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Carlos Robles

La burra no era arisca

Mi Columna

La burra no era arisca

Por Carlos Robles Nava

La reticencia, rechazo o negativa para pagar más impuestos, se ha hecho generalizada entre los mexicanos anteponiéndose la pregunta de ¿para qué pagar más impuestos?, siendo de inmediato la respuesta entre si mismo, “si se los siguen robando”.

La letanía de alcaldes, gobernadores, diputados y senadores de los distintos partidos ha sido constante en el caso de los que están de acuerdo en que la reforma hacendaría lleve más y nuevos impuestos, no ha encontrado el eco que esperaban, siendo el sector más irritado y opositor a lo que se ha dado por llamar reforma hacendaría el empresarial que ha calificado este proceso en una simple miscelánea fiscal, parchada, enmendada y remendada.

Para la reforma hacendaría o miscelánea fiscal aprobado en enero del 2014, los mexicanos no esperaban que cambiara las cosas sobre la pobreza extrema, la ausencia de múltiples servicios de salud, la lacerante hambre que prevalece en el campo, la falta de empleo, la falta de más infraestructura en la mayoría de las entidades de la República, sino que le apostaron a doble contra sencillo a que volvería a suceder lo mismo de siempre y que ha sido mismo que a mayor recaudación de impuestos, más se recrudece el saqueo y esquilma de los dineros públicos, cosa que así sucedió o solo basta los escándalos presidenciales así como el de gobernadores salientes y aquellos que todavía no terminan pero desde ahorita le están sacando a luz pública los trapitos sucios.

Los gobernantes priistas dedicaron horas y horas pretendiendo sensibilizar a sus gobernados, con frases de que, a mayor ingreso recaudatorio, más los beneficios para los que nada tienen o mayormente desprotegidos o llamados también clases vulnerables.

Por algo bien se dice que la “burra no era arisca, sino la hicieron” y vaya que este sabio refrán o proverbio es justo un traje a la medida para los mexicanos.

No pasa día sin que los mexicanos sean enterados por los medios de comunicación impresos o electrónicos que por más que se pregone y se anuncien medidas para combatir la corrupción oficial, tal parece que todo se hace a la inversa, pues no solo disminuyen y menos se crea un estatus o congelamiento de los desvíos, triquiñuelas y saqueo de los recursos públicos, sino por el contrario, se multiplican ante la mirada expectante de quienes aportan esos dineros como contribuciones u obligaciones fiscales.

Solo para recordar a principios del 2014 en menos de diez días, los ciudadanos fueron enterados de un desfalco o robo de más de 40 millones por empleados de confianza de la Clínica número uno de Saltillo, del Instituto Mexicano del Seguro Social.

No pasaron ni 72 horas y se dio a conocer que el Presidente Municipal Electo de Nuevo Laredo, Tamaulipas, se negaba a firmar el acta de entrega y recepción, pues de 4,500 empleados que aparecían en nómina dentro de la estructura del alcalde de va de salida, en un recuento de oficina por oficina y nombre por nombre, no aparecen alrededor de l,650 de los que vinieron cobrando durante la administración que se va…

Igualmente más tardaron en transcurrir tres días cuando los medios nacionales dieron a conocer del desvío y robo de siete mil 500 millones de pesos que la Auditoria Superior de la Federación, detectó en la administración del Gobernador de Jalisco, que recientemente concluyó su mandato.

Es justificable esa resistencia que seguirá prevaleciendo de no pagar más impuestos porque a final de cuentas va a las bolsas o cajas fuertes personales de los gobernantes, quienes mientras no demuestren respeto y honradez en el manejo de los impuestos y sigan siendo protegidos por la falta de actuación de “Doña Justicia”, los contribuyentes repelarán y renegarán eternamente en aceptar incrementos en las obligaciones fiscales.

El rechazo y negativa a las cosas, no se da gratuitamente, siempre al menos es lo que razonable, existirá un motivo fundamental.

Otro gallo nos cantaría en México si los contribuyentes viesen avances en el combate y exterminio de todas las carencias y necesidades que tienen millones de mexicanos, si se le demostrara que sus impuestos sirvieron para aliviar requerimientos sociales y no para “llenar la panza aventurera” de no pocos gobernantes en general.

La hartazon mostrada en los últimos años por infinidad de funcionarios y políticos, es el repudio a pagar más contribuciones, para que le buscamos seis patas al gato, solo tiene cuatro. ¿No?.(www.intersip.org)