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Carlos Robles

Piden pan y no les dan

Mi Columna

Piden pan y no les dan

Por Carlos Robles Nava

Suena incongruente, pero no solo eso, sino resulta toda una paradoja por no decir una descarada burla eso de acordar y no se acuerda nada, como es el caso de los Congresos Estatales Legislativos que se pasan su período en tomar acuerdos en todo dizque para que tal o cual autoridad y éstas o sean las autoridades no les hacen caso.

Vaya y no solo desatienden los “acuerdos legislativos”, sino que ni siquiera se dignan en reconocer que tal o cual recomendación les fue hecha por “acuerdo” de sus diputados locales, es decir, esos personajes electos dizque por el pueblo para hacer cumplir las leyes que emanan ellos mismos.

Tuve oportunidad de realizar constantes viajes a los Estados Unidos por placer y negocio lo que me permitió entrar a infinidad de establecimientos relacionados servicios de comidas o bebidas, igual también a bancos u otro tipo de instituciones financieras, ya sea para cambiar moneda mexicana por dólares o simplemente para depositar y ver el estado de las cuentas de mis hijas Claudia Patricia y Lorena, así como de mi hijo Roberto, que me di el lujo y gusto de mandarlas y mandarlo algunos años a estudiar a universidades del Tío Sam.

Aunque en aquellos años no requería mucho de los mingitorios, “pajareando” en el interior de los bancos, me daba cuenta que había sanitarios o baños para los clientes. Eso no solo me sorprendía, sino me dejaba un cejo de tristeza y  decepción, porque en  México, los “hijos de Víctor Hugo”, por “Miserables”, no le dan ni agua al gallo de la pasión, pues si no dan un condenado vaso de agua, menos instalar baños o sanitarios, probablemente porque se gasta el agua, papel, jabón, luz, etc. y reduce las pingues ganancias que tienen cada año.

Soy un convencido de que el mejor negocio en México es crear y fundar un banco, pues éstos no compran propiedades, lo que representa una inversión de inmediato, ya que solo rentan los inmuebles y la inversión que hacen en infraestructura son mostradores de ladrillo, cemento y un vistoso azulejo, además, ventanillas, escritorios y computadoras, lo que es mínimo comparado a las súper millonarias utilidades anuales.

Ha lo anterior hay que agregar y quitar de la cabeza de todos que por ganar los banqueros miles de millones de pesos, es de suponerse que los empleados bancarios ganan muy buen sueldo. Esto, además de que cinco centavos que dan de más las cajeras, cinco que le es deducido de su salario, mientras que la contraparte es de que dinero que dan de menos y sobra, el banco se queda con ese dinero, por tanto las y los cajeros son los que siempre bailan la más fea.

Pasan los años  y jamás olvido la envidia y por mi mente pasa la ilusión de que en México y en Coahuila, se haga el milagro de que los bancos cuenten con sanitarios para sus clientes.

Al menos, ya dio su asomo el primer rayo de luz de que en estas tierras coahuitlecas se haga el milagro de que las instituciones financieras, tengan restrooms o sea para que me entiendan, baños, sanitarios, mingitorios o tasas, no de café, sino de esas otras que ya saben para que sirven.

Ojalá y esto se haga realidad, porque los diputados locales de Coahuila, están como la famosa canción del que “´los maderos de San Juan, piden pan y no les dan” por más que invoquen a sus famosos “acuerdos” que solo han servido para pasarlos por el arco del triunfo y como una burla por desoír las peticiones legislativas cuyas facultades cada vez se diezman más. (www.intersip.org)