Mi Columna
Como las llamadas de misa
Por Carlos Robles Nava
El tema de la transparencia no debe de ser tratado como algo de moda o para cumplir las exigencias de tratados internacionales, sino es algo que debe de verse como un tema de honestidad sin que nadie lo exija.
De dos mil 455 Presidentes Municipales que tiene México, solo 28 de ellos han declarado públicamente sus declaraciones patrimoniales, fiscales y de conflicto de intereses a través de la reciente plataforma denominada 3 de 3.
Al menos es el resultado de una investigación realizada por reconocido organismo que añade en su estudio que de los escasos 28 ediles que si han cumplido, ocho corresponden a Alcaldes de igual número de capitales estatales.
¿Vergüenza?, cuál, diría el vecino, pues de tenerse no es necesario esperar tanto tiempo para reportar cómo se llegó económicamente al cargo de Presidente Municipal, sino cumplir sin que se le esté exigiendo, porque declararlo es una obligación moral ineludible.
¿Por qué tan apáticos o desentendidos?, simplemente porque aún no nacen las autoridades que apliquen la ley no solo a los Alcaldes, sino a todo funcionario público que está obligado a declarar sus bienes patrimoniales al inicio de su servicio público.
¿Por qué no lo hacen? Muy sencillo, entonces cómo ocultarían las buenas y hartas tajadas de recursos públicos que se llevan. Y que casualmente siempre se sabe de estos saqueos municipales después de que terminan sus administraciones.
Pero este problema no es exclusivo de las esferas gubernamentales, sino empresariales y de otros círculos sociales, que lamentablemente estos últimos callan y sueltan como se dice después de “atole”.
Según los conocedores en la materia la ley correspondiente a declarar los bienes patrimoniales cuando se llega a un puesto público, es interpretativa y eso es no aprovechado, sino abusado por la mayoría de los servidores públicos y en este caso por los Presidentes Municipales, por lo que sentados y ejerciendo las facultades que le otorgó la elección popular, encajan las uñas hasta más no poder.
La reconocida investigadora del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Alexandra Zapata Hojel, declaró que debemos ser más exigentes como ciudadanos para que en este caso, los alcaldes, den cuenta de su patrimonio tan pronto inicien a ejercer el cargo para lo que fueron electos.
Indicó que una de las formas sería el de definirse abierta y claramente que la declaración patrimonial no sean llamadas a misa, sino que se instituya que es toda una obligación, sobretodo en este tiempo en que cada vez se “achican” por las raterías los recursos públicos que reciben las Presidencias Municipales.
En opinión de Sergio Arturo Bárcena, doctor en política mientras la negación de la declaración patrimonial no se defina como obligatoria o voluntaria, serán las arcas públicas saqueadas como sucede en lo actualidad.
Por lo pronto, los mexicanos tenemos que soportar y tolerar, queramos o no estos descarados robos por indefiniciones de nuestras leyes. (www.intersip.org)
