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Carlos Robles

Inédito, pero cierto

Mi columna

Inédito, pero cierto

Por Carlos Robles Nava

La ley es la ley, podría calificarse fríamente y de esa manera un hecho inédito, pero cierto, registrado la semana pasada en Torreón, Coahuila, cuando un actuario se presentó, escoltado por elementos de la Policía Estatal, a las instalaciones del Instituto Tecnológico Regional de La Laguna, para realizar una diligencia.

Por desgracia, no se trataba de una diligencia cualquiera, pues no hay registro oficial de lo sucedido y que fue precisamente la presencia de ese actuario de la Junta de Conciliación y Arbitraje de Torreón y miembros policiacos para cumplir con un embargo de bienes de ese centro educativo y garantizar la indemnización reclamada por maestros que impartían clases de inglés y a quienes se les despidió hace 5 años.

Justo se dice que no hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla y como si fuese poco, rematado con el proverbio de que “desde que la perra es brava, hasta a los de la casa muerde”, pues lo inimaginable fue que la presencia del actuario de la Junta de Conciliación y Trabajo fue para llevarse 10 computadoras y 5 impresoras para garantizar el pago del reclamo hecho por los despedidos que consideraron sin razón ni causa el que los hayan dejado sin trabajo y, además, sin la indemnización a que todo trabajador tiene derecho cuando le dan el “adiós definitivo”.

Un grupo de alumnos y maestros testigos de la escena, al ver que eran retiradas las computadoras e impresoras, sacaron a relucir el amor a su camiseta como parte de la comunidad del Tecnológico de La Laguna y trataron de impedir que el actuario cumpliera con su deber y se enfrentaron a los policías, quienes sometieron al grupo opositor y se hizo lo que tenía que hacerse: Cumplir con la sentencia de un laudo que perdió el Instituto Tecnológico Regional de La Laguna, cosa no vista ni recordada hasta ahora en Torreón, tratándose de una unidad educativa gubernamental.

El que fuese una dependencia gubernamental, en este caso el Tecnológico de La Laguna, a la que se tenía que cumplir con el laudo, ello no importo para las autoridades laborales de Torreón para cumplir con la ley como debe ser.

Sea este un pequeño aviso para que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar” ya que en los últimos años se ha tenido información de oficinas públicas sobre despedidos súbitos e inesperados de empleados del círculo oficial o gubernamental que tras varios años de prestar sus servicios en el área pública, son puestos “patitas adelante” sin siquiera darles, cuando menos las gracias o una razón de su despedido, siendo más que suficiente con un, “pasa con su jefe inmediato y entrégale las llaves de la oficina o tu escritorio porque ya no eres útil”.

La respuesta del cesado en el sentido de ¿cómo, después de tantos años te das cuenta de que soy un inútil y no sirvo? u otras expresiones que causan estos ceses injustos, jamás llega.

En el caso del Tecnológico Regional de La Laguna, según comentarios de personal de su interior, estiman que hubo una sobrestimación por parte del instituto educativo y una sub estima para los empleados despedidos y reclamantes de al menos, una justa liquidación.

A final de cuentas, son vivencias, experiencias y una muestra de que los tiempos cambian en todos los círculos y hacemos nuestro reconocimiento al titular de la Junta de Conciliación y Arbitraje de Torreón, por su valentía y decisión de cumplir la ley, fuese con quien fuese, mostrando con ello que nadie está ni debe estar, arriba ni al margen de la ley.(www.intersip.org)