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Carlos Robles

Nos engañaron

Mi Columna

Nos engañaron

Por Carlos Robles Nava

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De siempre se nos ha ocultado la verdad respecto al analfabetismo que prevalece en la Entidad, pues ahora resulta que es muy alto ese problema, contrariamente a lo que aseguraban las autoridades estatales que ya se fueron en el sentido de que era muy reducida la población coahuilense de iletrados.

Martha Arévalo Mendoza, Coordinadora General del Instituto Estatal de Educación para Adultos, en recientes declaraciones a la prensa se ha encargado de sacarnos de ese error que fue más que eso, una mentira.

Señaló que el problema de analfabetismo en la Entidad es más alto en la zona rural, pues los adultos en respuesta a una encuesta realizada y preguntársele si saben escribir y leer, responden: “Medio se escribir y medio se leer”, calificando la funcionaria a esos grupos como “medio funcionales”.

La situación preocupa a la nueva administración del gobierno estatal que ha girado instrucciones para que en el menor tiempo posible se logre superar el analfabetismo que confrontamos y para que Coahuila pueda ondear la “bandera blanca” en rezago educativo.

Una cosa es saber a medias y otra que realmente se tenga completa la enseñanza de leer y escribir para abatir el analfabetismo actual que existe en el campo coahuilense, así como en colonias marginadas y distantes de las áreas urbanas que es donde confrontan esta deficiencia.

Una carencia existente en esos sectores es que no cuentan con los documentos que certifiquen el avance de educación y por esa razón el gobierno federal realiza las Jornadas de Acreditación a la Alfabetización a efecto de promover la educación básica.

En estas actividades se combate el analfabetismo enfocándose particularmente a jóvenes y adultos que no sepan leer ni escribir, además de aquellos que no terminaron sus estudios de primaria y secundaria.

Las argucias implementadas por los sectores oficiales para negarnos la existencia de tal o cual problema, necesidad, etc., no conducen a nada como tampoco las mentiras para justificar que se están haciendo bien las cosas porque tarde o temprano sale a relucir la verdad.

Eso fue, por desgracia, una constante en las autoridades gubernamentales que se fueron, dejando inconclusos o incumplidos muchos programas saliendo a relucir ahora que fueron más las mentiras que las realidades.

Todo lo que se oculta, en cualquier momento de la vida cotidiana sale a relucir y las críticas y censuras de la comunidad son más severas, pero ese fue un estilo normal de los anteriores mandos gubernamentales estatales y cada quien construye su futuro e imagen. (www.intersip.org).