Mi Columna
Siguen igual de burras
Por Carlos Robles Nava
En la vida, sea cualquier actividad profesional o no del ser humano, hay que prepararse en todo, inclusive hasta para leer el enlistado de los presentes en un evento si es que le otorga esa responsabilidad.
Los tiempos de la improvisación quedaron demasiado atrás y en esta actual y evolucionada vida quien no se prepare estará “frito”, es decir, serán pocas o nulas sus posibilidades de avanzar en los tiempos modernos actuales.
Esto no es privativo de la mujer metida a la política, en Coahuila hemos tenido cada “burro” o analfabeta, que como se dice “no rebuznan porque Dios es grande”.
Y, no estamos exagerando, esto es tan solo poquito de lo que está llena la política no solo coahuilense, sino nacionalmente, pues tenemos desde gobernadores, vaya hasta Presidentes de la República más analfabetas que el habitante de la sierra más lejana de México.
Todo es porque sus “protectores” los van apoyando para que desde su inicio vayan escalando puesto tras puesto, pero no exigen superación alguna, por lo que vienen terminando en simples y viles “asnos o burros”.
Ejemplos sobran y más en nuestra Entidad para no escarbar tan profundo y una muestra la dieron en semanas pasadas dos “políticas” de la Entidad, supuestamente nada improvisadas, sino por el contrario, “correteadas” y muy moldeadas por sus creadores.
Me refiero a Verónica Martínez García y Gabriela Fernández Osuna. La primera torreonense Presidenta estatal del Partido Revolucionario Institucional en Coahuila y la segunda, la única mujer alcaldesa de los 38 municipios de la Entidad.
Una y otra, no son nuevas en este oficio del arte de la política, si bien es cierto que se trata de dos damas jóvenes, sin ofender bien “correteadas” en estas lides de lo que se le ha llamado el arte de la política.
Resulta que en la sesión plenaria priista estatal realizada en Saltillo, tanto a Verónica como a Gaby, les correspondió ser las “estrellas” de la función al designarlas las principales oradoras del evento, pero lamentablemente una y otra no encontraron su “lugar” y tuvieron garrafales errores al estar frente al micrófono.
La intervención o el “supuesto” mensaje de Vero, la líder estatal del tricolor no logró atraer no solo la atención de los delegados asistentes, sino un triste y lánguido plauso, los motivos fueron que no hubo forma de que la torreonense que igual es diputada local, no logró entusiasmar a los asistentes.
Enseguida correspondió su turno a Gabriela Fernández Osuna, quien forma parte de la dinastía Osuna particularmente de extracción panista de la región de los Cinco Manantiales con sede en Allende.
Gaby tuvo todo un tropiezo en su discurso que le impidió penetrar e identificarse con sus colegas priistas asistentes al grado de que si no hubo abucheos y gritos de algunos asistentes fue por respeto a las altas y primeras autoridades priistas del Estado.
Todo empezó cuando Gaby no pudo mencionar los nombres correctos del presidum demostrando desde ahí su impreparación. En fin, luego las féminas reclaman que no se les da el lugar que merecen. (www.intersip.org)

