Mi Columna
Ya las corrompieron
Por Carlos Robles Nava

Si algunas instituciones de México se habían mantenido al margen de la corrupción y cuidaban su reputación, eran las universidades públicas, aunque esto fue en el pasado, porque ahora a cual más, desgraciadamente.
La Auditoria Superior de la Federación, (ASF), tiene en “la mira” a 17 universidades públicas que están involucradas en una investigación sobre dispersión de recursos federales juntamente con las Secretarías de Desarrollo Social, (SEDESOL), y la de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, (SEDATUR).
Los señalamientos por daño patrimonial asciende a tres mil 37 millones de pesos y la denuncia ya se hizo ante la Procuraduría General de la República y las universidades involucradas son las de Morelos, Estado de México, Politécnica de Chiapas, la Intercultural del Estado de México, la Tecnológica de Nezahualcóyotl, la Juárez de Durango, la Politécnica de Zacatecas, la Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas, Radio y Televisión de Hidalgo, la Tecnológica del Sur del Estado de México y la Politécnica de Texcoco.
La lamentable noticia fue hecha pública por el Auditor Superior de la Federación, David Rogelio Colmenares Páramo y subrayamos lo doloroso que resultó este hecho por estar metidas varias universidades por la convicción y creencia de que entre los valores que prodigan está la honestidad y cultura, fundamentales para la formación de profesionistas dignos.
Este penoso hecho se registra en un mal momento, pues la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior de México, ANUIES, está pidiendo a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, incrementos sustanciales en los presupuestos asignados cada año a estos centros educativos.
El riesgo que se corre en estos momentos con dicha petición, es que Hacienda haga referencia a la desagradable noticia dada por la ASF respecto al “escamoteo” de los poco más de tres mil millones de pesos y pretenda deducirlo a las universidades envueltas en la investigación por daño patrimonial y al resto negarse a darles más dinero público para atender sus necesidades.
Por fortuna y hasta el momento, la Universidad Autónoma de Coahuila, ha rendido buenas cuentas, lo que le ha coadyuvado a que anualmente Hacienda le autorice más recursos, no siendo cosa igual con la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, que ha sido sujeta a revisiones estrictas por diferencias en las cantidades asignadas en su presupuesto anual.
Esa confianza y credibilidad que en el buen uso de los recursos federales ha tenido por años la máxima casa de estudios de Coahuila, ha permitido su crecimiento dando espacio no solo a más alumnado, sino a la creación de nuevas escuelas en especialidades profesionales con las que no contaban regiones que por años han carecido de ellas como lo es el Norte de la Entidad.
En fin, cada quien tiene lo que construye. (www.intersip.org)
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