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Guillermo Robles

Buenos tiempos, para quién

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

Buenos tiempos, para quién

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Hay cosas que los mexicanos y sobretodo los contribuyentes al fisco federal, no entendemos y particularmente cuando se alardea y presume de ingreso históricos, mientras que en contraparte la economía nacional anda por los suelos, al menos esos buenos tiempos que ahora proclama la Secretaría de Hacienda, no reflejan en los sectores de abajo.

La situación que vive México en la actualidad, no la lloran solo los grupos que menos tienen, es decir, los de “abajo”, sino este mismo clamor surge de empresas trasnacionales y otras que son muy nacionales y a las que también les ha pegado la falta de flujo de recursos en general.

En contrapartida, la Secretaría de Hacienda, siempre anuncia y da por hecho que, durante el gobierno de la 4T, va por buen camino y que tendrá una recaudación similar o mejor a los meses anteriores en la medida que camina el actual gobierno federal.

No siendo poco hasta señala que es un ingreso histórico gracias a las nuevas y mayores facultades fiscalizadoras que está teniendo el Servicio de Administración Tributaria (SAT), lo que merece todo nuestro reconocimiento por ser tan eficaces.

Y, si a lo anterior agregamos los resultados de la austeridad que ha tenido el gobierno de Andres Manuel López Obrador, por cierto, más que dura ha sido cruel, pues esa misma “seca” de recursos se ha  llevado muy bien con no soltar dinero para la realización de obras colectivas, ya que hay que recordar que el principales patrones y generadores de economía en el mundo, son los respectivos países, pues ninguna compañía trasnacional o simplemente nacional contrata tanta gente e invierte tanto como un gobierno de un país.

Conforme a información oficial de la Secretaría de Hacienda, los ahorros obtenidos en la disciplina del gasto presupuestario en el interior del gobierno federal, comparativamente a los gobiernos bautizados como “neoliberales”, ha sido mucho más de cuatro o cinco veces menores.

También las autoridades fiscales alardean mucho sobre los millones de pesos mexicanos que se han ahorrado como parte de la buena distribución del dinero, o al menos así lo dan a entender.

Sin que esto sea un conformismo, debemos considerar que el ahorro de miles de millones de pesos, fueron sobre lo presupuestado y aunque ha sido menor que en otros gobiernos del pasado, lo que da lugar a que esos ahorros se inviertan en otros renglones o simplemente que se gastó menos de lo programado que ya es ventaja.

Frente a lo anterior en donde se observa que, para el gobierno de López Obrador, ha sido más que bueno, por otro lado, para la población ha sido al menos durante estos años de la actual Administración Federal, algo fatal ya que esas economías y altos ingresos fiscales, no se han reflejado en los sectores más vulnerables en donde es más que notoria la desesperación de esas clases económicas que ven cada vez más oscuro el futuro inmediato en el sostenimiento familiar,

Para los no fiscalistas, economistas y financieros, los buenos tiempos para cualquier gobierno federal, estatal o municipal, puede ser extraordinario, pero bien se dice que lo que no refleja en el corazón y la boca no existe, agregando la falta de empleos, incluyendo  al hecho de que el costo de los artículos no de la tan proclamada la canasta básica, porque es mentira que exista, si de los productos de más bajo precio, se está alejando de la posibilidad de adquisición de los “descamisados”, como la inolvidable argentina Evita Perón, se dirigía a los mas desprotegidos en la vida.

El gobierno federal, da por hecho que existe una canasta básica, realidad en teoría porque está compuesta por artículos no de mala, sino de pésima calidad, además de que en muchos de los casos se trata de productos caducos, es decir, pasados de su vigencia para ser ingeridos sin consecuencias para sus consumidores.

Las amas de casa, las verdaderas que van a los supermercados en busca de lo más barato porque no les alcanza para más, rehúyen comprar los aceites, harinas, pastas, etc., que se incluye en la “dizque” canasta básica porque el olor a rancio y lo pasado de los artículos es tan fuerte que a gritos alertan para no comprarse. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org