Mi Columna
Sigue saliendo pus
Por Carlos Robles Nava

Porqué las raterías, saqueos o corruptelas de funcionarios de gobierno de cualquier nivel, salen a la luz pública hasta que dejan o los quitan del puesto que venían desempeñando.
En no pocas ocasiones esos delitos se conocen, al menos públicamente, no meses, sino varios años posteriores a su salida del área oficial, cuando ya no se puede hacer nada y simplemente se denuncia como un formalismo a las autoridades encargadas de la procuración de la justicia.
La administración estatal pasada que terminó el 31 de diciembre del 2017, estimó ingresos por un total de 43 mil 700 millones de pesos y un presupuesto igual, aunque terminó ese año con ingresos por un total de 50 mil 200 millones, los que le resultaron pocos y todavía se excedió en dos mil quinientos millones de pesos para cerrar su mandato con gasto de 52 mil 500 millones de pesos.
Es decir no completaron los que se fueron y gastaron de más dos mil 500 millones de pesos, en conceptos inconcebibles, dejando muchas dudas, suposiciones, sospechas, etc.
Entre las erogaciones hechas en el excedente que dejaron o sean los dos mil 500 millones, figuran 349 millones de pesos en celebración de ceremonias y actos oficiales; publicidad oficial destinando mil 428.6 millones de pesos que tuvo un sobregiro a lo presupuestado de un 170 por ciento; en el rubro de viáticos se gastó un 70 por ciento más a lo previsto; y otros gastos en distintos renglones.
Por otra parte, durante el 2017 se erogaron 22 mil 243 millones de pesos en “gastos administrativos”, incluyéndose servicios personales, materiales, suministros y servicios generales significando esa cantidad un 22 por ciento más a lo aprobado oficialmente.
Lo anterior es parte de un análisis e informe publicado por del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en un estudio que denominó “Indice de Información del Ejercicio del Gasto 2018. Presupuestos Estatales, Simulación y Discrecionalidad”.
El IMCO realiza análisis del manejo del presupuesto en los 32 Estados del País y concluyen que todos incumplen con la Ley de Contabilidad Gubernamental, gastando más de lo aprobado en sus presupuestos.
Además ha sido repetitivo el señalamiento hecho por el IMCO sobre la opacidad en la rendición de cuentas de los organismos gubernamentales, lo que ha provocado que los dineros del erario que no son otra cosa que los impuestos de todos, se malgasten o roben.
Esperar que la Auditoria Superior de Coahuila, haga la revisión de los gastos en cuanto se detecte el desfalco o corrupción, es como pedirle peras al olmo, pues, quien y quienes encabezan la Auditoria son gente de ellos mismos y sus “auditorias” las hacen tradicionalmente mínimo después de uno o dos años que salen los funcionarios.
De allí la importancia y positivo que surjan órganos ciudadanos e independientes como el IMCO, aunque sea solo para saber cómo se escamotearon o robaron los recursos públicos que estuvieron. (www.intersip.org)


