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Carlos Robles

Ahí está el detalle

Mi Columna

Ahí está el detalle

Por Carlos Robles Nava

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Difiero totalmente con los estudiosos que aseveran que es una tremenda falacia señalar que aumentar gradualmente el salario mínimo, provocaría un alza en la inflación.

Jorge Sales, director del bufete “Sales Boyoli” es uno de los economistas que rebate y echa por tierra la anterior convicción, sustentándola que las empresas tienen el control sobre sus precios y pueden hacer algunos ajustes para que sus productos no suban de precio.

El hubiera y pueden hacer una u otra cosa para evitar aquello o esto, no existen desde mi muy personal apreciación sin ser su “servilleta” estudioso en la materia, simplemente que la vida me ha mostrado y enseñado a través de los años que cada que se dan incrementos en el salario mínimo general, se en muchos casos hasta las nubes los precios de los artículos de mayor demanda o necesidad.

Reconoce el esfuerzo del gobierno federal de “desanclar” el salario mínimo y quitarle el efecto inflacionario, advirtiendo que ligar el sueldo mínimo a la inflación es una premisa equivocada, particularmente cuando el mínimo ha perdido mucho valor y no alcanza para la realidad de los mexicanos.

Además remarca la urgencia de reducir la brecha entre los sueldos mínimos pagados en México comparativamente con otras naciones del mundo siendo irrebatible que eso es una desigualdad al quedar demostrado que un salario diario mínimo de nuestro país, es lo que en otros se paga por una jornada de una hora.

El nuevo salario mínimo fijado en 80 pesos con 4 centavos por ocho horas de trabajo a partir de enero de este año equivale a 4 dólares americanos.

En la mayoría de sus conceptos, Jorge Sales, tiene la razón difiriendo con su apreciación de que las empresas tienen en sus manos o control si suben o no los precios de sus productos y que ahí está el meollo de tan discutido tema.

Sin ir tan lejos, no existe en la historia de México un solo año en que se haya elevado el salario mínimo y los precios de los artículos de más demanda no hayan subido de precio.

Por otro lado, es posible, aunque Jorge Boyoli, habla de un supuesto de que las empresas productoras de alimentos y otros artículos de consumo diario, “quisieran” lo que es difícil creer, evitar incrementos en sus productos.

Empero suponiendo que así fuese, hay alzas que vienen de diversos “caminos” además de la falta de vigilantes gubernamentales que recorrieran las comunidades del país para verificar si se aumentaron o no las cotizaciones de los artículos de mayor demanda en el caso del sostenimiento familiar.

Y, si agregamos la fama de nuestro México que es el país donde todo se puede hacer, queriéndolo hacer, sobrarían los comerciantes o vendedores voraces que en la actualidad aprovechan el hecho de que no tenemos maneras de vigilar que se abuse de los grupos más desvalidos.

Y, como diría el inolvidable Mario Moreno “Cantinflas”, ahí está el detalle, pues hay cosas que de “palabra” funcionan al 100, pero en los hechos son otra cosa distinta. (www.intersip.org)