Noticias Coahuila, Lideres de Opinión, Reportaje SIP

Carlos Robles

Pese a la tragedia

Mi Columna

Pese a la tragedia

Por Carlos Robles Nava

crn-1024x1024

Es el colmo de no pocos mexicanos que hasta en momentos de tragedia, de dolor y luto como fue el caso del terremoto registrado el pasado 19 de este mes en la ciudad de México, repercutiendo en cuatro Entidades más, les valió madre, con perdón de sus seres que les dio nacimiento y se entregaronn a la rapiña, saqueo y robar cuanto pudieron.

A esos malos mexicanos, no se les pide y menos exige que ayuden en algo para mitigar el sufrimiento de víctimas de la tragedia, pero al menos no sigan causando más daño robando y llevándose cosas ajenas cuando su víctima está en desgracia.

En Puebla, se sorprendió a un empleado del municipio, “acarreando” pero no para auxiliar a los afectados o damnificados, sino directamente a su casa, noventa colchones en su camioneta de uso particular.

Aunque en cualquier caso que haya sucedido, lo del empleado municipal no tiene perdón de Dios, pues este sujeto aprovechó las circunstancias para aplicar como todo importa “madrista”, a río revuelto, ganancia de pescador.

Entre los múltiples casos de delincuencia, se dio cuenta de que una vez que decenas de familias desalojaron el edificio que ocupaban en la Delegación “Benito Juárez”, en el D.F., tardaron más en ponerse a salvo, que los rateros llevarse cuanto pudieron de los departamentos abandonados por sus víctimas para ponerse a salvo de los derrumbes de muros, techos, etc.

En la colonia Álamos, en las calles Galicia y Xola, cuando las familias de tres edificios departamentales abandonaron éstos para ponerse a salvo, unos sinvergüenzas llegaron y acarrearon con cuanto pudieron ante la mirada impávida de los ahora ex vecinos de ese edificio.

No faltaron las familias que para resguardarse y protegerse de la caída de construcciones, pese al acordonamiento de seguridad mantenido, no se separaban de esa área “abriendo los ojos” cuidando aunque sea de “lejecito” que los rateros no los despojaran de lo único que les dejó el tremendo sismo.

Los maleantes aprovecharon la falta de electricidad para con más comodidad, sustraer los objetos ajenos dejados por quienes habitaban esos departamentos para resguardar su seguridad y la de su familia, particularmente tratándose de menores de edad.

En las demarcaciones capitalinas, sobraron las denuncias de los hurtos y la rapiña, principalmente en cuanto comenzó a “caer” la noche que por las horas y ausencia del servicio eléctrico, los ladrones de hartaron y se dieron “vuelo” llevándose lo ajeno.

Y, no solo los delincuentes aprovecharon el desconcierto de las familias víctimas del terremoto que dejaron solas sus viviendas o departamentos, sino sus raterías las extendieron a los automovilistas que en los cruceros esperaban el cambio de luces de los semáforos para ser sorprendidos con el clásico cristalazo y aprovechar el desconcierto y la oportunidad para amagar a la o conductor a entregar su celular, reloj, cartera o cuando objeto de valor llevaban consigo sus víctimas.

Estas raterías quedarán impunes ante las circunstancias difíciles vividas en esos momentos por las víctimas de los saqueadores quienes tuvieron como escudo principal para cometer sus delitos, la  confusión y desconcierto del dolor humano.

Que le rueguen a Dios, no les regrese lo malo que hicieron, por lo pronto, nuestra condena a lo hecho por esos malos mexicanos que en verdad “no tuvieron madre”. (www.intersip.org)