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Carlos Robles

Porque esa aversión

MI COLUMNA

Porque esa aversión

Por Carlos Robles Nava

Carlos Robles

Coahuila figura dentro de los principales Estados del país donde su gente es extremadamente renuente a la donación voluntaria de sangre, por lo que sus instituciones de Salud pública, así como el Seguro Social e I.S.S.S.T.E., tienen que recurrir a ciertas estratégicas para reponer el líquido sanguíneo aplicado a un familiar.

La donación voluntaria de sangre, salva vidas o es cultura social que salva vida, son estos dos slogans o lemas, en que se apoyan las autoridades de Salud pública para atraer a donadores voluntarios, sin embargo, se cuenta con los dedos de una sola mano y sobran, quienes acuden a donar y hay ocasiones que nadie se para a los centros médicos donde se invita en general a la población hacer donadores voluntarios.

Una de las tácticas que emplean instituciones como el I.S.S.S.T.E. y Seguro Social, es cuando un derechohabiente requiere de ese vital líquido se pide a familiares del paciente que sean donadores para reponer la sangre utilizada al pariente internado, aunque hay también los casos que aun aceptando no acuden los parientes que se ofrecieron a reponer la misma cantidad de sangre, que se aplicó y debe reponerse a fin de que no se agote el banco sanguíneo de la institución médica que la aplicó.

Este procedimiento de que un familiar done la sangre que se puso a un pariente que requería de ella, es porque hay embarazadas que por diversas circunstancias necesitaron de una gran cantidad de unidades.

A la última campaña promovida en Saltillo, Coah., por distintas instituciones de Salud pública acudieron a la invitación o exhorto demasiado pocos que se ofrecieron de voluntarios, siendo tradicional esa alta aversión o apatía que existe en la donación de sangre, desconociéndose las razones.

Es importante saber que quienes no pueden ser donadores son quienes padecen enfermedades del corazón, de diabetes, hipertensión, epilepsia, sífilis o VIH o sida, embarazadas, tuberculosis, brucelosis, paludismo y hepatitis B o c.

Por otro lado, se recomienda a quienes ofrezcan donar sangre acudir en ayunas, no haber ingerido bebidas alcohólicas, que en los últimos tres meses no hayan donado sangre, ser mayores de 18 años de edad y no más de 65, pesar más de 50 kilos, no embarazadas, como tampoco en período de menstruación ni postparto.

Además hay que recomendar a los donadores, no haber tenido alguna cirugía, perforaciones, acupuntura ni tatuajes, en el último año, no estar llevando ningún tratamiento médico y que no se tenga más de una pareja sexual en los últimos doce meses.

Las instituciones de Salud Pública, identifican a los donadores en dos categorías: Los dirigidos y los altruistas, siendo en el primer caso, aquellos que son llevados o acuden a petición de un familiar y los segundos, se refieren a los voluntarios.

Hay personas que justifican su rechazo a donar sangre, por su desconfianza de que pueden contraer una enfermedad, sin embargo, es importante destacar que los procedimientos empleados por esas instituciones son extremadamente sanitarios por cuanto hace al cambio de agujas y una serie de medidas preventivas que se toman para evitar cualesquier contagio. (www.intersip.org)