Parras es un pueblo mágico de mucho misterio e historia
Por Jorge Moreno

27 octubre 2021; Parras, Coahuila.-Existen muchas leyendas y aquí te contaremos una muy famosa. LA DAMA MISTERIOSA DEL PANTEÓN DE SAN JOSÉ.
Quien no conocía en Parras al Sr. Don Enrique López, el propietario del mas antiguo sitio de automóviles, «El sitio Reforma».
Don Enrique nos dice, miren les voy a contar algo muy misterioso que me acaba de pasar, apenas la semana pasada, y lo que les voy a contar pues créanmelo porque les aseguro que es cierto.
Venia yo en mi coche de la Hacienda del Rosario, a donde había ido a dejar a uno de los señores Madero y llegando a la placita me detuvo un señor con aspecto de agente viajero, con un portafolio en la mano quien me dijo, que cuanto le cobraba por irlo a dejar a la Hacienda de San Lorenzo, que le urgía mucho estar allá para tratar un negocio que traía entre manos.
Eran ya las once de la noche, entonces no había carretera y el camino a San Lorenzo pasaba por enfrente del panteón de San José, seguí pasando Camiseta y a San Lorenzo se entraba por un sitio abierto en medio de dos cerros que se llamaba y aun se llama así ; El portezuelo.
Habiendo dejado a mi cliente emprendí de inmediato mi regreso, a la ciudad. Iba ya llegando frente al panteón de san José cuando, en el silencio de la noche escuche las doce campanadas de la campana de la fabrica.
Ya llegando frente al panteón de San José divise a una señora que hacia señal de que me detuviera, pero yo no ví de donde salió esta persona, pues cuando la ví ya estaba parada a la orilla del camino.
Al acercarme me di cuenta que era una señora muy bien vestida, hasta podría decir que elegante, quien traía un ancho chal, con el que se cubría y al detenerme le abrí la puerta, del coche y se sentó en el asiento trasero, pero siempre con la cara cubierta, como ella no me hablaba yo tampoco le dirigí la palabra.
Seguimos el camino a la ciudad y ni ella ni yo hablamos y la dama misteriosa, con la mano me iba señalando por donde habría de seguir. Entrando por la calle Mina llegamos a la calle de Madero y me indico que tomará esa calle llegando hasta frente a la Placita del Beso y frente al portón de la mutualista; Benito Juárez me indicó que me detuviera y así tapado el rostro antes de bajar del auto me entrego una moneda grande, bajó del coche y se dirigió el portón de la mutualista que como digo estaba cerrado.
La vi que iba llegando al portón pero, ante la curiosidad de la moneda, le di un vistazo y la vi atravesando la madera de la puerta.




