MI COLUMNA
Le dicen “La Chimuela”
Por: Carlos Robles Nava
Las Entidades de la República, en conjunto recibieron del Gobierno Federal durante el 2014, mil 170 millones de pesos para aplicarlo a elevar la calidad educativa pre escolar, primaria y secundaria.
De esos mil y pico de millones, solo el 8 por ciento se comprobó correctamente el gasto a los renglones especificados. El otro 92 por ciento de los mil 170 millones de pesos, se pretendió justificar con compra de vales para gasolina, pago a asesores, artículos deportivos, organización de eventos muy alejados de la finalidad que debió haberse tenido de acuerdo con las normativas instituidas por las autoridades federales en el renglón de superación de la calidad educativa.
Al menos es lo que oficialmente da a conocer la Auditoria Superior de la Federación, que es la institución encargada de “vigilar” la justa y honesta aplicación de los dineros públicos que no son otra cosa más que impuestos de todos los mexicanos que de una u otra forma, rinden tributo al gobierno federal correspondiente a los ingresos de la actividad que se dedican.
Coahuila fue de los pocos que comprobó, aunque mochas las cuentas, una parte del gasto, pues de 51 millones de pesos, solo comprobó 5 millones con facturas legales de un gasto hecho para elevar la calidad educativa de los escolapios de educación básica del Estado.
El resto, de los más de mil cien millones de pesos que no han sido justificados, están en espera de que las respectivas autoridades educativas de los Estados, digan cómo y a donde se destinaron.
Esto, es peccata minuta en comparación a otros miles de millones de pesos asignados para distintos rublos a los Estados de la República que anualmente son detectados por la Auditoria Superior de la Federación como desviados, robados, escamoteados o malversados y que jamás se comprueba el camino que tuvieron, sin embargo, no deja de causar críticas estos casos de desvíos de dinero ajeno .
Aunque igual han sido las cientos de detecciones de faltantes y manipulación de recursos del erario federal que reciben los Estados y que hace público la A.S.F., sin que se sancione, concretándose todo a simples peticiones y recomendaciones de esa dizque autoridad que es más conocida como “la chimuela”, pues pese a los años que tiene de “investigar”, no pasa de ahí, ya que no tiene autoridad para proceder judicialmente y ni siquiera de multar económicamente.
La principal sospecha, al menos por grupos de mexicanos, es que el mal uso de esos cientos de miles de millones que anualmente se “pierden”, son valores entendidos entre Federación, Auditoria Superior de la Federación, Estados y Municipios, pues no rebasan la barrera o la similitud de que los llamados o denuncias de la A.S.F., son irrefutablemente llamadas a misa, en el sentido de les hacen caso los que quieren y los que no, pues solo levantan la vista hacia el cielo creyendo que les habla la virgencita Morena.
¿ Hasta cuándo terminarán estas raterías, porque los ciudadanos no pueden llamarlas de otra manera?.
Es necesario y urgente que a la Auditoria Superior de la Federal, al igual que la Estatal que encabeza, como Presidente, Armando Plata Saucedo, le pongan dientes, aunque sean postizos y dejen de estar “chimuelas”. (www.intersip.org)
