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Carlos Robles

¿Ciudad pérdida?

Mi columna

¿Ciudad pérdida?

Por Carlos Robles Nava

La prostitución y vicio desenfrenado que ha registrado Ciudad Acuña, Coahuila, en los últimos dos años, provocó un fuerte y enardecido reclamo de los comerciantes de ese puerto fronterizo, ante el nulo caso a sus protestas ante la Policía Municipal, siendo lo peor que tampoco son escuchados por su alcalde, Lenin Evaristo Pérez Rivera.

La semana pasada, el edil acuñense que aspira ir “por la directa” a la gubernatura de Coahuila apoyado por el partido político, Unidad Democrática de Coahuila, que heredó de su padre, el bien recordado líder Evaristo Pérez Arreola, se digno en reunirse con los comerciantes para “escucharlos”.

En esa junta saltaron rayos y centellas ante el malestar de los comerciantes que se han visto afectados con la prostitución que ha invadido a diversos sectores de la ciudad, de manera muy particular el centro comercial.

Lamentaron que la buena imagen perdida no preocupe a la primera autoridad de esa ciudad fronteriza, siendo lo peor la caída de las ventas a restaurantes y tiendas ubicadas en el primer cuadro de la ciudad que se encuentra a pocos pasos del puente internacional que separa a Coahuila con Texas.

Aseguraron los dirigentes del comercio organizado acuñense que no solo por las noches, sino a plena luz del día, las familias se abstienen de visitar el comercio del primer cuadro, pues es tal la proliferación de las “mariposillas” de noche que optan por cubrir sus necesidades en plazas comerciantes alejadas de la llamada ahora segunda zona de tolerancia o roja de Acuña.

Viejos acuñenses comparan en estos tiempos a ese puerto fronterizo a antiguos tiempos haya por los 40´s y 60´s años en que existieron dos zonas de tolerancia porque con una no se alcanzaba a cubrir los fines de semana las “necesidades” de los vecinos de Ciudad del Río, Texas y peor porque existía en esa ciudad estadounidense una de las bases militares más grande de la Unión Americana, que luego fue cambiada a San Antonio, Texas y Dallas.

Fueron épocas del pasado en que fue Alcalde en dos ocasiones, Jesús María Ramón Cantú, concesionario de importante marca cervecera y que eran tantos los vecinos norteamericanos, en especial soldados, que los fines de semana pasaban a Ciudad Acuña para divertirse en la zona roja, que se platica y dice que Jesús María Ramón Cantú, creo otro centro de tolerancia.

Acuña, Coahuila, tiene el privilegio de ser una de las pocas ciudades mexicanas en donde se han reunido los Presidentes de los Estados Unidos y de México, siendo precisamente Adolfo López Mateos y Dwight Eisenhower, mientras que en el papel adverso en esta época contemporánea tiene la mala fama de estar atestada, al menos su primer cuadro, de sexo servidoras, venta de drogas y otros vicios que le han dado pésima imagen, además de que se platica que en cierta ocasión y de improviso llegó siendo Presidente de los Estados Unidos, Lindon B. Johnson, al entonces reconocido restaurante “La Macarena”, propiedad del Jesús María Ramón Cantú, para comer con un grupo de amigos, cierto o no, es parte de la historia.

El edil, Pérez Rivera, no quiso comprometerse demasiado y dijo a los comerciantes inconformes “estoy viendo que puedo hacer”, que en realidad será poco por los fuertes intereses que existen por la cliente que atrae a Ciudad Acuña ante la falta de atractivos turísticos y algo que ver los fines de semana.

La inconformidad por la intensidad del vicio en Ciudad Acuña, es también motivo de reclamo por parte de las maquiladoras, cuyos directivos por tratarse de empresas extranjeras, particularmente norteamericanas, procuran no participar en estas expresiones de protestas a una autoridad, por lo que prefieren callar para no causar problemas, aunque las familias de sus trabajadores tienen que soportar el daño que causa la prostitución desenfrenada que vive Acuña. (www.intersip.org)