquello pareciera como si fuera ayer.
Aquella ciudad que tenía tan solo 40 mil habitantes en los años 50´s, se encuentra celebrando todavía sus 438 años, tiempo en el que ni el mismo crecimiento de la ciudad han hecho perder su esencia de provincia, donde se comen las mejores tortillas de harina y donde se canta con la Rondalla de Saltillo.
Todo pareciera que la fiesta continua con la ahora festividades de Santo Cristo en las afueras del templo mayor.
La ciudad del sarape y del pan de pulque, el del clima ideal conocida desde hace siglos como “La Atenas de México”, catalogada como una de las mejores ciudades para vivir y tierra de gente trabajadora y hospitalaria, es simplemente nuestro Saltillo, que se vistió de fiesta al celebrar sus 438 años de su fundación.
Con casi un poco más de 800 mil habitantes, la ciudad, es el fiel reflejo de su herencia mestiza, con una mezcla entre lo provinciano y lo cotidiano, sin dejar a un lado la modernidad y el desarrollo, que se combinan para hacer de Saltillo, otra cosa, tal y como lo expresa el cronista de la ciudad, Armando Fuentes Aguirre “Catón”.
La historia se escribe con los detalles más sencillos y cotidianos, resulta interesante de dónde surge el nombre de Saltillo, quién le pone ese nombre y sobretodo quién fundó ésta, nuestra ciudad.
Como consecuencia de la toma de Tenochtitlan tras la conquista de los españoles, éstos iniciaron la exploración del territorio mexicano buscando riquezas, en su búsqueda encontraron sitios aptos para la minería, la siembra y la ganadería.
Con el descubrimiento de yacimientos de plata en Zacatecas se desató una fiebre de enriquecimiento que se extendió desde Mazapil a Laguna de Patos, hoy General Cepeda y posteriormente al Valle de Saltillo, tierra rica en vegetación, ciénegas y numerosos manantiales.
Fue así cuando en el año 1557, los conquistadores españoles encabezados por el capital Alberto del Canto, fundaron la Villa de Santiago del Saltillo, haciendo referencia al pequeño salto de agua que éstos encontraron a su arribo en lo que hoy se conoce como la Iglesia del Ojo de Agua.
Dos décadas después, con el establecimiento de la vecina Villa de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, pobladores se empieza a forjar una amalgama de culturas de ambas y que se oficializa en la primera mitad del siglo XIX bajo el nombre de Saltillo.
Desde entonces y a la fecha cada año, la comunidad se reúne en aquel punto, la Iglesia del Ojo de Agua, donde se celebra la fundación de una ciudad, que está llena de historias, tradiciones y cultura.
No obstante que en los últimos años, Saltillo ha crecido considerablemente, la esencia de una provincia se mantiene, guardando la esencia de una sociedad, con aire provinciano, que día a día ha sido testigo del cambio.
Saltillo se ha caracterizado por el florecimiento de la cultura, lo cual le ha dado el nombre de “La Atenas de México”, ya que la ciudad ha contado con poetas como Manuel Acuña, escritores como Julio Torri y Artemio de Valle Arizpe, gobernantes como Andrés S. Viesca, Francisco I. Madero y Venustiano Carranza, pintores como Rubén Herrera y Octavio Morales, artistas como Ildefonso Villarello Vélez, Vito Alessio Robles, Carlos Pereyra y Francisco L. Urquizo.
No hay que olvidar que hasta Presidentes de la República como, el general Eulalio Gutiérrez Ortiz, que aunque nació y pasó algunos años en su tierra natal, Ramos Arizpe, Coahuila, siempre se concentró y se le identificó en Saltillo.
Historias que han surgido y que han trascendido, mismas que solamente pueden ser contadas por aquellos grandes hombres que han visto cómo la capital del estado de Coahuila no deja su esencia de una sociedad con aire provinciano, una sociedad que quiere a Saltillo y disfruta el vivir aquí y celebrar, porque no, sus 438 años con esos bríos de progreso y superación. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

