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Carlos Robles

Ni sirven y estorban

Mi Columna

Ni sirven y estorban

Por Carlos Robles Nava

En el círculo y mundo político o gubernamental en sus diferentes tres niveles, es común y frecuente que los titulares de ese medio se rodeen de asesores, ayudantes o “metiches” gratuitos que lo único que ocasionan es perjudicar y estorbar en vez de ayudar.

Esto ocurre, al contratarse tantos “consejeros”, “sopla nucas” o sabelotodo y nada, en particular porque sin conocimiento alguno en política, relaciones públicas o en experiencia suficiente para aconsejar a quien le paga, engañan al que lo contrata o ese patrón cree en ellos y a final de cuentas se convierte en una pesadilla, siendo además complicado cesarlo por las repercusiones.

Es común este tipo de situaciones, preferentemente cuando se trata de un joven imberbe, aunque nada tiene que ver la edad, pues la vida ha dado la oportunidad de conocer y tratar gente joven y media adulta que sus pocos años no le impiden ser capaces y eficientes.

La contraparte es cuando se le da ocupación a un joven imberbe y que fue contratado después de “envolver” o “apantallar” a su futuro patrón, quien por desgracia o bien por fortuna, no faltan los que dan buenos resultados, pero igual los que cometen error tras error o como se dice coloquialmente “meten la pata” muy seguido por su mala o correcta asesoría.

Los proverbios no son gratuitos, no conozco uno que no sea todo un acierto y en este caso además de otros, predominan “ayuda mucho el que no estorba” o “el que no ayuda, estorba”, igual sucede con el significado que al imberbe se le da en países de Centro América calificando a un falto de experiencia o imberbe como “idiota” y en otros señalan así al desarrapado que viven en la vía pública a expensas de la caridad pública.

viene al cuento lo anterior, por el asesor y Secretario del Ayuntamiento de Arteaga, Coahuila, Gabriel Orsúa, que constantemente “mete las patas o choclos” al darle consejos, sin ser solicitados a su patrón el Alcalde, consejos o recomendaciones que han causado serias molestias al Edil arteaguenses.

Entre esas recomendaciones está el que conforme a criterio del Secretario y asesor Orsúa, con el agregado que le daría mayor identificación entre los arteaguenses, aconsejó dar a conocer y a todo el que pidiera el número del celular del Presidente Municipal, considerando además que cierta enfermedad que padece lo mantiene muchas horas del día para su tratamiento en su casa particular en San Antonio de las Alazanas, por lo que su Secretario y “consejero”, hace y deshace a su antojo y criterio causando repetidamente problemas y situaciones embarazosas por las malas decisiones tomadas recordándose entre otras la férrea oposición que mantuvo este imberbe empleado del municipio cuando se abstuvo sin razón alguna a conceder un permiso sin pago de impuestos al párroco de Arteaga para realizar recaudar fondos para hacer mejoras a la parroquia.

A esta idea y propuesta le agregó el Secretario del Ayuntamiento que sería una forma de no perder el contacto con su comunidad que lo llevo por segunda ocasión a la Alcaldía.

El edil ha cambiado su número de celular y, Orsúa sigue encaprichado en seguir dándolo a propios y extraños, además de insistir que de esa manera estará avisado oportunamente de cualquier incendio forestal o bien recibir quejas de los paseantes y visitantes a la sierra de Arteaga.

Y, efecto, la “ideota” o sea la propuesta de Orsúa funcionó muy bien, pues ahora al Presidente de Arteaga, no solo a altas horas de la noche, sino hasta en la madrugada recibe llamadas que nada tienen que ver con incendios ni quejas de paseantes, pues en su mayoría son peticiones de familiares de conductores en estado ebriedad o encarcelados por violar el  bando municipal.

Se preguntan muchos ¿y porque no cesa a quien no le sirve?. La respuesta del Edil nadie la conoce, pero es probable que se conduela porque Gabriel Orsúa, cuando quiere hace una cara angelical y purificada que hasta el diablo se la cree y cede. (www.intersip.org)