Mi Columna
Hay fugas, tras fugas
Por Carlos Robles Nava
A nuestros gobiernos federales de toda la historia, no solo se le fugan los presos de las penitenciarías, sino las peores evasiones y las más que duelen, que son las económicas si es que hablamos de impuestos.
Por más que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ha alardeado y presumido que en el 2015 se tuvo el rescate de miles de millones de pesos de evasores o sea contribuyentes que de una u otra forma se la ingenian para no rendir tributo a las autoridades hacendarias, sigue siendo demasiado grande el hueco en eso de fugas fiscales.
Tan solo en un ramo o grupo empresarial en donde se reconoce oficialmente que hay 55 mil del mismo oficio, solo el 50 por ciento de esos giros pagan impuestos formalmente, mientras que el resto se encubre bajo la denominación de “informal”, es decir, el clásico lanza y sinvergüenza que disfruta de los servicios públicos y no aporta un solo cinco para el mantenimiento de éstos.
Este es el caso de la industria panificadora nacional y dicho por su propio líder en el país, Jonás Murillo González, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, quien en reciente visita a Torreón, Coahuila, en un evento reconoció que de las 55 mil panaderías existentes en el país, 47 mil quinientas de ellas están en la ilegalidad escondiéndose en la informalidad para no pagar contribuciones.
Hablo el líder de los panaderos que son varios los retos que tiene actualmente la industria panificadora, entre éstos, la caída en las ventas, señalándose como factor principal las imposiciones fiscales, además de la competencia entre los mismos panaderos.
Murillo González, afirmó que la caída de ventas se estima en aproximadamente un 10 por ciento en el pan de azúcar, tomando como base el 2015, esta caída en ingreso se debe al alza que se aplica en ese tipo de pan rebotar al consumidor el IEPS que entró en vigor en el 2014, pero que sus efectos adversos se resintieron en el siguiente año.
La informalidad dijo Murillo, como libro abierto, hace demasiado daño ya que cumplir con las normativas para tener en operación un negocio formal, además de salarios normales de acuerdo a la ley, hay que hacer frente a las cuotas del Seguro Social, INFONAVIT, impuestos federales, estatales y municipales.
La industria panificadora mexicana, no es la púnica que con toda tranquilidad evade el pago de impuestos, lo tenemos en todas partes y solo hay que voltear un poco a nuestros lados y ver de frente para darnos cuenta que suman miles y miles de comerciantes informales que escasamente pagan el famoso “derecho de piso” que no es otra cosa que la cuota que reciben los inspectores de los ayuntamientos que cobran mucho, pero no reportan nada o si lo hacen es una minucia a partir de que ni siquiera entregan papel donde se registre el pago y cobro.
Dicen los viejos que de granito en granito se llena el buche de la gallina, para presentarnos de esa manera tan clara que si todos los que tenemos una actividad productiva aportáramos para el erario público, otra cosa seria de este nuestro querido México. (www.intersip.org)


