Mi Columna
Ya nos caemos ídem
Por Carlos Robles Nava
El tema a tratar en esta ocasión en la presente columna periodística, es uno tan trillado que la verdad aunque se escuche mal la expresión, ya “caemos gordos” con seguir “macheteando” algo en que por un lado nos entra y por el otro nos sale, pues seguimos desoyendo los consejos, recomendaciones, etc., para impedir que este mal crezca de manera gravedad para su solución o al menos reducir su avance.
Se trata del tan “quemado” tema de la gordura entre los mexicanos que ha rebasado los topes o límites de lo tolerante y vez de no avanzar a una solución parcial, al menos que no siga avanzando a galope como está sucediendo en la actualidad.
Esta semana se dio a conocer que conforme a un reporte de la Organización Panamericana de Salud, OPS, México mantiene una de las tasas de mortalidad por diabetes mellitus más alta en América Latina.
Solo rebasamos, según la OPS a estos dos países, Guyana y San Vicente y las Granadinas, pequeños territorios de El Caribe que en ese orden ocupan el primero y segundo lugar y usted se imagina quien es el número tercero en este tipo de gordura: México.
En el 2014 de acuerdo a estadísticas de la OPS, en México murieron por diabetes mellitus 89.8 personas por cada cien mil habitantes, es decir que en ese año murieron en nuestra Nación, mil 286 mexicanos.
El reporte de la Organización Panamericana de Salud, la tasa de inactividad física en las Américas es una y media veces más alta que promedio mundial que es de 32.4 por ciento.
Se indica que México tiene altos porcentajes en factores de riesgo relacionados con diabetes y enfermedades cardiovasculares, resaltando el hecho de que el 64.4 por ciento de los asuntos tiene sobrepeso; solo un 26 por ciento realiza actividad física insuficiente; otro 15 por ciento consume tabaco; un 21 por ciento tiene hipertensión y un 10.9 por ciento padece glucosa elevada.
Por otra parte, mientras el gobierno de los Estados Unidos invierte en salud el 8.3 por ciento de su Producto Interno Bruto, (PIB) y Canadá, el 7.4, el gobierno mexicano solo invierte un 3.3 por ciento, lo que en si habla de la gravedad de la obesidad en el territorio azteca, es decir, destinamos más en otras actividades calificadas como inútiles que en la salud preventiva y curativa de nuestra población.
Y los lectores nos preguntamos y ¿entonces en que han ayudado las campañas de ejercitación y buen comer que en los últimos años han realizado con mayor intensidad y penetración los gobiernos municipales, estatales y federales.
El problema, en opinión de los analistas, todo ha quedado en los buenos deseos de las autoridades de los diferentes niveles que se encargan solo de inducir, resaltar la necesidad de llevar una mejor alimentación, sin embargo, esas pláticas que conllevan consejos y recomendaciones para eliminar las malas costumbres en la inactividad y alimentación, no se aterrizan para bien alrededor de la familia provocando un estancamiento en las metas y objetivos de los gobiernos para tener una población más sana, particularmente, entre los niños. (www.intersip.org)
