MI COLUMNA
Estoy en “mí” casa
Por Carlos Robles Nava
Hace algunos años, un joven torreonense que por razones del destino cambió su residencia a Riverside, California, Estados Unidos, en una visita que hizo a su terruño, me comentó que allá en el país de los “gueros”, si que eran duros con la aplicación de la ley.
En cierta ocasión me dijo que un día por la mañana y estando en la regadera del baño de su casa, soltó sus berridos con imitación de“ canto” a grito abierto y tras pasar algunos minutos llegaron unos patrulleros policíacos a su vivienda para advertirle que una vecina se quejó del ruido que provocaba y que esto interfería en su derecho de tranquilidad en su entorno.
Extrañado y al muy clásico mexicano, les contestó a los policías que estaba en su casa y que nadie podría decirle qué hacer mientras todo fuese en su interior.
Le hicieron saber que estaba en un error, pese a estar dentro de los cuatro muros de uno de los cuartos de su vivienda, pues si lo que hacía afectaba al prójimo, fuese o no vecino, era sancionado conforme a la ley, aunque antes se le notificaba de una advertencia o aviso preventivo que de seguir con su “ ruido” ordenarían su comparecencia ante la Corte.
Extrañado por la acusación, se justificaba en su plática que estaba en su casa y que era improcedente e injusto se le llamara la atención.
Por desgracia, para aquellos que dan por hecho en México pueden hacer dentro de su vivienda lo que más les replieguen sus ganas, están totalmente equivocados, porque aquí en nuestras tierras aztecas como en las del Tío Sam, el respeto al derecho del tercero o prójimo es sancionado, con la única diferencia de que en los Estados Unidos, si se ejercer la Ley y en México, hacemos que la ejecutamos y aplicamos, pero todo queda en buenos y frustrados deseos por falta de actitud y ganas de nuestras autoridades.
Tengo compañeros de trabajo que lamentan y se quejan del ruido ensordecedor que tienen sus vecinos cercanos cuando hasta horas de la noche y madrugada encienden su radio, estereo, toca-cinta u otro aparato electrónico que a todo volumen interrumpen su tranquilidad.
Preguntan qué se puede hacer, pues el incómodo vecino cuando le es reclamada su conducta a actitud, da la clásica frase de “estoy en mi casa y puedo hacer lo que quiera”.
La vivienda familiar o personal no es un coto o lugar de impunidad para violar las leyes, aunque es la clásica y acostumbrada forma de pensar de nosotros los “mexicas”.
Por eso hay leyes y reglamentos, poniéndoles el sencillo y claro ejemplo de porque es “tu” casa, puedes poner un antro de vicio, sea casa de citas o non sant o sea con servicio de muchas chicas malas, pero que están rebuenas.
Hay no solo un mal entender y proceder, sino una desviación y falsa creencia del concepto de hacer lo que quiera o se pegue en gana porque estar dentro de “tu casa” y en todos esos casos la Dirección Local de Ecología o autoridad policíaca debe proceder conforme a la reglamentación y ley.
No porque estés en “tu” casa, puedes golpear impunemente a tu mujer, a la suegra, a los hijos, etc. como tampoco disparar con arma de fuego desde del interior de tu “hogar” hacia afuera porque como se pretende escudar o esconder el delito que se comete con el pretexto de que “estoy en mi casa” y puedo hacer lo que quiera.
Otra cosa es que los elementos de Ecología, cuyos departamentos apenas sobreviven con una secretaria para contestar el teléfono y el jefe y a lo más dos que tres “inspectores” vaya a cumplir con su obligación y atender las quejas.
Así es que todo aquel que pretenda violentar nuestras leyes y reglamentos dizque porque está “dentro de su casa”, está fuera de la razón y de las leyes, como también hace mal aquel o aquellas víctimas de esos vecinos abusivos y ruidosos que no acuden ante las autoridades respectivas para denunciar lo que le afecta y perjudica.(www.intersip.org)
