OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
No hay autoridades para los “cafres”

La Atenas de México conocido así la capital de Coahuila, sigue gozando de un lugar privilegiado a nivel nacional en cuanto a seguridad se refiere. Sigue en los primeros mejores lugares para vivir con esa percepción de seguridad.
Pero su concepto es muy basto en cuanto a ciudad se refiere, pues también existe el tema de seguridad social, salud, laboral, bancaria, jurídica y la vial. En este último rubro de la seguridad siempre he insistido que, en Saltillo, hace falta que los agentes de transito se pongan más enérgicos y que no solo aparezcan cuando sucede algún accidente vial.
Antes del cierre económico en todos los sectores no esenciales el aumento de accidentes viales en la capital de Coahuila, sucedían por el exceso de velocidad. Los descuidos de los conductores ocurrían siempre durante los horarios picos de entrada laboral, escuelas y universidades.
Durante el tiempo que duró el confinamiento dentro de casa, para evitar el contagio de la pandemia del Covid-19, en donde en teoría no habría accidentes viales por la simple lógica que la circulación de todo tipo de transporte bajó radicalmente no había motivo alguno como para suceder algún descuido o tener que ir a exceso de velocidad.
Las vías rápidas de Saltillo, son aquellas que se conocen como distribuidores viales o puentes construidos inicialmente en la administración de Eliseo Mendoza Berrueto, y obviamente la mayoría de éstos durante los cinco años del entonces gobernador Humberto Moreira Valdez, siendo este último en donde fue notorio la transformación a una ciudad moderna.
Son estas las rutas, mejor conocidos por los saltillenses como “los puentes”, las más rápidas para trasladarse de un extremo a otro de la ciudad sin necesidad de pasar por semáforos o cualquier otra distracción, siendo sin duda alguna obra de mucha utilidad y beneficio.
Durante un día normal; refiriéndome antes de la campaña “Quédate en casa”, las principales aseguradoras de la capital, promediaban 10 accidentes por día, es decir, en un mes equivale a 300, pero este número no bajo radicalmente durante el encierro social y ahora en las primeras fases de reapertura económica los números vuelven a los mismos de antes. La cantidad de accidentes viales mencionados anteriormente solo en las avenidas conocidos como “los puentes”, es decir, falta sumar aquellos del resto de la ciudad.
Mi constante cuestionamiento es cuál es el problema, puesto que gracias a mi profesión soy testigo de entrega de patrullas nuevas exclusivas para tránsito y puedo asegurar que, de todas las administraciones pasadas de las autoridades locales, en esta Administración de Manolo Jiménez Salinas, se ha incrementado sin precedente alguno todo el parque vehicular de toda la corporación de Seguridad Pública.
La Dirección de Policía y Tránsito Municipal de Saltillo, se ha cansado de invitar y exhortar a los conductores saltillenses a reducir la velocidad y particularmente que no se distraigan al ir manejando, pues es común observar quienes están hablando por celular, mandando mensajes, y aquellas féminas que se van maquillando mientras conducen. Todos estos distractores han causado accidentes hasta de 50 unidades sobre “los puentes”, siendo hasta motivo de noticia nacional.
Saltillo, de los 38 municipios de Coahuila, es la ciudad que cuenta con mayor número de puentes viales, siguiéndoles luego Torreón y Monclova, pero siendo la primera de las poblaciones mencionadas donde se han construido más puentes vehiculares.
Ante el desacato de los conductores que siguen ignorando las medidas precautorias recomendadas por las autoridades de Tránsito o Vialidad, las autoridades del ramo se han declarado impotentes con la simple ausencia de este departamento en particular e incluso los pocos vehículos de tránsito que se observan usando estos puentes, también van a exceso de velocidad y sin tener una emergencia alguna y miopes de aquellos conductores que los retan rebasándolos a sabiendas que no harán nada al respecto.
Ante la fallida respuesta ciudadana sobre estos conductores distraídos y que van a exceso de velocidad, habrá más de uno que piensen que lo mejor sería tumbar “los puentes”.
Pero estoy convencido de lo contrario sino la respuesta está que se pongan a trabajar los agentes de transito en estas vías rápidas, puesto que no existe la excusa de que falta parque vehicular, sino se trata de la falta de un plan de trabajo y buscar algún tipo de estimulo para los agentes para que se pongan las pilas.
También el aumento de una multa por alta velocidad, sería una excelente propuesta para que se aprueben. Ya que lamentablemente los mexicanos solamente respetan las leyes a base de macanazos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org
