Mi Columna
Eterno problema
Por Carlos Robles Nava
La contaminación con arsénico del agua “potable” de La Laguna de Coahuila y Durango y preferentemente de Torreón, no es nueva, es un problema ancestral por la excesiva profundidad en las perforaciones de las norias o pozos para abastecer a la población de este líquido.
Que lo recuerde en lo personal, si no son 50 si al menos 40 años de enfrentar esta situación por autoridades locales, estatales y federales, pero sin resolución alguna.
Administraciones locales, estatales y federales van y vienen y el arsénico en el agua que beben los laguneros de Durango y Coahuila, sigue prevaleciendo, pues solo se han hecho intentos por eliminar, pero sin avances satisfactorios.
Se encuentra por naturaleza en la corteza terrestre de la profundidad en que se hace la extracción del líquido y sus riesgos para la salud de los humanos son serios y varios, empero, al no tenerse otra alternativa, los Sistemas Municipales de Agua y Saneamiento de La Laguna, venden esa agua con o sin arsénico y sus pobladores la beben porque no hay de otra.
Actualmente SIMAS Torreón, en sus estanques de almacenamiento colocó “filtros” que por desgracia no eliminan o “filtran” el 100 por ciento del arsénico, aunque lo declaren digan las autoridades.
En días pasados, el nigropentense y joven Delegado en Coahuila de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Raúl Tamez Robledo, tocó el tema al decir que se está trabajando en esta anómala situación.
Tiene razón, aunque en los largos años desde que se presentó la contaminación, los avances han sido nulos, es decir, es probable que el porcentaje de arsénico se ha disminuido, aunque no en un porcentaje que deje de ser una amenaza para la salud de quienes la beben que se dice viene procedente de pozos perforados en el Municipio de Francisco I. Madero, Coah., y que es canalizada por SIMAS de Torreón.
En días pasados, en la columna “Opinión” del periodista, Guillermo Robles Ramírez, publicada en diferentes medios de Coahuila y la ciudad de México, hace una justa y exacta narrativa de lo que significa este antiguo problema en el que se expone la vida de miles de laguneros.
Con sapiencia y hartos conocimientos, el joven columnista narra lo que se ha hecho y lo que no para librar a los laguneros coahuilenses del peligro que significan las aguas dizque “potables” con arsénico.
Hace una exhortación y llamado a las autoridades municipales, estatales y federales para dar una verdadera y definitiva solución al envenenamiento paulatino de miles de habitantes de La Laguna.
Lamentablemente, como ha sido en los viejos y nuevos tiempos, será este extrañamiento del columnista Robles Ramírez, como el de muchos organismos no gubernamentales que han hecho lo mismo y reciben solo explicaciones inciertas y desconcertantes al afirmarse que se está “atendiendo” esta situación que aunque no del todo es una falsedad el asegurarlo.
Es tiempo que a los laguneros les den una solución, al menos una explicación sobre el avance del arsénico en aguas que se les venden como “potables” que solo son un veneno letal para sus consumidores, siendo lo peor de lo peor, que hasta pagan por ella sin compasión de las autoridades que la comercializan. (www.intersip.org)


