OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
Y le llaman: “La Puerta del Infierno”
Un fenómeno por demás inexplicable dentro de la geología del norte de México se suscita en el ejido El Potosí, del municipio de Galeana, Nuevo León y que colinda con Coahuila, apenas 120 kilómetros de Saltillo, hecho insólito que contrasta con la situación adversa que viven dos Estados del centro y sur del país.
Le llaman los lugareños de ese lugar “La Puerta del Infierno” a un perímetro aproximadamente a los 50 metros cuadrados del cual a principios de octubre del 2000 emergieron llamaradas para asombro de los campesinos y curiosidad de quienes han visitado la antesala de averno.
Al extraño acontecimiento se sumó un movimiento telúrico (sin que exista un registro de movimiento sísmico), que resintieron los habitantes de Galeana, Nuevo León; sin embargo, las autoridades insisten en que nada tiene que ver un fenómeno natural con el otro.
Para don Pedro Salazar, un senecto nativo de ese lugar y dueño del predio donde surgió el fuego subterráneo, señaló que hace algunos diez años experimentaron una situación similar y curiosamente ambos emergen de donde antes fueron manantiales, arroyos y abrevaderos.
Asimismo, dijo don Pedro, que cuando el infierno volvió a hacerse presente en el ejido que se ubica a sólo un kilómetro de la carretera federal 57, las autoridades ejidales dispusieron de una pipa, la que vació su contenido por doce ocasiones y aún existen resquicios del fuego, al menos es una creencia que esos residuos eran una mezcla de líquidos químicos y otras sustancias de riesgo.
Pero, a pesar de que los científicos y autoridades insisten en que no pasa nada y pretenden hacer creer que se trata de algo natural, lo cierto es que sí llama la atención el fenómeno porque la presencia de investigadores, geólogos y vulcanólogos cada vez cobran mayor auge, sin que a la fecha ofrezca una explicación que lleve tranquilidad a los pobladores.
Especialistas en la materia consideran el fenómeno como una consecuencia de la existencia de paquetes de sedimentos de material vegetal y que provocan una combustión que origina el fuego subterráneo donde existe una capa en descomposición que genera gases orgánicos. Siendo esto frecuentes por la condición del piso y el acumulamiento de los gases orgánicos que buscan una salida donde la tierra es más frágil.
Por otro lado, geólogos de Petróleos Mexicanos descartan la presencia de tubería subterránea que pudiera estar dañada, aunque por otro lado aceptan la posibilidad de la presencia de gas natural; sin embargo, prefieren no verter más explicaciones.
El Potosí no se caracteriza por una actividad pecuaria abundante y más bien da la impresión de que los ejidatarios fincan sus esperanzas en la tierra, aunque está cada vez se reduce a cenizas porque las milpas lucen carbonizadas y reflejan que desde hace un buen tiempo, la actividad agropecuaria no es rentable y en la espera de una explicación se tornan a la orilla del sitio donde el infierno quiere hacerse presente.
El avance del fuego subterráneo amenaza al pueblo y se encuentra a pocos metros y a poca distancia de los pozos que abastecen de agua al ejido. Pese a que los científicos insisten en que “La Puerta del Infierno” no significa peligro para los campesinos, lo cierto es que tampoco son capaces de explicar de acuerdo a sus conocimientos el origen y consecuencia de un fenómeno del que sí aseguran no tiene nada que ver con una activación volcánica.
Además, en El Potosí, ya existen grandes extensiones de terreno fangoso y sin la mínima posibilidad de ver florecer la fauna nativa del lugar, milpas abandonadas, morbo de los curiosos, incertidumbre en los lugareños y un sin fin de semi explicaciones que no encajan en la lógica para que reine la calma de los ejidatarios. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

