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Carlos Robles

¿Flor de la abundancia?

Mi Columna

¿Flor de la abundancia?

Por Carlos Robles Nava

Las palabras ambición y avaricia las equiparadas por igual algunas personas, aunque a final de cuentas y si aceptamos que tanto una como otra son ejemplos o decisiones a no seguir, siempre y cuando en cualquiera de los casos sea excesivo lo que pretendemos de ambas.

Algunos aclaran que no es igual ser ambicioso que avaricioso, pues mientras en el caso del primer caso se reduce todo en una pasión por conseguir riquezas, poder, dignidades, fama, etc., la avaricia representa lo desmedido y descontrolado por tener riquezas o bienes materiales.

Empero, para otros, lo mismo es codiciar que ambicionar que a final de cuentas todo está en la medida en que lo haga cada ser humano o sea, depende de lo que tanto ambicionas o codicies.

Todo esto viene al caso porque por más alertas, exhortos e invitaciones que hace la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Servicios Financieros, CONDUSEF, respecto a los riesgos que tienen los ahorradores al depositar sus dineros en medios informales, entre éstos las famosas tandas, “pirámides”, etc., organizadas por vecinos, familiares y hasta desconocidos y que ofrecen las “perlas de la virgen”, sobrando los “promotores” que en la primera oportunidad que tienen se hacen invisibles desapareciendo del entorno.

Respecto a lo que se ha dado por llamar “pirámide” consiste en “invitar” en un negocio a dos conocidos que a su vez hacen lo mismo con familiares u otras amistades hasta elevar su número y crecer como pirámide que es el tamaño que alcanza el fraude o robo que se hace afectando a la mayoría de los “participantes”, beneficiándose unos pocos o sea el o los organizadores.

Los incautos en este caso, de acuerdo a datos dados por CONDUSEF crece cada vez más de acuerdo con la difusión y como “se mueven” los organizadores.

Las incautos una vez que son pillados con sus ahorros invertidos en una “pirámide” y que les ganó la avaricia por obtener un poco o más de “intereses” que lo ofrecido por una financiera o banco, es normal que acuden a las oficinas de CONDUSEF a denunciar el fraude de que fueron víctimas, siendo imposible que en esos casos la citada Comisión pueda intervenir, pues se trata de un vil fraude y no de un incumplimiento de un contrato legal hecho con una institución establecida.

CONDUSEF recomienda y exhorta a los mexicanos y en este caso directamente a los coahuilenses, no dejarse llevar por lo que se conoce como “flor de la abundancia”, nombre rimbombante en que se ha dado por llamar a lo conocido como “pirámide”.

Existe mucha razón en la recomendación de CONDUSEF, pues más vale ganar intereses moderados, pero reglamentados y garantizados por negocios seguros y establecidos, pero no permitir que los ciegue la avaricia o ambición desmedida, recordando el refrán de que más vale cien pájaros en mano y no cientos volando.

La ambición y avaricia arriba de lo normal y cuya medida cada quien debe estar consciente hasta donde es bueno o malo, ha causado la muerte vía suicidio por personas que han perdido su patrimonio de toda una vida, en particular gente de mediana y tercera edad.

Ejemplo y constancia son los suicidios de algunas mexicanas y mexicanos que “invirtieron” en la fraudulenta FICREA que ofrecía desde el 8 y hasta el 10 por ciento de intereses, contra el escuálido y escaso 2.90 de interés anual de las financieras y bancos registrados ante CONDUSEF y la Asociación Nacional de Bancos, que aunque poco, pero seguro. (www.intersip.org)