OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
Ahí están, aunque no se vean
Las campañas de la cultura a la denuncia no quedan solamente ahí, es decir, en inversiones que hacen las autoridades sino también hay pocos medios de comunicación sobre todo radiofónicos, pero en especial sus locutores entre los espacios de noticias tratan de hacer esa labor de conciencia a los ciudadanos.
Se dice que la cultura de la denuncia es parte fundamental para que exista una justicia o cuando menos eso es lo que las autoridades siempre tratan de inculcar dentro de los valores importantes de los derechos humanos, e inclusive le han dado cada vez más autoridad a la Comisión de los Derechos Humanos para hacer uso y práctica de los múltiples abusos que se cometen diariamente.
Existen numerosos programas para fomentar la cultura de la denuncia y prevención, que imparten diferentes dependencias federales, estatales, y municipales.
En las universidades no existe alguna que no haya pasado cuando menos una conferencia para los jóvenes para sensibilizar la legalidad, y por medio de la denuncia se pueda prevenir de manera anticipada, un posible acto o situación que pudiera generar problemas en su comunidad, y al mismo tiempo se les enseña como canalizarlo, es decir, a las instancias correspondientes.
Inclusive en todas aquellas conferencias cierran con broche de oro la tan desgastada recomendación de invitar a todos los jóvenes a tener confianza en las autoridades, a no abandonar los espacios públicos, formar parte de la comunidad a través de la denuncia.
No se puede negar la labor, sin embargo, cuando no existe una supervisión de ella, de nada sirve hacer denuncia. Simplemente aquí en la capital de Coahuila, en su línea de emergencia 066, después de que termina la grabación en donde te dicen: “espere un momento porque las líneas están ocupadas”, una vez establecido la comunicación con un operador telefónico para levantar la denuncia, no puede levantar ninguna si no es la persona afectada.
Al menos ese fue el caso de una ama de casa que al momento de llegar a una de las plazas en donde se encuentra una de las Organizaciones Soriana, para ser más preciso Plaza Patio, antes conocido como Plaza Sendero, fue sorprendida por una menor de edad de aproximadamente 16 años de edad quien le tocó la ventana de lado del conductor y metiendo la mando en una mochila color café que al no responderle la ama de casa a que bajara el vidrio se paró atrás del vehículo anexo en espera que se bajara para sorprenderla, no siendo la sorpresa para la menor de edad que el instinto de la ama de casa de no bajarse y retirarse de ahí para no correr con ningún peligro.
En ese momento mientras se retiraba ahí, observó varios menores de edad desde los 14 a 16 años de edad con mochilas, pero sin ningún uniforme merodeando sospechosamente entre los vehículos del estacionamiento de la Plaza Patio, antes Plaza Sendero perteneciente a la Organizaciones Soriana, alrededor de la 12 del mediodía.
No hay que ser adivinos que para una actitud así de una jovencita menor de edad toque en la ventana del conductor y posteriormente meta la mano a una mochila sin decir nada o pedir algo, se espera algo bueno, sino todo lo contrario.
Mientras tanto la ama de casa que se libró de un susto habla con su marido le expone lo anterior y el esposo habla a 066 para reportar el incidente para que alguna patrulla haga algo, y el operador telefónico de emergencia se negó a levantar la denuncia porque tenía que ser la víctima y desde el momento que la afecta ya no se encuentra en el lugar de los hechos dejaba de ser una llama de emergencia.
Insistente el esposo intento para que el operador de emergencia tomara los hechos sucedidos como medida preventiva para que no fuera a suceder nada a otras posibles víctimas, el cual de acuerdo a protocolo que tienen en 066 es que tiene que ser la persona afectada ya que tenían que preguntarles la descripción física de la persona, la hora y el lugar, datos que el cónyuge masculino tenía a la mano.
En todo momento el operador fue amable, sin embargo, no podía levantar ninguna denuncia por no ser el afectado, aunque decía comprender la situación ante la insistencia del esposo que era importante y haciendo caso a la denuncia para evitar cualquier incidente ante ésta sospechosa menor de edad que por la manera de operar son conocidos como los “robos express”, en donde son utilizados menores de edad para que en caso de ser atrapados no sean condenados como adultos.
No fue hasta que la esposa quien se libró de éste presunto robo que tuvo que reportar al 066 los hechos ocurridos, fue hasta entonces que solamente le dijo que mandarían una patrulla para que se diera un rondín.
Es desalentador como toda una campaña tanto de autoridades, medios de comunicación y organismos hacen su tarea para la concientización de la cultura de la denuncia se vea entorpecido por procedimientos o la falta de sentido común en donde cualquier victima que logra reaccionar para librarse de un peligro es ilógico que se quede en el lugar de los hechos para que sea tomada una llamada de emergencia en donde solamente se puede exponer a que le hagan daño porque lo es seguro que el delito nunca es cometido por una sola persona.
La falta de confianza a las autoridades de seguridad pública por su reacción tan lenta ante cualquier hecho, a excepción de cuando están linchando al ratero que es únicamente cuando acuden de manera inmediata, y la falta de criterios para la toma de denuncias hace que los ciudadanos se decepcionen sobre la denuncia.
Éste es uno de las muchas variables por el cual los ciudadanos han dejado denunciar, cosa que al momento de ver lo índices de delitos se ve reflejado como si éstos actos estén a la baja, pero el hecho de que no se vea no significa que no estén sucediendo cosas malas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

