Mi Columna
Fue una institución
Por Carlos Robles Nava

De mis 29 años de formar parte de las filas reporteriles del diario El Siglo de Torreón, siempre he alardeado que mi formación se la debo directamente a su director general y propietario, don Antonio de Juambelz y Bracho.
De esos 29 años, 25 de ellos pertenecí al sindicato al estaba afiliado el personal administrativo, redacción, talleres y demás áreas que integraban esta casa editora de 95 años de fundada y que aún se conserva en su domicilio de hace más de 50 años en la avenida Matamoros, siendo su único cambio la entrada principal, pues en mis tiempos se hacía a mitad de cuadra en el número 1,056 poniente y ahora es en la esquina de Matamoros y Acuña.
De mis 29 años de “siglero”, 11 de ellos fui Secretario General de lo que sigue siendo Sección 8 del Sindicato de Trabajadores de Artes Gráficas, SITAG., perteneciente a la CTM, de l970 a agosto de 1981 en que cambie de domicilio a Saltillo, Coah., al aceptar la propuesta del entonces Gobernador, José de las Fuentes Rodríguez, para ser su Director General de Comunicación Social.
Mi incursión sindicalista me dio oportunidad de tratar con don Leobardo Flores Ávila, que estuvo al frente de lo que es y sigue siendo la Federación Única de Trabajadores, FUT.
Hombre extremadamente serio, pero con un trato muy condescendiente con cualquier Secretario General de alguno de los organismos sindicales pertenecientes a la CTM de La Laguna de Coahuila.
La experiencia que tuve como sindicalizado, me llevó a sortear infinidad de situaciones adversas que viví en esos once años de “grilla”, particularmente los tres movimientos huelguísticos que encabece y que gracias a los consejos de don Leobardo, tras días de paralizar la actividad de ese “monstruo” periodístico, siempre salí adelante.
Don Leobardo, jamás muy a pesar de la supuesta creencia que existió, me pidió cediera en las pretensiones de la revisión de contrato de mí inolvidable Sección 8 del SITAG.
Igual, pese al patriarcado obrero cetemista que instituyó don Leobardo, nunca me reclamó el porque no recurrí en los 11 años al asesoramiento de ese bien recordado “lobo de las artes obrero-sindicales”.
Se y lo reconozco que nunca estuvo de acuerdo en mi muy dizque “autonomía” para tener las pláticas sobre la revisión del contrato y menos cuando colgamos las banderas rojí-negra en las vetustas puertas de madera una de las dos que tenía de entrada El Siglo y nunca ni por asomo me recomendó o pidió abandonara mi posición como huelguista.
Fue un líder respetuoso con la Sección 8 del SITAG, lo que recuerdo gratamente, pese a su fama de un hombre drástico, pero que inspiraba confianza y mucha solidaridad obrero sindical.
Hablar de 65 años como líder cetemista de don Leobardo al frente de la FUT se necesitan muchas “cuartillas” para relatar parte de la vida de quien como líder obrero mantuvo la unidad y solidaridad sindical de una CTM que sigue siendo fuerte e inquebrantable.
De lo que soy un convencido es que don Leobardo Flores Ávila, se convirtió en toda una institución y que su trayectoria debe ser un ejemplo para las actuales y futuras generaciones obrero sindicales.
Fueron no menos de 10 gobernadores quienes en esos 65 años al frente de la CTM de la Laguna de Coahuila, mantuvieron respetuoso, pero ante todo un trato directo con esa institución que deja difícil legado de superar.
Descanse en paz, don Leobardo, lo deseamos quienes de una u otra manera recibimos orientación y consejos sabios de quien mantuvo relaciones respetuosas con el sector empresarial, pero siempre buscando el bienestar de la clase trabajadora cetemista. (www.intersip.org)


