“ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DE… DÍA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERA Y EL ENFERMERO (6 DE ENERO)”
“ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DE… DÍA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERA Y EL ENFERMERO (6 DE ENERO)”
Por Roberto Robles.
26 diciembre 2015; Aguascalientes, Ags.-Las enfermeras y enfermeros se dedican al cuidado personal e intensivo de un paciente, ya sea en clínicas, hospitales o en domicilios particulares. Hay quienes, según su formación, auxilian a los médicos cirujanos durante la intervención quirúrgica de pacientes, en hospitales y sanatorios. Asimismo, están quienes asisten directamente a los pacientes en lo que respecta a la administración de medicamentos, registro de signos vitales, su aseo y colaboran en tratamientos médicos dentro de hospitales, clínicas, centros de rehabilitación, consultorios médicos y empresas, pero también se pueden desempeñar por cuenta propia en casas particulares. Si son auxiliares trabajan bajo la supervisión personal de un profesionista o técnico en enfermería.
Una de las primeras enfermeras en ganar notoriedad en México, fue la monja sor Micaela Ayans quien, durante la invasión estadounidense entre los años 1846 a 1848, junto con otras tres religiosas, convirtió su convento en un hospital (más tarde Hospital de San Pablo, que posteriormente sería el Hospital Juárez), utilizando los claustros en salas para enfermos, improvisando camas, consiguiendo medicinas, además de pedir apoyo económico a la población.[3]
Otra enfermera famosa fue Refugio Estébez Reyes (1881-1956), la primera enfermera militar conocida como “Doña Cuca” quien, sin conocimientos académicos en la rama de la enfermería pero aprendidos en la práctica, formó en 1902 un equipo de enfermeras llamado los “Ángeles” que se extendió a varias ciudades del país, y después dirigió las escuelas de enfermería como la de Cardiología e Instituto Marillac, el Hospital Inglés (1911) y la escuela de Monterrey (1914). Sumada a las fuerzas de Venustiano Carranza, fue la primera enfermera que adiestró a un grupo de mujeres como cuadrilla de primeros auxilios, para atender a los heridos en el campo de batalla. Posteriormente, a la edad de 57 años, ingresó al curso de enfermeras que impartía el médico cirujano Donato Moreno Muro, obteniendo las calificaciones más altas, logrando así su grado de enfermera a la edad de 59 años, siendo entonces nombrada teniente coronel. El Congreso de la Unión le otorgó una medalla de honor por sus grandes méritos y una pensión vitalicia la cual le sostuvo hasta su muerte ocurrida en 1956.[4]
En 1928, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) formó la Escuela de Enfermería y Obstetricia a la que, años después, la SSA autorizó la especialización en Enfermería Sanitaria. La primera generación se graduó en 1938 y para celebrar la ocasión, se llevó a cabo la Primera Convención Nacional, celebrada el 6 de enero, en la cual se acordó establecer esta fecha como el Día de la Enfermera en México. Otra versión señala que esta celebración se realiza porque el médico José Castro Villagrana, director del Hospital Juárez de México, lo instituyó en 1931, cuando precisamente el 6 de enero de ese año calificó la presencia de las enfermeras como un “regalo de Reyes” para los pacientes.[5]
En varios países, el Día de la Enfermera se festeja en fechas diferentes, pero el 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermera en todo el mundo, en el aniversario de Florence Nightingale,[6] guía y reformadora de la enfermería, cuyas aportaciones son el sustento del sistema moderno de educación de la enfermera, basado en el desarrollo de la persona, preparándola para el servicio mediante el cuidado profesional y humano de los enfermos.
Con motivo de esta conmemoración, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), mediante la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) con información del segundo trimestre de 2015 y el Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2014, ofrece un panorama de las personas dedicadas al cuidado y atención de los enfermos, considerando su situación demográfica y social, condiciones de sus viviendas y hogares, así como sus aspectos laborales, de educación, servicios de salud, habla de lengua indígena y discapacidad.
Para este boletín se considera la población clasificada bajo las claves 2426 Enfermeras especialistas,[7] 2811 Enfermeras (técnicas) y 2821 Auxiliares en enfermería y paramédicos, todas ellas dentro de la división 2 Profesionistas y técnicos, dentro del Sistema Nacional de Clasificación de Ocupaciones 2011 (SINCO).
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Sistema Nacional de Clasificación de Ocupaciones (SINCO), 2011.
ASPECTOS SOCIALES Y DEMOGRÁFICOS
Población ocupada a la atención y cuidado de los enfermos
De acuerdo con los resultados del segundo trimestre de la ENOE de 2015, en México la población mayor de 15 años de edad ocupada como enfermera o enfermero es de 475 mil 295 personas, de las cuales 85% son mujeres y 15% son hombres. Cabe señalar que el porcentaje de hombres en esta ocupación va en aumento, ya que en el año 2003 era de 9.5%, y de mujeres 90.5 por ciento.
En cuanto a la cualificación o competencia ocupacional de estos ocupados, la información de la ENOE con datos al segundo trimestre de 2015, indica que por cada 100 personas con esta ocupación, 43 son profesionistas, 31 técnicas y 26 son auxiliares en enfermería o paramédicos.[8]
Población ocupada en enfermería, según cualificación Gráfica 1
o competencia ocupacional, 2015
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015.
Conforme a la fuente mencionada, a nivel nacional el promedio de enfermeras y enfermeros por cada mil habitantes es de 3.9,[9] indicador que ha ido en aumento en los últimos 12 años, pues a mediados del 2003 el promedio por cada mil habitantes fue de 2.9,[10] lo que es positivo pues crece el número de enfermeras y enfermeros entre la población.
No obstante el incremento en la cifra de estos ocupados en los últimos años, México continúa por debajo del mínimo que establece la Organización Panamericana para la Salud, que recomienda que haya entre 50 y 60 enfermeras por cada 10 mil habitantes[11] (entre cinco y seis enfermeras por cada mil habitantes). Comparativamente, los países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) hasta el año 2012 tenían un promedio de 8.8 enfermeras por cada mil habitantes,[12] lo que evidencia que el país está muy por debajo de esta cifra, e indica un déficit en cuanto a formación de enfermeras y enfermeros, pese al incremento que la profesionalización de esta ocupación ha tenido en las últimas décadas en el país.
También los resultados de la ENOE, muestran que son 10 las entidades federativas que tienen un promedio de enfermeras y enfermeros por encima del promedio nacional, y de esas entidades cinco cumplen con los estándares internaciones de entre cinco y seis enfermeras por cada mil habitantes, destacando Tamaulipas y Distrito Federal con un promedio de 6.1 y 6.0, respectivamente, seguidas por Campeche (5.9), Colima (5.7), Coahuila de Zaragoza (5.1), Nayarit (4.9), México (4.6), Jalisco (4.4), Nuevo León (4.3) y Chihuahua (4.2). Los estados de Sonora, Yucatán y Tlaxcala, coinciden con el promedio de enfermeras o enfermeros a nivel nacional, es decir, 3.9 por cada mil habitantes. Las restantes 19 entidades federativas están por debajo del promedio nacional, oscilando entre 3.8 de Yucatán y Zacatecas, y 2.3 de Puebla.
Número de enfermeras y enfermeros por cada mil habitantes,
según entidad federativa, 2015
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015.
Nota: Cálculos realizados con la información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015, considerando los datos de los ocupados como enfermera y enfermero y de la población total por entidad federativa.
Estructura por edad
De acuerdo con la ENOE, la edad promedio de las enfermeras y enfermeros es de 36.8 años, más bajo respecto de algunos otros ocupados, como el de las secretarias (39.1), maestros (40.2 años), médicos (43.3 años), entre otros.
La misma fuente indica que por cada 100 de las personas en esta ocupación, 61 tienen entre 15 y 39 años de edad, 24 tienen entre 40 y 49 años y 15 tienen 50 años o más de edad. Sobresale el monto de población joven en esta ocupación (los menores de 29 años), lo cual es importante pues garantiza un necesario contingente de reemplazo para estos ocupados mayores de 49 años.
Distribución porcentual de la población ocupada en enfermería,
por grupos de edad, 2015
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015.
Situación conyugal
De acuerdo con el Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la ENIGH 2014, por cada 100 personas ocupadas en enfermería, 53 tienen una relación marital, ya sea que estén casadas (matrimonio) o que vivan con su pareja en unión libre (concubinato), 31 son solteras y 16 están desunidas (divorciadas, separadas o viudas).
Distribución porcentual de la población ocupada en enfermería,
según su situación conyugal, 2014
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014, Módulo de Condiciones Socioeconómicas.
Lengua indígena
De acuerdo con el Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la ENIGH 2014, 2.4% de las enfermeras y enfermeros hablan alguna lengua indígena, mismas que declararon también hablar español, lo que contrasta con el porcentaje de médicos en esta situación que es de 2.1%, o con los maestros que alcanzan 7.1% de hablantes de alguna lengua indígena.
Discapacidad
Conforme a la fuente señalada en el párrafo anterior, 2.2% de las enfermeras y enfermeros reportó alguna discapacidad, porcentaje significativamente menor al registrado por el resto de los ocupados (4.9%). De las personas en esta ocupación que reportaron alguna discapacidad, 48.2% presenta problemas para caminar, moverse, subir o bajar, 27.4% para ver aun usando lentes, 20.0% para oír a pesar de que utilizan aparato auditivo y 4.4 por ciento para hablar, comunicarse o conversar.
Distribución porcentual de la población ocupada en enfermería
con alguna discapacidad, según tipo de discapacidad, 2014
ESCOLARIDAD
Sobre la formación escolar
La historia de la educación formal de la enfermería en México comienza en 1907, dos años después de haberse inaugurado el Hospital General de México. Con ello se inició la institucionalización de la primera escuela de Enfermería en México, la del Hospital General, que marcó una tendencia de formalización de los programas educativos y la oficialidad de sus certificados en control de interés público.[13]
La Universidad Nacional de México en 1911, inaugurada un año antes, aprobó la integración de la enseñanza de la Enfermería a la Escuela de Medicina, siendo en 1912 cuando los médicos diseñaron el primer plan de estudios para cursar en dos años la Carrera de Enfermera y dos años para la Carrera de Partera. Desde el campo de trabajo, el desarrollo de la enfermería se dio en tres vertientes: partera, enfermera sanitaria y enfermera hospitalaria o asistencial.
En 1987, se llevó a cabo el primer examen por áreas de conocimiento como opción de titulación, en los dos niveles: técnico y licenciatura, con incremento sustancial de la eficiencia terminal. En 1988 se inició en la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia, la impartición de la licenciatura en enfermería en el Sistema de Universidad Abierta, con la complementación de créditos previa revalidación de los estudios técnicos, para quien hubiera cursado la carrera técnica de enfermera y cubriera el requisito de bachillerato.
Entre los años de 1997 a 2002, se inician estudios de posgrado con el Plan Único de las Especialidades de Enfermería y en el año 2002 se aprueba el Plan de Estudios del Programa de Maestría en Enfermería.
Cabe recalcar que aunque desde 1966 se aprobó la Licenciatura en Enfermería en México, el aumento del nivel de escolaridad de las enfermeras y enfermeros se ha producido a partir de la última década, cuando en 2004 se establecieron convenios con el Sector Salud para profesionalizar a nivel superior la enfermería a través del Sistema Único de Autodeterminación (SUA).[14]
Así pues, es una carrera relativamente reciente en el nivel educativo superior, pero que ha tenido importantes programas para buscar que las enfermeras y enfermeros que solo tenían el nivel técnico incrementen su nivel académico y profesionalización.
Nivel educativo alcanzado
En México, en 2003, el promedio de escolaridad de las enfermeras y enfermeros era de 12.2 años, esto era equivalente a tener concluido el nivel de educación medio superior. De cada 100 personas en esta ocupación, únicamente 10 tenían estudios de nivel superior, 69 nivel medio superior y 21 nivel básico.[15]
En 2015, de acuerdo con los resultados del segundo trimestre de la ENOE de este mismo año, se observa un incremento en la escolaridad de las personas en esta ocupación con un promedio de 13.9 años aprobados en el sistema educativo formal, lo que equivale prácticamente a tener cubierto el nivel medio superior (preparatoria o bachillerato como los estudios de carrera técnica con secundaria terminada) y dos años cursados en educación superior.
Al analizar esta información por sexo, las mujeres alcanzan los 14 años de escolaridad, por su parte, los hombres, promedian 13.4 años.
Esta misma fuente revela que de cada 100 ocupados en enfermería, 50 tienen algún grado aprobado en el nivel superior,[16] 44 cuentan con estudios de nivel medio superior que considera tanto la preparatoria o bachillerato como los estudios de carrera técnica con secundaria terminada y seis tienen estudios de nivel básico (primaria o secundaria).
Distribución porcentual de la población ocupada en enfermería, Gráfica 6
según nivel de escolaridad, 2015
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015.
En lo referente al nivel de escolaridad según competencia ocupacional de las enfermeras y enfermeros (profesionistas, técnicas y auxiliares o paramédicos), con información al segundo trimestre de la ENOE de 2015, se tiene lo siguiente:
- Todas las enfermeras o enfermeros profesionistas o especialistas, cuentan con estudios de nivel superior. De estas personas 97% tienen licenciatura, 2.9% maestría y 0.1% doctorado.
- Por cada 100 enfermeras o enfermeros técnicos, 13 cuentan con estudios de nivel superior y 87 estudios de nivel medio superior.
- Por cada 100 auxiliares en enfermería o paramédicos, 12 cuentan con estudios de nivel superior, 63 de nivel medio superior y 25 de nivel básico.
Distribución porcentual de la población ocupada en enfermería por Gráfica 7
nivel de escolaridad, según nivel de competencia ocupacional, 2015
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015.
Por otra parte, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) en su página de Internet “Observatorio laboral Mexicano”, reporta datos de la matrícula y egreso del ciclo escolar 2014-2015 del área de estudio en Enfermería y cuidados[17], tanto a nivel superior como de nivel medio superior. En cuanto a la matrícula, del total de personas que se inscribieron en carreras de esta área (206 mil 103 personas), 25.4% fueron hombres y 74.6% mujeres. El porcentaje por sexo en cuanto a los que egresaron de esta carrera en este mismo ciclo escolar (39 mil 083 personas), es muy similar, pues 24.4% fueron hombres y 75.6% mujeres,[18] esto apoya lo observado respecto al aumento paulatino de la presencia masculina en esta ocupación.
CARACTERÍSTICAS DEL EMPLEO
La enfermería en México ha sido aceptada y valorada de manera gradual como una profesión esencial y con autonomía respecto a la profesión de Medicina. A un siglo de haberse instaurado esta profesión, se puede hablar de un cierto nivel de crecimiento sobre el estatus de la enfermera y enfermero, que aunque si bien es cierto que en México se ha iniciado un proceso de profesionalización, también es cierto que con mucha frecuencia estos ocupados tienen la preocupación sobre si la enfermería es una profesión plenamente desarrollada y reconocida socialmente.
Sobre esto último, la Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología (ENPECYT, 2013),[19] levantada por el INEGI, en la pregunta referente a las profesiones que son mejor respetadas y valoradas por la sociedad en México, la profesión de enfermería es precisamente una de las que goza con mayor respetabilidad, pues de acuerdo con esta encuesta, las enfermeras o enfermeros están en segundo lugar de la lista, considerado así por 33.9% de la población. En primer lugar se encuentra la profesión de bombero, calificada como la más respetable por 49.5% de la población nacional.
Esta buena percepción de la sociedad sobre la profesión de enfermera y enfermero es importante a la hora de evaluar su estatus profesional, pero lo más importante es que esa buena percepción se vea reflejada en las buenas condiciones laborales en que se desenvuelven, como el salario, jornada de trabajo, prestaciones, etcétera. En este sentido, un avance importante fue el decreto anunciado por el entonces presidente de la república Vicente Fox Quezada el día 6 de enero de 2005[20], que en la ceremonia conmemorativa del “Día de la enfermera”, anunció que esta profesión pasaba a formar parte del tabulador de profesionistas y ya no sería considerada como ocupación. No obstante del logro anterior y los avances de las condiciones laborales de estos profesionistas, aún quedan asignaturas pendientes.
Agrupamiento por actividad y sus sectores
Tratándose del sector de actividad económica, prácticamente todas las personas ocupadas como enfermeras y enfermeros laboran en el sector terciario o de servicios (99.3%).[21]
Dentro de la actividad de los servicios, por cada 100 personas que ejercen la profesión de enfermería, 93 se desempeñan en el de servicios de salud y asistencia social. Los otros siete se desempeñan ya sea en el sector de actividades administrativas gubernamentales y de organismos internacionales y extraterritoriales, o bien, en servicios profesionales, financieros y corporativos, comercio, en transportes, comunicaciones, correo, almacenamiento, o instituciones de servicios diversos.
Ahora bien, de cada 100 enfermeras y enfermeros que se desempeñan en el sector de servicios de salud y asistencia social, 76 se desenvuelven en instituciones públicas (ISSSTE, IMSS, etc.), y los 24 restantes en el sector privado (hospitales y consultorios médicos privados, empresas o negocios, etcétera).
Posición en el trabajo
De acuerdo con la ENOE, 95.2% de las personas ocupadas en enfermería son trabajadores subordinados y remunerados, 3.4% son trabajadores no remunerados y 1.4% trabajan por cuenta propia.
Distribución porcentual de la población ocupada en enfermería, Gráfica 8
según posición en el trabajo, 2015
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015.
Jornada laboral
Las personas ocupadas en enfermería, laboran en promedio 40.6 horas a la semana. Al analizar por sexo esta información, se obtiene que las mujeres trabajan 39.8 horas y los hombres 45.1 horas.
En cuanto a la duración de la jornada laboral para estos ocupados, se tiene que de cada 100 de ellos, 81 trabajan jornadas de tiempo completo[22] (35 o más horas a la semana) y 19 de tiempo parcial (34 o menos horas a la semana).
Distribución porcentual de la población ocupada en enfermería, Gráfica 9
según horas laboradas a la semana, 2015
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015.
Nota: No se incluye la información insuficientemente especificada, ni de ausentes temporales con vínculo laboral.
Ingresos por trabajo
De acuerdo también con la ENOE, las personas ocupadas en enfermería ganan en promedio 50.7 pesos por hora trabajada, cabiendo hacer la precisión de que las mujeres ganan casi nueve pesos más que los hombres por hora laborada al percibir 52 pesos frente a los 43.2 pesos de ellos.
El nivel de ingresos por salario mínimo arroja que de cada 100 ocupados en enfermería, 36 ganan de tres a cinco salarios mínimos, 27 ganan entre dos y tres salarios mínimos, 18 ganan más de cinco salarios mínimos y los otros 19 no ganan más de dos salarios mínimos.
Distribución porcentual de la población ocupada en enfermería, Gráfica 10 según nivel de ingresos por salario mínimo, 2015
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2015.
Nota: No se incluye la información insuficientemente especificada, ni de los que no reciben ingresos.
Prestaciones
Debido a que la mayoría de las personas con esta ocupación suelen ser asalariadas y se ubican en instituciones públicas o privadas, una alta proporción tiene distintas prestaciones laborales: de cada 100 de ellas, 77 cuentan con la prestación de servicio médico y 89 de cada 100 tienen otras prestaciones como aguinaldo y vacaciones con goce de sueldo.
Asimismo, 90 de cada 100 cuentan con un contrato laboral por escrito, y de ellas 80% tienen contrato de base, planta o tiempo indefinido, en tanto que el resto tiene un contrato temporal.
CARACTERÍSTICAS DE SUS VIVIENDAS
Otra muestra de las condiciones de vida de las personas ocupadas como enfermeras o enfermeros, con base en los datos del Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la ENIGH 2014, lo constituye el material del que están elaborados los pisos, paredes y techos de sus viviendas, información que muestra que estas reúnen mejores condiciones respecto a las viviendas del resto de los ocupados, como se observa a continuación:
- Respecto a las paredes de las viviendas ocupadas por al menos una enfermera o enfermero, es común el uso de materiales sólidos como tabique, block, piedra, cantera, cemento o concreto (95.3%), mientras que en el resto de los ocupados esta circunstancia se da en 88.2% de las viviendas.
- En cuanto a los techos de sus viviendas, es más frecuente el uso de losa de concreto o viguetas con bovedilla (91.6%), en tanto que para el resto de los ocupados estos materiales se utilizan en los techos de 74.5% de sus viviendas.
- En cuanto a los pisos de cada 100 viviendas ocupadas por al menos una enfermera o enfermero, 62 son de madera, mosaico u otro recubrimiento; para el resto de los ocupados, 43 de cada 100 tienen este tipo de pisos en sus viviendas, el resto los tiene de cemento o firme, o tierra.
Porcentaje de viviendas habitadas donde reside al menos un ocupado en enfermería Gráfica 11
y del resto de los ocupados, según materiales resistentes
predominantes en sus paredes, techos y pisos, 2014
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014, Módulo de Condiciones Socioeconómicas.
En cuanto al tipo de tenencia de la vivienda en la que residen, las personas que ejercen la ocupación de enfermería se encuentran en mejores condiciones respecto al resto de los ocupados, ya que 81 de cada 100 viviendas en donde radica al menos un enfermero o enfermera es propia o se está pagando. En el resto de los ocupados esta situación se da en 73 de cada 100 viviendas.
Respecto de las enfermeras y enfermeros que residen en viviendas en la que se tiene que pagar renta, nueve de cada 100 están en esta situación, lo que contrasta con el resto de los ocupados en que la proporción es de 13 de cada 100. En otras formas de tenencia, los ocupados en enfermería habitan en viviendas prestadas en 7.9% de los casos, mientras que para el resto de los ocupados esto se da en 12.3 por ciento. En el caso de viviendas que están intestadas o en otra situación, el porcentaje es de 1.2% para las enfermeras y enfermeros, y 1.9 por ciento para el resto de los ocupados.
Distribución porcentual de viviendas habitadas donde reside al menos Gráfica 12
un ocupado en enfermería y el resto de los ocupados, según tipo
de tenencia, 2014
Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, 2014, Módulo de Condiciones Socioeconómicas.
Con este boletín de aspectos sociodemográficos de las enfermeras y enfermeros, el INEGI contribuye a difundir la información estadística de las ocupaciones en el país y al fortalecimiento de la cultura estadística en la población mexicana.




