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Guillermo Robles

La línea que divide el miedo y saltillenses

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

La línea que divide el miedo y saltillenses

           La mancha urbana, silenciosa extendió sus garras, rápidamente avanzó y sin permitir la reacción de los habitantes abrazó los lugares vírgenes de la ciudad, los envolvió y quedó por fin satisfecha hasta que tragó los límites que alguna vez rodearon y protegieron a Saltillo.

            Las vías férreas, así como avenidas de tránsito vehicular de carga pesada, constituían hasta hace unas décadas las orillas y periferias de la ciudad y delimitaban a Saltillo. Sin embargo, el nacimiento de nuevas colonias, originadas por la emigración de campesinos a la capital, fueron abrazando los límites y postrándose sobre ellos hasta cubrirlos, transformarlos e impulsarlos, a pasar ser parte del centro de la ciudad, lo que acarrea la necesidad de un estudio que considere la reubicación de avenidas de tránsito y vías del tren, donde transitan a gran velocidad vehículos de carga pesada que por ser ya nuestros vecinos nos obligan a convivir a diario con el peligro de sufrir un accidente originado por la necesidad de cruzar constantemente las vías del tren o las avenidas “periféricas”.

            Poco antes de concluir su mandato el exgobernador de Coahuila Oscar Flores Tapia, ordenó la inhabilitación de las vías férreas que atraviesan lo que hoy es el bulevar Francisco Coss y la Avenida Emilio Carranza, que ha causado de la llegada del centro de la ciudad a los tramos férreos constituían un constante peligro para los ciudadanos. Por tal razón se construyeron nuevas vías en lo que entonces eran considerado las orillas de la ciudad, desde entonces no se ordena una reubicación de las vías que ya son nuevas parte del centro de Saltillo.

            El único cambio en las vías ferroviarias fue en las manos que la administran. En 1998 los tramos de vías ferrocarrileras pasaron de ser administradas por el gobierno federal a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a ser otorgadas en concesión a Transportes Ferroviarios Mexicanos (FTM) y Ferrocarriles Mexicanos (FERROMEX) empresas que tienen la responsabilidad del buen estado de la infraestructura de los trenes y de las vías que conectan y atraviesan Saltillo.

            Una de las vías de tránsito del tren que por su ubicación afecta en mayor grado a los saltillenses es la vía que pasa a unos cuantos metros de la Facultad de Ciencias de la Administración (FCA) de la Universidad Autónoma de Coahuila, que también atraviesa la colonia Panteones al Poniente de la ciudad y siguiendo rumbo al Sur cruza varias ciudades antes de llegar a la ciudad de México.

            Habitantes de las colonias Panteones y Landín las que son divididas por ésta vía transitada por el tren, coinciden en que es necesaria su reubicación, porque además del latente riesgo de descarrilamiento del tren, por las malas condiciones de la vía, se suman los problemas que les ocasiona el tan cercano paso del tren, que afecta en el funcionamiento de los aparatos eléctricos, provoca ruido excesivo, caos vial y deterioro de las paredes de sus hogares.

            Quienes viven en esa misma colonia mencionada anteriormente se quejan que por años han tenido que vivir formando parte de la cotidianidad acostumbrándose al ruido ocasionado por la señal de alarma del paso del tren, pero lo que aún no logran superar es el miedo de que se derrumbe sus viviendas, por la manera en que se cimbran paredes, puertas y ventanas cada vez que pasa por el lugar el tren. La mayor parte de éstas viviendas están hechas de adobe y cualquier día peligran para que éstas se caigan, y hay veces que los trenes pasan muy rápido y es cuando más miedo hay de que la incertidumbre de las frágiles paredes de adobe pueda soportar o bien de que se descarrile un vagón y pase alguna tragedia con muchas muertes de por medio.

            Mientras tanto las autoridades resaltan que por reglamento municipal y federal el tren tiene preferencia en el paso, por el peso y la poca posibilidad de detenerse, por lo que en caso de accidentes el ferrocarril no puede hacerse responsable de ningún daño.  (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org