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Intervención Diputada Zulmma Verenice Guerrero Cázares

 Intervención Diputada Zulmma Verenice Guerrero Cázares

Por Jorge Moreno

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08 marzo 2018;  Saltillo, Coahuila.-La suscrita ZulmmaVerenice Guerrero Cázares, del Grupo Parlamentario “Brigido Ramiro Moreno Hernández”, del Partido Unidad Democrática de Coahuila a nombre propio y de mis compañeros Diputados, con fundamento en lo dispuesto por los artículos 21, fracción VI, 179, 180, 181, 182  y demás relativos de la Ley Orgánica del Congreso del Estado Independiente, Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza me permito compartir con ustedes el siguiente pronunciamiento.

Servidoras y servidores públicos de las diferentes instituciones del Estado de Coahuila que hoy nos acompañan.

Representantes de los medios de comunicación,

Bienvenidas mujeres y  hombres de todo el Estado.

Me honra compartir esta reflexión con ustedes, en esta sesión solemne e histórica para este Honorable Congreso del Estado de Coahuila.

Dirijo este mensaje en nombre de mis compañeros de la bancada “Brigido Ramiro Moreno Hernández” del Partido Unidad Democrática de Coahuila, los Diputados Emilio Alejandro de Hoyos Montemayor, Edgar Gerardo Sánchez Garza y una servidora.

Esta Legislatura es histórica. Somos 14 mujeres y 11 hombres, las mujeres somos mayoría.  Pero esta mayoría trae consigo una enorme responsabilidad histórica. Debemos ser capaces de construir una agenda de consenso que fortalezca y empodere los trabajos en favor de la igualdad y equidad de género.

Hace 50 años era impensable presenciar y ser partícipes de una ceremonia como la que estamos llevando a cabo.

Hace 30 años nuestro líder fundador de Unidad Democrática de Coahuila, Evaristo Pérez Arreola reconocía a la  mujer mexicana como una fortaleza para el país y la necesidad de reivindicación de sus derechos a través de la Ley de Derechos de la Mujer Mexicana.

Esto nos demuestra que hubo instituciones, hombres y mujeres que se sumaron a la lucha por los derechos de la mujer, cuando era un tema poco relevante.

Algunos años atrás se veía poco probable ver a mujeres liderando proyectos, diseñando política pública, dirigiendo empresas, ejerciendo la labor del periodismo, siendo líderes en triunfos académicos, encabezando causas sociales, de investigación, deportivas y en cargos de elección popular.

Hoy somos todo eso, pero ante todo, también somos madres, esposas, hijas, abuelas, sobrinas, tías y solidarias.

En la conmemoración del Día Internacional  de la Mujer nos unen las coincidencias a pesar de las fronteras nacionales e internacionales o nuestras diferencias ideológicas, étnicas, lingüísticas, económicas o políticas.

Nos unen más de 90 años de historias, de avance, de lucha  a favor de la igualdad, de la justicia, la paz y el desarrollo de comunidades más justas y equitativas.

Dice el escritor infantil, Emilio Lome, que la mejor herramienta para la política es imaginar. Imaginar una comunidad, un mundo diferente, mejores condiciones de vida. Y de eso se trata esta conmemoración, de imaginar y de actuar en consecuencia.

Compañeras y compañeros:

Estamos aquí como una consecuencia positiva de las mujeres que decidieron emprender una lucha cuando todo estaba en su contra, que  decidieron dar pasos para acabar con la Guerra en la Antigua Grecia,  por la libertad, igualdad y fraternidad en Francia, por el sufragio femenino, por el derecho a un mejor salario, a un trato digno, a vivir una vida libre de violencia, a ser incluidas en una agenda donde preponderantemente la dominaban los hombres.

Es importante saber que hubo un antes y un después en toda esta lucha que sacrificó vidas y que hoy nos permite tener otra visión social.

Esta lucha se sigue dando en la cotidianidad, con cada paso que ustedes dan;  al demandar  calidad en educación de sus hijos, para hacer posible un nuevo centro comunitario, para exigir un mejor salario, servicios de salud, combatir los feminicidios o denunciar cuando sus derechos se ven vulnerados. Por mayor equidad.

No debemos olvidar que en 1911 los países de Alemania, Austria, Suiza y Dinamarca celebraron por primera vez el “Día Internacional de la Mujer”, un 19 de marzo, con mítines a los que asistieron más de un millón de mujeres y hombres. Marchas por el derecho al sufragio y a ocupar cargos públicos. También exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Fue el 25 de marzo de ese mismo año, cuando más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer se hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.

La historia de los derechos de nosotras las mujeres está escrita sobre la protesta, la lucha, por alzar la voz, el reclamo de libertades,  la solidaridad, la sororidad y la construcción de entornos de paz.

Tuvieron que pasar 64 años, para que en 1975 coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas celebraron el Día Internacional de la Mujer por primera vez, el 8 de marzo.

Y esto nos muestra que es una conmemoración de participación activa, de reivindicación, de llamado a la memoria y de empuje porque aún tenemos camino que recorrer en la generación de transformaciones sociales.

Señoras y señores:

La política y la participación ciudadana nunca han sido ajenas a nosotras. Hacemos política con cada acción en la vida cotidiana, con  cada compromiso que asumimos y cada lucha que vamos abanderando.

Hace 22 años se promulgó la Declaración y la Plataforma de Beijing, una hoja de ruta histórica firmada por 189 gobiernos incluyendo México, que estableció la agenda para la materialización de los derechos de las mujeres.

Nuestro País ha tenido avances sostenidos en la reforma constante de marcos legislativos para el cumplimiento de dichos compromisos internacionales.  Hoy es un hecho el aumento de representatividad  de las mujeres en los Ayuntamientos, en la Cámara de Diputados y en el Senado.

La búsqueda de la equidad  entre mujeres y hombres no tiene que ser un tema que nos conflictue como sociedad, como familias o como instituciones. Es un tema que obliga a sensibilizar y construir juntos.

A pesar de las desventajas, grandiosas mujeres han aportado al mundo que vivimos en diversos temas: Tecnología, salud, ciencia, astronomía, política, educación, deporte y cultura.

Hoy es momento de pensar en el futuro. De preguntarnos qué estamos haciendo como padres, como líderes sociales, como medios de comunicación, como representantes populares, como autoridades, como seres humanos para construir una sociedad con igualdad, con respeto, con educación para la paz, con convivencia basada en el reconocimiento del otro.

Yo tengo dos hijas. A quiénes amo profundamente, como muchas de ustedes. Ambas son diferentes en su personalidad, pero fuertes en su carácter. Ellas han crecido en una sociedad diferente a la que yo crecí, donde la mujer puede lograr sus sueños, alcanzar sus metas, dónde hombre y mujer pueden luchar juntos por el bien común.

Hoy es momento de retomar cada norma que nos obliga al empoderamiento de la mujer en todas sus formas, no hay porque temer los pasos que den las mujeres mexicanas. Debemos ser firmes en la aplicación de la Ley y convenios internacionales firmados.

De nada nos sirve contar con un marco jurídico perfecto, si persisten brechas enormes que tenemos que recorrer en temas como el laboral, la erradicación de la violencia,  la  inseguridad, el acceso a puestos de trabajo, la sensibilización y la construcción de una cultura de respeto y sobre todo de acceso a mejores oportunidades.

Enfrentamos realidades que duelen, violencia contra las mujeres solo por el hecho de ser mujer. Los feminicidios son parte de la agenda que nos corresponde a todos. Que no puede quedar impune.

Muchos dirían: “Las mujeres ya están suficientemente empoderadas”, “Es difícil trabajar con tantas mujeres”,   “Para qué, si ya lograron lo que querían”.

Estamos en otro momento donde el diálogo debe ser abierto y con respeto, no es difícil trabajar con nosotras si enfrentamos esta nueva realidad y no, no hemos logrado lo que anhelaban mujeres de las generaciones que nos antecedieron y lo que anhelamos nosotras.

Esta es una oportunidad enorme de demostrar la evolución a la política pública, de humanizar los espacios con una mirada de mujer sólida. Hoy tenemos el privilegio histórico de demostrar en los hechos por qué y cómo  las mujeres gestionamos política pública distinta.

En este camino de crecimiento, vamos procurando el respeto y el valor de nosotras mismas por nosotras mismas, el respeto y la solidaridad de nuestros compañeros para enfrentar las luchas de los grandes temas prioritarios de nuestro País y nuestro Estado.

Hoy las mujeres caminamos erguidas por los logros y por lo que está por venir. La lucha y la construcción social, tiene que ver mucho con la historia que marquemos nosotras en el Congreso y cada una de ustedes desde su espacio.

Hoy estamos aquí con nuestros compañeros y compañeras en una sesión que reconoce el empoderamiento social y político de la mujer, por aquellas que quisieron luchar y que usaron sin temor las palabras  si podemos para lograr los cambios necesarios.

Hoy hombres y mujeres juntos podemos construir desde este recinto un estado más sensible, más respetuoso y con mayor empuje para las niñas y jóvenes que son los nuevos liderazgos.

Si la mujer es capaz de generar lo más bello que es la vida, desde luego que tenemos el derecho y la capacidad para gobernar y dirigir el rumbo de nuestros sueños, de instituciones, gobiernos, empresas y proyectos.