OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez
Los coahuilenses de cera
El dirigente en Coahuila de la Confederación Nacional Campesina logró convencer a las autoridades correspondientes que la candelilla no representa una especie de amenaza y que se trabajará para que aquellos campesinos que la trabajan tengan la garantía de contar con seguridad social.
Una vez vencido los obstáculos de los permisos federales para la exportación de la fibra de la candelilla, ahora lo que sigue es buscar el beneficio de los campesinos que se dedican a sacar cera de ésta planta en Coahuila, para que cuenten con la garantía del servicio de salud y pensión.
Campesinos coahuilenses que se dedican al trabajo de la candelilla, son también conocidos como los hombres de cera. Una actividad que es sumamente difícil y presa del “coyotaje”, pero resulta ser la principal economía de un municipio que está despertando en infraestructura económica que no es solamente el turismo, es decir, estamos hablando de la cabecera municipal de Cuatro Ciénegas.
La fortaleza de Coahuila que es el campo por los hombres que han luchado contra las condiciones de un clima desértico por muchos años. Y es que la vida en el desierto es una lucha permanente por la sobrevivencia, ni siquiera la flora es ajena a ella. Albarcadas, lechugillas, mezquites, huizaches y cactáceas desaniman con espinas amenazantes a sus potenciales depredadores.
La candelilla carece de ellas, siendo en el desierto de Coahuila donde crece esta planta llamada así por su apariencia con sus tallos largos y rectos recubriéndose precisamente con cera, dándole ese aspecto de una vela, de una candela, de una vela pequeña. Así logra conservar la humedad durante largos periodos.
Sin embargo, los campesinos candelilleros no sólo luchan contra las inclemencias climatológicas como el frío y calor, sino también contra el acecho mortal de la víbora de cascabel; las prolongadas sequías, las grandes distancias, los infames caminos de tierra comprimida y calentada con el sol que pareciera como si estuvieran caminando sobre brasas, y contra la falta de servicios básicos, también tienen que soportar la acción devastadora de una fauna insaciable e inextinguible: los coyotes, que son los oportunistas y las gaviotas, es decir éste último las empresas que explotan a los campesinos.
Los primeros, especímenes que medran en todos los campos candelilleros, y aún fuera de ellos. Como el cerote, que es la moneda de uso corriente, los productores lo truecan como en los tiempos inmemorables, del ser humano, por alimentos, gasolina, aceite y muy ocasionalmente por vino o cerveza.
Los segundos comparadas como las gaviotas son empresas que trabajan clandestinamente, y que como un depredador parecido a una gaviota, espera el mejor momento vulnerable de su presa para que salga a ligeramente a la superficie para cazarlo, y que han hecho su nido en un gasto mínimo de costo de mano de obra sobre los candelilleros explotándolos sin garantías laborales a cambio de unos cuantos pesos, mientras que esas empresas maquillan sus número teniendo ganancias fuera de los reportes fiscales.
Los meses entre mayo y septiembre, el calor es insoportable en la zona candelillera. Con el sol del mediodía todo el horizonte reverbera. Y a esa hora muchos candelilleros apenas van de regreso al rancho. El productor, a la falta de un vehículo, recorre varios kilómetros a pie o en burro para llegar hasta la candelilla.
Cortar este arbusto es un trabajo de lo más agobiante; se arranca a mano limpia, pues no hay herramientas para ello. Pero si el corte en verdad es una labor extenuante, y quemar la candelilla para extraer el cerote es un verdadero suplicio.
Coahuila, Chihuahua, Durango, Nuevo León y Zacatecas son los estados candelilleros por excelencia en la República Mexicana. De los veinticuatro municipios productores, trece pertenecen a nuestra entidad: Acuña, Ocampo, Cuatro Ciénegas, Sierra Mojada, Castaños, Ramos Arizpe, Parras, General Cepeda, San Pedro, Saltillo, Francisco I. Madero, Torreón, y Viesca.
Esta cera tiene 87 aplicaciones distintas y con una gran demanda en el mercado internacional y nacional. Japón la utiliza para tintas especiales de sistema de computación. Estados Unidos la emplea en la industria farmacéutica. México y varios países sudamericanos la consumen principalmente en la industria chiclera, de lustradores y cosméticos.
Esto lo ignoran los candelilleros, como casi todos desconocen la aritmética elemental. De ello se aprovechan muchos empresarios para enviarles informes maquillados sobre la operación administrativa y financiera de las empresas en la que figuran como socios los ejidos o líderes ejidales para hermetizar aún más el negocio y pagar por abajo de las suculentas ganancias.
Aunque estén separados de las cabeceras municipales, no dejan de ser coahuilenses que producen el 85% de toda la cera de la cual más del 60% se vende en el mercado internacional. Según un dictamen realizado por las empresas estadounidenses Robert A. Baldini and Co., y Stral and Pitch Inc., compraron toneladas que comercializaron empresas mexicanas.
Mientras unos se hacen ricos, otros están en la miseria y el abandono de sus últimos días, guardando el mínimo aliento para seguir laborando por muy pocos pesos. Si como sociedad no nos unimos junto con los candelilleros para cuidarlos de las «gaviotas», es decir, de los grandes corporativos, de sus intereses y de los coahuilenses porque no deja de ser patrimonio nuestra vida vegetal.
México, ancestralmente ha sido un país noble y hospitalario, pero también sumiso y lleno de corruptelas que, pese a las decenas y decenas de años transcurridos, no se despabila ni logra quitarse de encima el pie de las empresas nacionales y extranjeras que se enriquecen a costa de los humildes candelilleros, de esos resignados hombres de cera que en condiciones paupérrimas habitan las desiertas y áridas tierras de Coahuila. Pero como todo cuando los intereses predominan ahora sí que literalmente aplican la frase: ¡Pico de cera! (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org


